De izq a der, A. Castiñeira, A. Pes, L. Arroyo y J Giró
De izq a der, A. Castiñeira, A. Pes, L. Arroyo y J Giró - Fundación la Caixa

Las empresas españolas, en primera línea en la contribución a los Objetivos de Desarrollo de la ONU

La Fundación «la Caixa» ha publicado un informe en el que destaca que las compañías se están adaptando con gran celeridad

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Un infome publicado por la Fundación «la Caixa» ha analizado la contribución de las empresas españolas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. El observatorio refleja que España se encuentra al mismo nivel que el resto de Europa respecto a la inclusión de estos objetivos en el funcionamiento de sus empresas. Los datos, que analizan los resultados del año 2016, muestran un sector empresarial español que poco a poco se adapta a las nuevas demandas.

Cuando en 2015 finalizó el plazo fijado por la ONU para el cumplimiento de sus ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), la Organización de Naciones Unidas se fijó una nueva meta, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), 17 fines a cumplir con una fecha límite: 2030. Estos sucesores de los ODM, que no son de obligado cumplimiento pero que han tenido una amplia aceptación, requieren la participación e implicación tanto de los Estados como del sector empresarial. Por ello, las compañías privadas ya han empezado a adoptar medidas para hacer de estos objetivos un referente importante para su estrategia.

Los grandes titulares del estudio destacan que de las 143 empresas analizadas (todas ellas cotizadas del Ibex 35 o del Mercado Continuo español), más de 40 mencionan en sus informes anuales medidas para incrementar los ODS dentro de sus compañías. Estos datos, según indica Liliana Arroyo, coautora del informe, se refieren al año 2016, por lo que indican que las empresas se han adaptado «muy rápido» a estos nuevos objetivos.

De los 17 indicadores en los que se dividen los Objetivos de Desarrollo, las empresas españolas analizadas priorizan tres: el número ocho, trabajo decente y crecimiento económico; el número 13, acción por el clima; y el número nueve, industria, innovación e infraestructura.

El 60% de las empresas del sector tecnológico, energético y de la construcción incluyen en sus memorias los ODS. Estos tres sectores son líderes en el cumplimiento de las medidas de la ONU.

Asignaturas pendientes

El indicador de trabajo decente y al crecimiento económico, también se refiere al ámbito de la equidad y la igualdad. Los datos son negativamente llamativos: tan solo un 22% de los puestos directivos de las empresas están ocupados por mujeres, mientras que si se tiene en cuenta solo el estatus de consejeras, el dato es aún menor, un 16,8%. Estos porcentajes no alcanzan los mínimos establecidos por la Ley de Igualdad.

Respecto a la aplicación de la llamada economía circular, el reciclaje y la reutilización son los conceptos más implantados dentro de las empresas. Aun así, acciones como la refabricación o la ampliación de la vida de los productos continúan siento factores que las empresas pasan por alto. En lo referente a la eficiencia energética de las compañías, así como la gestión de residuos, vertidos y emisiones, la respuesta es todavía deficiente, aunque las energías renovables están dentro de la conversación.

Al nivel de Europa

Jaume Giró, director general de la Fundación «la Caixa», ha apuntado que las grandes empresas españolas están al mismo nivel que las grandes compañías europeas en lo referente al desarrollo de los ODS. «En esto también estamos en la Champions», ha bromeado el director general, que también ha querido destacar el importante progreso que han hecho el sector industrial en los últimos años: «De empresas a punto de cerrar debido a la crisis a poder hacer estudios como este, de temas más intangibles», ha destacado.

Liliana Arroyo ha asegurado que el objetivo del mismo no es juzgar a las empresas, sino «ser cómplices de este cambio». Asimismo, Ángel Pes, director del proyecto, ha apuntado que uno de los objetivos principales del observatorio es realizar un seguimiento continuado de la contribución a los ODS de un grupo reducido de empresas, representativas de todos los sectores, ya que es inabarcable para una institución privada analizar la situación completa. «Eso es un objetivo al nivel de INE», ha explicado.