Conoce todas las claves sobre este virus letal en el vídeo.

Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, la enfermedad que se transmite como el ébola

Expertos analizan el riesgo de expansión de la patología y otras preguntas que genera la nueva patología que se ha cobrado la primera vida humana en España

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El fallecimiento de un varón de 62 años, un excursionista picado por una garrapata en la sierra de Gredos (Ávila) a finales del mes de agosto, ha puesto el foco de la actualidad en una enfermedad, con gran prevalencia a nivel mundial, pero prácticamente desconocida en España. De hecho, la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo es una de las patologías transmitidas por garrapatas con mayor extensión en el planeta, afectando, sobre todo, a habitantes de diversas partes de África, Asia, Europa del Este y Oriente Medio.

¿A qué llamamos fiebre hemorrágica?

Bajo el paraguas de este término se agrupan numerosas enfermedades muy diferentes pero con síntomas comunes: comienzo súbito de fiebre, dolor de cabeza, dolor generalizado, conjuntivitis y hemorragias de nariz y del aparato digestivo. Las más peligrosas están ocasionadas por virus y son la fiebre de Lassa, de Marburgo, ébola o la que acaba de aparecer en España, la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.

¿Cuál es el agente productor de esta enfermedad?

Es un virus transmitido por la picadura de garrapatas duras (Ixodidae), principalmente del género Hyalomma. Los grandes herbívoros, como ciervos y cabezas de ganado bovino y ovino, presentan la mayor prevalencia de anticuerpos frente al virus y al mismo tiempo son los principales hospedadoers de las formas adultas de Hyalomma.

¿Cómo desarrolla la enfermedad el humano?

El ser humano es el único huésped en el que se desarrolla la enfermedad que evoluciona en 4 fases: un periodo de incubación, con una duración de entre 3 y 7 días, dependiendo de la carga viral y la vía de exposición; un período prehemorrágico, en el que los síntomas habituales son fiebre de instauración brusca de 39-40º, cefalea, mialgias y mareos y tiene una duración de unos 4-5 días. En este periodo también se puede presentar diarrea, náuseas o vómitos, así como hiperemia de cara, cuello o tórax, congestión ocular o conjuntivitis; un período hemorrágico, en el que aparecerán las manifestaciones hemorrágicas que van desde petequias a grandes hematomas en piel y mucosas. Los principales lugares de sangrado son la nariz, el aparato digestivo (hematemesis, melenas o intraabdominal), útero (menometrorragias), tracto urinario (hematuria) o respiratorio (hemoptisis). En esta fase, la hepatoesplenomegalia es frecuente; un periodo de convalecencia que comienza pasados 10-20 días del inicio de la enfermedad. Durante este periodo se ha descrito la presencia de pulso débil, polineuritis, disnea, xerostomía, disminución de la agudeza visual, pérdida de audición y de memoria.

¿Cómo se transmite?

La infección está presente en una amplia variedad de animales salvajes y domésticos como vacas, ovejas y cabras. Estos animales no sufren la enfermedad, se infectan por la picadura de garrapatas infectadas. El virus permanece en la sangre durante una semana tras la infección, de modo que cuando otra garrapata pica al animal se perpetúa el ciclo garrapata-animal-garrapata. Las personas se pueden infectar al entrar en contacto con secreciones de ganado o por la picadura de una garrapata. El contacto de persona a persona también es posible.

¿Cuándo se descubrió que el virus estaba en España?

Fue hace seis años, 2010, cuando un grupo del Centro de Rickettsiosis y Enfermedades Transmitidas por Artrópodos Vectores del Departamento de Enfermedades Infecciosas del Hospital San Pedro de La Rioja hallaron que el virus se encontraba en España. En concreto, se alojaba en garrapatas retiradas de ciervos de Cáceres (Extremadura) y también en aves migratorias que habían llegado a la Pensínsula Ibérica provenientes de Marruecos.

A partir de ahí empezó a circular el virus y era «cuestión de tiempo» que se produjese algún caso de infección, de acuerdo con la opinión del jefe del Departamento de Enfermedades Infecciosas en el hospital riojano, José Antonio Oteo, porque también el vector principal de la enfermedad, la garrapata, está en territorio nacional.

¿Todas las garrapatas transmiten esta enfermedad?

Las garrapatas son grandes transmisoras de enfermedades, como recuerda Joaquim Gascon, jefe del Servicio de Salud Internacional del Hospital Clínic de Barcelona. «La enfermedad de Lyme, la rickettsiosis o la encefalitis centroeuropea son infecciones causadas por la picadura de garrapatas. Pero no todas las garrapatas transmiten las mismas enfermedades. En el caso de la fiebre de Crimea-Congo, el vector principal es la garrapata Hyalomma.

¿Existe riesgo de propagación de la enfermedad en nuestro país? ¿Hay unas regiones con el virus más extendido que otras?

Según los expertos como el doctor Oteo, «el riesgo es bajísimo», en principio porque las garrapatas que transmiten el virus no suelen picar a personas, y solo la elevación de la temperatura del clima vuelve a estos artrópodos más activos y agresivos. Puede ser una de las razones por las que una garrapata Hyalomma picó al varón fallecido. El doctor Oteo destaca que entre las más de 1.100 ejemplares de garrapatas testadas en todo el país, solo se detectó el virus en Castilla y León y Extremadura, lo que no obsta para que circule a

En países como Grecia, Turquía y los Antiguos Balcanes, con temperaturas medias elevadas, el virus tiene una mayor incidencia.

El equipo de Jose Antonio Oteo, Ana María Palomar y Arantza Portillo, entre otros, del área de Enfermedades Infecciosas del Laboratorio de Patógenos Especiales del Hospital San Pedro-Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR), pidió en 2010 elevar el nivel de alertra y vigilancia de la circulación del virus en España, así como el impacto sobre la salud humana.

¿Qué riesgo real existe de que una persona infectada por una garrapata con el virus desarrolle la patología?

El estudio sobre el impacto del virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, perteneciente al género Nairovirus de la familia Bunyaviridae, en humanos cifró en un 21,5% las posibilidades de que la persona infectada desarrollase la patología.

¿Cómo se puede contagiar entre personas?

Solo se produce si existe un contacto estrecho con sangre, secreciones (esputos y otros líquidos corporales) de personas infectadas. Una mala esterilización del equipo médico o la contaminación de suministros médicos. El virus se contagia con menor facilidad que el ébola y tiene menos tasa de mortalidad, pero las vías de contagio son las mismas.

¿Existe algún tratamiento eficaz?

«No hay ninguno específico ni tampoco vacuna. A los pacientes se les administra un tratamiento de sostén contra los síntomas y transfusiones de sangre para compensar las hemorragias y un antiviral llamado ribavirina. Es muy importante identificar precozmente la enfermedad para utilizar cuanto antes el antiviral», advierte el doctor Gascon.

¿Siempre es mortal?

No, la letalidad es de hasta el 40 por ciento. Incluso, hay personas que pasan la infección sin ningún síntoma y después se descubre en su analítica que tenían anticuerpos del virus. La complicación más grave es el fallo hepático, como le ocurrió al varón que falleció. La muerte en esos casos sobreviene por un fallo multiórgánico.

¿Cuál es la distribución geográfica del virus?

En más de 30 países de África, Asia, Europa y Oriente Medio se notificó la presencia del virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, la más extensa entre las enfermedades transmitidas por la picadura de una garrapata. Segun fuentes oficiales, es Bulgaría el país con mayor registro de casos al año, entre 10 y 15. En Turquía, donde hubo un brote de la infección recientemente, el primer caso humano se notificó en 2002, pero desde entonces la evoluación ha ido en aumento, máxime en las zonas rurales del este y noreste del país.

En Grecia el virus circula a sus anchas desde los años 70 y 80 y el 1,1% de los granjeros y cabreros analizados muestran antecedentes de infección sin enfermedad. El priemr caso sintomático humano diagnosticado en Grecia se confirmó en una mujer de 46 años, que murió en junio de 2008. Esta mujer había estado expuesta a la picadura de una garrapata en su granja de Komotini.

Georgia, Kazajstán, Tayikistán, Irán y Pakistán, Irán, Kosovo, Albania son regiones que notifican una media de 10 casos de infección en humanos cada año.

¿Es posible que la enfermedad se propague con mayor virulencia en nuestro entorno a corto plazo?

Los expertos no dudan en la respuesta: sí. A raíz de la enorme distribución del vector, la gran cantidad de animales que pueden actuar como hospedadores y la climatología favorable en los países de la Unión Europea de la zona mediterránea, es muy posible que la enfermedad siga expandiéndose a corto plazo. «En España se van a registrar casos esporádicos de infecciones en humanos ya todos los años», llama a acostumbrarse el doctor Oteo, consultado por ABC.