El papa Francisco se despide tras visitar el Palacio Arzobispal en Lima (Perú)
El papa Francisco se despide tras visitar el Palacio Arzobispal en Lima (Perú) - EFE

Francisco denuncia en Perú que «la política está enferma»

Habla a corazón abierto con las religiosas, los obispos y los jóvenes

Enviado especial a PerúActualizado:

Con aspecto muy cansado, pero a la vez rebosando energía, el Papa Francisco ha «tirado los papeles» el domingo en sus últimos encuentros con religiosas, obispos y jóvenes en Perú, prefiriendo hablarles desde el corazón y responder a las preguntas de los prelados, sorprendidos por un inesperado coloquio colectivo en lugar de escuchar un discurso.

La Madre Soledad ha recibido al Santo en nombre de quinientas religiosas contemplativas de todo el país, reunidas en el Santuario del Señor de los Milagros. Había muchas religiosas jóvenes, que acogieron a Francisco con entusiasmo de concierto de ídolo juvenil.

La priora, en cambio, fue más mesurada, explicándole que «hace algo más de cincuenta años me trasladé del monasterio de carmelitas de Vitoria, en España, y llegué a esta hermosa tierra del Perú».

El Papa estaba de muy bien humor y ha comenzado enviando un saludo «a mis cuatro Carmelos de Buenos Aires, que me acompañaron en mi ministerio en aquella diócesis. No se ponen celosas, ¿no?».

Les ha animado a tener corazón grande y a «rezar mucho por la unidad de esta amada Iglesia peruana, porque está tentada de desunión. A ustedes les encomiendo la unidad. El demonio es mentiroso, chismoso, busca dividir. Un chisme es como la bomba de un terrorista».

Poco después, en el Palacio Arzobispal de Lima, Francisco ha sorprendido a los obispos del Perú con un precioso discurso sobre el ejemplo misionero de santo Toribio de Mogrovejo, «que de 22 años de episcopado pasó 18 fuera de Lima, recorriendo por tres veces el territorio», e invitándoles a hacerle preguntas.

«Muy emocionado»

Ante una cuestión sobre la Amazonia, el Papa ha confesado que «allí me sentí muy emocionado» y que «me dio un poco de vergüenza» cuando los indígenas le impusieron los adornos de vivos colores.

En su opinión, el diaconado permanente «es una de las cosas que tenemos que pensar en serio, pero hay ya un Sínodo sobre la Amazonia (en 2019), y el Papa no puede hablar antes. Así que se arreglen los padres sinodales para hacer las propuestas».

Francisco les ha invitado a ser paternales con los sacerdotes pues «sin paternidad, los presbíteros se caen o le tienen miedo al obispo, y se apartan o le mienten. Quizá nos haga bien examinarnos sobre nuestra paternidad».

Cuando alguno se porte mal deben aplicar medidas disciplinarias, «pero nunca tomen una decisión irreversible sobre un sacerdote sin un proceso antes. No dar una patada y echarlo».

Con la misma soltura se ha referido a los graves problemas de corrupción, droga y abusos, difíciles de corregir entre otros motivos porque «la política está enferma. Hay excepciones, pero está más enferma que sana».

A continuación, hablando a miles de jóvenes desde el balcón de la Plaza de Armas, Francisco les ha exhortado a no desanimarse viendo que «mi vida no es del todo limpia» pues «Jesús no se desanima de vos».

Por eso no es necesario esconder los fallos ni «hacer ‘Photoshop’ a los demás, a la realidad, ni a nosotros. El corazón no se puede ‘photoshopear’. Jesús nos ama con nuestros defectos. ¡No te maquilles!».

En tono serio ha añadido que «hoy me llegan noticias muy preocupantes desde la Republica Democrática del Congo», por lo que ha realizado un llamamiento a las autoridades y ha invitado a los muchachos y muchachas a rezar juntos por ese país.

Era el penúltimo encuentro de la visita al Perú, y los jóvenes le escuchaban extasiados. Ellos son el futuro, y la clave de que se haga realidad el lema del viaje del Papa: «Unidos en la esperanza».