Una mujer entrecruza las manos con intención de rezar
Una mujer entrecruza las manos con intención de rezar - ABC

¿Eres una persona espiritual? Estos son los beneficios físicos de tener una vida interior

Prolonga la vida, se vive con menos estrés, se reduce el riesgo cardiovascular, las posibilidades de deprimirte y hasta te ayuda a cuidarte más

MADRIDActualizado:

Rezar, acudir a oficios religiosos, meditar o hacer «mindfulness» tiene beneficios tangibles para nuestra salud mental y física. Estos son:

Reducción del estrés: La meditación es muy eficaz en la reducción del estrés y es posible que favorezca la producción de nuevas neuronas y actúe como un protector neuronal.

Menos cáncer y problemas cardiovasculares: Un estudio reciente elaborado con casi 75.000 mujeres demostró que las que asisten a servicios religiosos más de una vez a la semana tienen un 27% menos de riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular y por cáncer.

Más longevos: Elizabeth Blackburn recibió el premio nobel por sus estudios sobre la telomerasa, una enzima que conserva la longitud de los telómeros, unas estructuras en los extremos de los cromosomas, cuya longitud predice la enfermedad y la mortalidad. Blackburn estudió también el efecto de la meditación sobre esta enzima y vio que producía un aumento de su actividad del 26%, por lo que propone que algunas formas de meditación, como el mindfulness, pueden tener efectos saludables en la longitud de los telómeros

Más fuertes frente al sufrimiento: La fe y la religiosidad ayudan a sublimar el dolor. Rezar en algunas enfermedades actúa como una actividad distractora y ayuda a aceptar el sufrimiento.

Estilos de vida saludables. La gente más espiritual suele estar integrada en comunidades (parroquia o grupos de voluntariado) que promueven estilos de vida saludables. También tienen menos riesgo de caer en una depresión. Son más positivos y tenaces.

Menos obesidad y menos depresión: Hay una relación muy clara entre ansiedad, depresión, hostilidad (personalidad tipo D) y una mayor predisposición a caer en adicciones, exclusión social y menos autocuidado. Y esos hábitos llevan a la obesidad, tabaquismo, hipertensión, azúcar alto, que son factores de riesgo de enfermedad cardiovascular. Las personas religiosas y espirituales tienden a tener una actitud más positiva y a cuidarse.