Sociedad

El fiscal pide un año de cárcel para un hombre que drogó a su exmujer con burundanga

El Ministerio Público acusa al sospechoso de maltrato en este caso, que será el primero en que una persona sea juzgada en España por un uso delictivo de la escopolamina

El Ministerio Público pide un año de prisión para un hombre acusado de drogar a su exmujer con escopolamina —coloquialmente conocida como burundanga—, que es una sustancia que puede anular la voluntad. La Fiscalía considera al sospechoso autor de un presunto delito de maltrato. Los hechos tuvieron lugar el pasado 9 de abril en Palma, cuando el hombre vertió burundanga en un refresco de cola que bebió la mujer. Horas después, la víctima, de 36 años de edad, fue trasladada al Hospital de Son Espases, en donde ingresó con mareos, visión borrosa y dificultad del habla.

Las analíticas que se le realizaron a la mujer en Urgencias detectaron que se trataba del primer caso registrado en España en que una persona habría suministrado a otra burundanga para provocar una reacción de sumisión química, es decir, de sometimiento de la voluntad. Por tanto, será también la primera vez en que una persona sea juzgada en nuestro país por el uso supuestamente delictivo de la escopolamina. Este caso concreto fue recogido en un reciente estudio publicado en la revista «Medicina Clínica».

El titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Palma, Carlos Izquierdo, ha abierto ya juicio oral. Tanto la Fiscalía como la acusación particular, en representación de la víctima, no sólo piden un año de cárcel para el sospechoso por supuesto maltrato, sino también que se le prohíba comunicarse con la víctima por un periodo de tres años y que no pueda portar armas durante dos años.

Según recogía el citado estudio de «Medicina Clínica», durante la exploración médica en Son Espases la víctima se mostró «obnubilada y confusa, con discurso incoherente, pupilas midriáticas —dilatadas— , visión borrosa e inestabilidad de la marcha». La amiga que había acompañado a la mujer al citado centro hospitalario comentó a los facultativos que quizás el exmarido de la joven podría haber introducido algún fármaco en la bebida consumida horas antes por ella. Cuando la paciente empezó a encontrarse mejor, corroboró la sospecha de su amiga y negó la ingesta voluntaria de fármacos.

A partir de ese momento, Son Espases activó el protocolo para intentar descubrir si todas esas circunstancias podrían estar relacionadas con un posible caso de intento de sumisión química o anulación de la voluntad. Una de las sustancias que más suele utilizarse en diversos países para tales fines es la burundanga, una planta con alcaloides anticolinérgicos que se conoce como «droga de la voluntad» por su supuesta capacidad para alterar las funciones cognitivas.

Los resultados de los análisis realizados a la joven en Toxicología resultaron positivos para escopolamina en orina, si bien se descartó la presencia de los tóxicos incluidos en el protocolo de sumisión química, que son atropina, hiosciamina, GHB, ketamina, metoxetamina, alpha-PVP, metilona, mefedrona, MDPV y para-metoximetanfetamina, así como otros posibles tóxicos.

Un día después del ingreso de la mujer en Son Espases, su exmarido fue detenido por la Policía Nacional. Durante su comparecencia posterior ante el juez, el hombre dijo que había comprado burundanga por Internet y que la había adquirido para intentar suicidarse. Según su versión de los hechos, habría querido hacer una prueba previa vertiendo una pequeña cantidad de escopolamina en un refresco, que por error habría bebido la víctima, con quien en aquel momento se encontraba en trámites de separación.

Una vez acabada la declaración del sospechoso, el magistrado dictó entonces una orden de alejamiento, que todavía sigue vigente. La burundanga es un fármaco de uso clínico, por lo que el juez no podía acusar al hombre de un delito contra la salud pública. El magistrado tampoco pudo atribuir al sospechoso un delito de tentativa de homicidio, ya que la cantidad de escopolamina encontrada en el organismo de la mujer era pequeña, por lo que su vida no corrió peligro en ningún momento. Finalmente, la acusación es sólo por un supuesto delito de maltrato.

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