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La falta de Gobierno congela la candidatura española al proyecto científico del siglo

Polonia toma ventaja sobre Granada para construir un acelerador de partículas que revolucionará la energía de fusión

MálagaActualizado:

La parálisis política por la falta de acuerdo entre los partidos tras las elecciones de diciembre está afectando a la marcha de la candidatura española para uno de los proyectos científicos de más envergadura para las próximas décadas. Se trata de DONE, la segunda etapa del macroproyecto IFMIF (siglas en inglés de International Fusion Materials Irradiation Facility) que impulsa el desarrollo de la energía de fusión, con gran potencial este siglo por las implicaciones que tendrá para el mundo como «complemento limpio» en la búsqueda de un «mix energético» en el que también están incluidos a la eólica y solar.

DONE necesita de una sede en Europa donde ya tiene como socios preferentes a Alemania y Francia, donde se construye la maquinaria de la primera etapa de IFMIF, la denominada ITER. Detrás de esta sopa de letras que los físicos repasan sin problema, está el futuro. En Asia, es Japón el país que desarrolla un 10 por ciento del prototipo que daría base al acelerador de partículas para el que España postuló a Granada en un proyecto en el que estaría el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas(CIEMAT), con sede en Madrid.

Fue a través de una carta de expresión de interés de España ante Fusion for Energy, el órgano habilitado por la Unión Europea para la gestión del proyecto IFMIF en el continente. También promovieron esta suerte de precandidatura Croacia y Polonia que ha tomado la delantera desarrollando reuniones como la reciente de la Universidad de Rzeszów en un trabajo de lobby con la implicación de altos cargos de su Gobierno que por razones políticas aquí se ha hecho imposible.

Infraestructura científica

Aspiran a una de las infraestructuras científicas claves para un campo de trabajo que Europa ha identificado como de las de mayor envergadura para este siglo, y por eso los investigadores que han estado en los prolegómenos en la Universidad de Granada no salen de su asombro cuando ven la desidia con la que las administraciones lo están sentenciando.

La financiación que podría conseguir Granada de fondos estructurales de la Unión Europea y la calidad contrastada del trabajo de los físicos que en esta rama trabajan en la ciudad andaluza fueron las dos razones por las que la Universidad apoyó esta postulación que le permitiría liderar el momento y hora en que se consiga alcanzar el revolucionario hito de facilitar, con un litro de agua del mar, electricidad a una persona para toda su vida.

Según las fuentes consultadas por ABC, la construcción del acelerador de partículas que se ubicaría en Granada tendría un coste de unos 400 millones de euros de los que 100 podrían venir a través de terceros países en forma de colaboración en especie, con piezas que se podrían construir antes de trasladarlas a España a cambio de horas de uso de unas instalaciones que, de antemano, tienen la demanda cubierta por laboratorios de países como Corea del Sur y empresas energéticas multinacionales. De la parte nacional, la Junta de Andalucía se tendría que hacer cargo de aproximadamente un 60 por ciento, con cargo hasta un 80 por ciento a fondos FEDER, y el resto el Gobierno.

Los problemas económicos de las administraciones y la falta de predicamento entre la clase política hacia proyectos científicos sirven de contexto al hecho de que la Junta aluda a que el Ministerio de Economía es el responsable de la candidatura al ser un proyecto nacional a la espera de nuevo Gobierno. Contará con el apoyo de la administración autonómica en las conversaciones con los agentes pero ha de liderar Madrid.

Ubicación

En el Ministerio aluden a que dependen de cómo avancen los trabajos para la construcción de la infraestructura de ITER en Francia que estaría lista para 2020, y dicen que desde el CIEMAT se está buscando sitio. Pero en el CIEMAT no pueden aportar novedades porque el proyecto está en punto muerto.

En el ámbito local, hubo conversaciones para ubicar el acelerador en terrenos de municipios entre los que se barajó Alhendín, Escúzar y Motril, que quedaría descartada por su lejanía del Parque Tecnológico de la Salud. Empresarios conocedores de las mismas indican que es la rectora de la Universidad, Pilar Aranda, la encargada de liderar el proyecto, y un portavoz del Rectorado alude a la buena disposición de la Universidad por su potencial científico.

Así todo en torno a un proyecto que siempre estuvo entre bambalinas por presentarse como precandidatura ante Fusion for Energy antes de los procesos electorales de 2015 y en el que hoy, en fase aún embrionaria y con otras elecciones en puertas, nadie asume un liderazgo.

Las obras tendrían que comenzar en 2018 pero para no perder el tren la candidatura habría de presentarse antes de final de año, según las fuentes conocedoras del proyecto consultadas en la Universidad de Granada. Para ello España habría de pedir una prórroga y volvería a ir en desventaja sobre Polonia que tiene previsto presentar su propuesta antes del verano.

Tres dispositivos

Con IFMIF los científicos llevarán a la práctica los estudios que indican que la energía de fusión podría abastecer a las sociedades desarrolladas con una contaminación aún menor que la de las renovables. Los tres dispositivos que se construyen en Cadarache (Francia) para ITER pondría la base demostrando la posibilidad de producir energía de fusión en unos trabajos que se prolongarían por 5 años, la vida útil del reactor que se construye.

La fase DONE que liderará Polonia si España no planta batalla tendría como objetivo validar los materiales con los que un reactor similar al de ITER aguantara otros 50 años. Cantidades de años no aptas para políticos que piensan en los plazos de cuatro años cuando no meses que separan las convocatorias electorales.

Pero las cifras de riqueza que a futuro pueden venir asociadas a IFMIF en su conjunto, que tendría aún una tercera fase denominada DEMO, podrían hacer recapacitar a cualquiera. En una provincia como Granada dentro de una comunidad autónoma líder en paro, no son desdeñables los casi 400 empleos directos que se generarían al año desde 2018 cuando se pusieran los cimientos del acelerador de partículas en el que elCERN de Suiza ya ha mostrado su disposición a participar en proyectos comunes. Así solo su construcción crearía dos mil puestos de trabajo incluyendo indirectos.

Generación de riqueza

La maquinaria se pondría a funcionar en 2022 aproximadamente con base a los trabajos preparatorios que ya se desarrollan en Rokkasho (Japón) y hasta 2033 supondría una cifra total de empleos (de calidad) que podría superar los 12.000. En las instalaciones trabajarían unas 400 personas.

Si solo se hace referencia al producto principal que se desarrollaría en esta infraestructura, el denominado test de materiales, supondría una generación de riqueza de 700 millones de euros en 12 años, sin contar con el denominado efecto multiplicador que contempla a las industrias auxiliares y elevaría la cifra a los mil millones. En 2033 habría que abordar la construcción de una infraestructura similar del doble de tamaño para otros 30 años con un coste de otros 600 millones.

Parece ciencia ficción pero es solo ciencia. Se va a hacer sí o sí. España tiene la materia prima para hacerla en su territorio, aunque no la coyuntura política.

Un acelerador con sala de hospital

La infraestructura a la que Granada aspiraría frente a las propuestas polaca o croata es un acelerador de partículas con sus implicaciones también para la salud. No en vano, contaría con una suerte de sala de hospital donde médicos desarrollarían con tecnólogos aplicaciones que servirían para mejorar la atención a enfermos de cáncer.

Se calcula que en España habrá una fuerte escasez en 2030 de radioisótopos. Hacen falta unos 25 millones al año para los tratamientos de quimioterapia. El haz de neutrones para generar radioisótopos estaría disponible en estas instalaciones con una tecnología que facilitaría la cirugía cerebral a través de rayos.