Sociedad

Francisco: «Acoger refugiados es nuestra mayor seguridad contra los actos de terrorismo»

Denuncia que «nunca tantos refugiados han muerto en el Mediterráneo, que se ha convertido en un cementerio»

El Papa Francisco ha mantenido esta mañana un encuentro con antiguos alumnos de los jesuitas
El Papa Francisco ha mantenido esta mañana un encuentro con antiguos alumnos de los jesuitas - ABC
JUAN VICENTE BOO Corresponsal En El Vaticano - Actualizado: Guardado en:

Ante una situación histórica sin precedentes en que «65 millones de personas han sido forzadas a abandonar sus hogares», el Papa Francisco ha invitado a «dar la bienvenida a los refugiados en vuestras casa y comunidades, para que su primera experiencia de Europa no sea la traumática de dormir al frio en la calle».

En un encuentro con antiguos alumnos de los jesuitas en toda Europa, Francisco ha recordado que «la auténtica hospitalidad es un profundo valor evangélico, que alimenta el amor, y es nuestra mayor seguridad contra los odiosos actos de terrorismo».

Reflejando una realidad social y económica, el Papa ha dicho a los antiguos alumnos y alumnas que «a vosotros se os han abierto muchas puertas gracias a la educación recibida con los jesuitas, mientras que los refugiados encuentran las puertas cerradas».

Aparte de que el número de 65 millones de refugiados debido a la creación de guerras no tiene precedentes, Francisco ha afirmado que «si vamos más allá de las estadísticas descubriremos que los refugiados son mujeres y hombres, muchachos y muchachas como nuestra familia y nuestros amigos: cada uno de ellos tiene un nombre, un rostro y una historia, así como el derecho inalienable a vivir en paz».

Poniendo el acento en un aspecto poco conocido, el Papa ha señalado que «menos del 50 por ciento de los niños refugiados tienen acceso a la escuela primaria, menos del 22 por ciento de los adolescentes a la secundaria, y menos del 1 por ciento de los jóvenes tiene acceso a la universidad».

Ya casi despidiéndose de los antiguos alumnos, Francisco ha reconocido que en sociedades donde predomina la indiferencia «a veces uno se puede sentir solo cuando intenta poner en práctica la misericordia», pero entonces conviene recordar «que el amor de Dios os acompaña en ese trabajo. Vosotros sois los ojos, la boca, las manos y el corazón de Dios en este mundo».

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