Tras la herida en el papamóvil

Francisco ha sufrido solo dos contratiempos en cuatro años de pontificado

A sus 80 años, el Papa solo ha cancelado una visita al hospital Gemelli y un encuentro con la Asociación Nacional de la Magistratura italiana por dolor de cabeza

El Papa Francisco, este lunes, en el vuelo de regreso a Roma tras su visita a Colombia
El Papa Francisco, este lunes, en el vuelo de regreso a Roma tras su visita a Colombia - EFE

El percance sufrido por el Papa en Cartagena de Indias, con herida en la ceja y contusión en el pómulo, trae de nuevo a primer plano los riesgos del modo en que utiliza el «papamóvil» para facilitar el contacto con la gente.

A diferencia de sus predecesores, Francisco ordena una y otra vez parar el vehículo para poder saludar a personas que se le acercan. Si la frenada es brusca, como sucedió el domingo, la consecuencia es un golpe contra el cristal delantero.

Pero es todavía mayor el riesgo de una caída cuando la persona a la que el Papa da la mano se emociona y no la suelta mientras el automóvil descubierto sigue avanzando. Francisco suele ir de pie y sufre de sobrepeso, por lo que puede caerse y golpear la cabeza contra el suelo.

Después de que una muchacha suiza con problemas psiquiátricos se abalanzase a abrazar a Benedicto XVI, haciéndole caer por tierra en el pasillo central de la basílica de San Pedro en 2009, la Gendarmería Vaticana aumentó el ancho de los pasillos, tanto en el templo como en la basílica de San Pedro.

Pero con el aumento del número de peregrinos desde 2013, Francisco ha ordenado volverlos a estrechar, aun sabiendo que corre un riesgo.

En estos primeros cuatro años, los únicos contratiempos del Papa fueron tener que cancelar en el último minuto una visita al hospital Gemelli y un encuentro con la Asociación Nacional de la Magistratura italiana, en ambos casos porque «me daba vueltas la cabeza».

Era puro agotamiento en la primera etapa del pontificado y, al regreso de un viaje a Corea, Francisco reconoció a una periodista norteamericana que tendría que moderar un poco su ritmo y ser más prudente.

Ritmo de trabajo agotador

Como era de esperar, conociéndole, no se ha moderado prácticamente nada, y a sus 80 años mantiene un ritmo de trabajo que agotaría a dos personas de 40. Y eso, careciendo de la mitad de un pulmón.

Lo que sí ha hecho es cambiar su médico personal, que ahora es un especialista en medicina interna en lugar del cardiólogo que atendía a Juan Pablo II y Benedicto XVI. Los últimos análisis clínicos, enviados anónimamente a laboratorios, indican una edad muy inferior a la que tiene Francisco.

Sus problemas médicos consisten en una ciática bastante fuerte y dificultades articulares. Necesita utilizar zapatos ortopédicos, que alguna vez ha ido a escoger a una tienda especializada en Roma,

Curiosamente, para una persona que recibe estrechones de manos, besos y abrazos de miles de visitantes cada semana, apenas se contagia gripes, y las que ha tenido han sido muy ligeras. En cuatro años y medio, Francisco no ha faltado ni un solo día a su trabajo.

Su ritmo de actividad en el viaje a Colombia ha sido agotador, incluyendo actividades desde las seis de la mañana a las once de la noche.

Los periodistas que le acompañaban en el vuelo de regreso a Roma preveían que esta vez se saltase la conferencia de prensa, pues el moretón en el pómulo era bastante visible. En cambio, Francisco apareció con el buen humor de siempre.

Sobre su percance se limitó a comentar, bromeando, que «Me incliné para saludar a un chiquillo, no vi el cristal y… ¡pum!». En otro momento reconoció sonriendo «me pusieron un ojo en compota».

Toda la actualidad en portada

comentarios