Imagen de satélite del Huracán Patricia, la última amenaza
Imagen de satélite del Huracán Patricia, la última amenaza

Esperando al gran huracán

Los expertos del Centro Nacional de Huracanes alertan de que, pese a llevar once años sin ciclones, Florida puede sufrir un fenómeno devastador en cualquier momento

Corresponsal en MiamiActualizado:

Mientras miles de turistas se tienden al sol en Miami Beach y atestan las terrazas de Ocean Drive, a 30 kilómetros de allí tierra adentro, en el interior de un frío edificio gris coronado por antenas de satélite, un puñado de meteorólogos no quita ojo de las pantallas. Veinticuatro horas al día, siete días a la semana, los especialistas del Centro Nacional de Huracanes de EE.UU. escrutan sin cesar datos de viento, presión atmosférica y humedad para detectar cualquier perturbación sospechosa. Desde estas instalaciones en Miami de la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional (NOAA), son los vigías permanentes ante la formación de ciclones en el Atlántico Norte y el este del Pacífico septentrional.

ABC ha visitado el centro en el comienzo oficial de la temporada de huracanes en el Atlántico, que se extiende del 1 de junio al 30 de noviembre y que este año se prevé ligeramente más activa que la media. El pronóstico señala un 70% de probabilidades de que haya entre 10 y 16 tormentas con nombre (las que alcanzan vientos de 63 km/h), de las cuales de cuatro a ocho serán huracanes (119 km/h en adelante) y de uno a cuatro grandes huracanes (179 km/h o más).

Jack Beven, especialista en huracanes, señala una perturbación en la imagen del satélite
Jack Beven, especialista en huracanes, señala una perturbación en la imagen del satélite- Manuel Trillo

Florida, tradicional tierra de ciclones, lleva una racha extrañamente larga sin ellos. Desde que hace once años Wilma lo golpeara con violencia, el estado del sol no ha vuelto a sentir los devastadores efectos de estos fenómenos, pero los expertos alertan de que no se debe bajar la guardia.

En 2016 se cumplen 90 años del gran huracán que arrasó Miami en 1926, cuando la ciudad apenas tenía tres décadas de existencia y que acabó con 372 vidas y dejó a más de 40.000 personas sin hogar. Hoy está más preparada, aunque su población también es mucho mayor, con seis millones de habitantes en el condado de Miami-Dade.

Para los especialistas, lo importante no es cuántos huracanes se prevean a lo largo de la temporada, ya que uno solo basta para arrasar una región. «Hemos visto temporadas por encima de la media en que ningún huracán ha golpeado Estados Unidos y años por debajo de la media en los que hemos tenido un huracán de categoría 5, como Andrew en 1992», señala el director del centro, Rick Knabb.

«No importa qué predicciones haya para la temporada, lo que esté haciendo El Niño o La Niña o cuánto tiempo haya pasado desde el último huracán: este puede ser el año», añade. «En el Atlántico se producen tres grandes huracanes de media por sesión, pero no hay forma de saber a qué parte de la cuenca van a afectar, si se van a quedar en el mar o si van a azotar el Caribe o Estados Unidos», señala el jefe de la unidad de especialistas de huracanes del centro, James Franklin.

El director del Centro Nacional de Huracanes de EE.UU., Rick Knabb
El director del Centro Nacional de Huracanes de EE.UU., Rick Knabb- Manuel Trillo

Aunque ningún huracán alcanzó directamente Florida el pasado año, el huracán Joaquín golpeó a las Bahamas y se llevó por delante el carguero “El Faro”, que había salido de Jacksonville, al norte de este estado, con más de 30 tripulantes a bordo.

Este año, más de cinco meses antes del comienzo de la temporada oficial en el Atlántico, la noticia de la formación del huracán Alex en pleno mes de enero sorprendió al mundo. Con todo, “históricamente ha habido ciclones tropicales en cualquier mes del año, por lo que es inusual y no esperamos que suceda cada año, pero no nos dice mucho sobre lo que va a pasar esta temporada”, indica James Franklin.

Contrariamente a lo que se suele pensar, el viento no es el factor más letal, sino el agua, que sube de forma repentina, de forma similar a un tsunami. Por eso hay planes para evacuar a la población de las zonas inundables en caso de huracán.

Esta temporada se estrena precisamente un nuevo mapa de zonas inundables en tiempo real para saber donde ponerse a salvo. No obstante, el Centro Nacional de Huracanes recomienda a los ciudadanos prepararse con antelación con suministros, seguros adecuados y protecciones para la casa. «No hay que esperar al último minuto», advierte el director.

Los expertos corrigen a Obama

El presidente de EE.UU., Barack Obama, ha urgido a los ciudadanos a prepararse ante los huracanes. Según indicó con motivo del comienzo de la temporada, el cambio climatico está llevando al país ciclones “más poderosos y devastadores”.

Sin embargo, desde el Centro Nacional no se atreven a establecer esa relación causa-efecto. Según el jefe de la unidad de especialistas de huracanes del centro, James Franklin, determinarlo no es su tarea, ya que ellos se centran en previsiones de tormentas a corto plazo, “no en las que podría haber en 20 o 50 años”. Además, advierte de que no existen datos anteriores a la época de los satélites, hace 40 o 50 años, para poder comparar.

El propio director del centro, Rick Knabb, señala que no está claro que el cambio climático haya generado de forma significativa mayor número de huracanes o que estos sean más fuertes, porque no existen datos de satélites ni aviones que los hubieran observardo durante el tiempo necesario.

Sin embargo, sí muestra su preocupación porque “el impacto” de los huracanes pueda ser peor con el cambio climático, ya que “la subida del nivel del mar puede hacer que más inundaciones devastadoras penetren más tierra adentro y que más gente e infraestructuras se vea afectada por desastres en las regiones costeras”.