Sociedad

Las emisiones globales de CO2 llevan tres años estancadas

Los expertos advierten de que las emisiones necesitan disminuir rápidamente, no solo dejar de crecer

Las emisiones globales de CO2 llevan tres años estancadas

Las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2) se mantienen estables por tercer año consecutivo, y eso a pesar del crecimiento de la economía. Se espera que en 2016 las emisiones procedentes de la quema de combustibles fósiles y la industria -sin contar las emisiones del sector residencial, transporte y agricultura- aumenten solo un 0,2%, frente a un crecimiento del PIB mundial superior al 3%. Así se desprende de los datos de The Global Carbon Project, un análisis que compila los datos de institutos de investigación de todo el mundo, y la Universidad de East Anglia (Reino Unido), y que este lunes se presenta en Marrakech en el marco de la Cumbre del Clima.

A pesar del crecimiento económico, las emisiones globales de dióxido de carbono se mantienen estables por tercer año consecutivo. En 2014 crecieron un 0,7%, en 2015 no crecieron y este dato de 2016 viene a confirmar una tendencia clara, explica Corinne Le Quéré, directora del Centro Tyndall de la Universidad de East Anglia, quien dirigió el análisis de datos. Hay que tener en cuenta que entre 2010 y 2013 las emisiones globales crecieron a un ritmo de un 2,3% anual, y en los 2000 crecían por encima de un 3% al año.

«Este tercer año sin casi aumento de las emisiones no tiene precedentes en un momento de fuerte crecimiento económico. Esto es una gran ayuda para abordar el cambio climático, pero no es suficiente. Las emisiones mundiales ahora necesitan disminuir rápidamente, no solo dejar de crecer», advierte Le Quéré. El estudio calcula que para ponernos en la senda para que la temperatura no aumente 2ºC con respecto al nivel preindustrial, las emisiones tendrían que estar cayendo un 0.9 anual hasta 2030.

No obstante, nadie quiere lanzar las campanas al vuelo sobre si este estancamiento significa que las emisiones han tocado techo. «Es una gran noticia que las emisiones mundiales de dióxido de carbono se hayan estabilizado en los últimos tres años, pero es demasiado pronto para proclamar que hemos alcanzado un pico», dice Glen Peters, investigador senior del Centro Internacional de Investigaciones Climáticas y Ambientales en Oslo, y coautor del estudio. Le Quéré, por su parte, apunta que «las necesidades de energía para el crecimiento de las economías emergentes o en desarrollo todavía dependen principalmente del carbón, y los descensos de emisiones en algunos países industrializados siguen siendo modestos».

De la misma forma que China estuvo al frente del aumento de las emisiones globales registrado en la década pasada, ahora su disminución del uso del carbón, impulsado por su ajuste económico, es la principal razón detrás de la desaceleración vista estos tres últimos años. Así, aunque sigue siendo el mayor emisor mundial, con un 29% de las emisiones globales, en 2015 registró una reducción de sus emisiones del 0,7%, en comparación con un crecimiento superior al 5% anual en la década anterior, y para este año se prevé una nueva reducción del 0,5%, aunque aún existen algunas incertidumbres, advierte el análisis.

Desaceleración de China

Peters explica que «aún es difícil saber si la desaceleración de China se debe a una reestructuración exitosa de su economía o es un signo de inestabilidad económica». Sin embargo -confía- «las reducciones inesperadas de las emisiones chinas dan la esperanza de que el mayor emisor del mundo puede lograr recortes mucho más ambiciosos».

Con un 15% de las emisiones globales, Estados Unidos, segundo emisor del planeta, también redujo su uso del carbón, aunque aumentó el consumo de petróleo y gas. En 2015 redujo sus emisiones un 2,6%, y este año se espera que lo cierre con un descenso más tímido, del 1,7%. «Aunque aún no sabemos qué consecuencias tendrá el resultado de las elecciones, vale la pena señalar que el viento, la energía solar y el gas continúan desplazando al carbón en la producción de electricidad en Estados Unidos, por lo que los planes de Trump de reactivar la industria del carbón podrían no ser capaces de contrarrestar las fuerzas del mercado ya existentes».

Contra todo pronóstico y tras años con sus emisiones en descenso, la UE-28 aumentó un 1,4% sus emisiones en 2015, y es el tercer mayor emisor, con el 10% del global. India, que supone el 6,3% de las emisiones globales, por su parte, continúa con un fuerte periodo de crecimiento y en 2015 aumentó su emisión de CO2 en un 5,2%.

Estos resultados están muy lejos de las reducciones necesarias para limitar el cambio climático por debajo de los 2ºC, por lo que Le Quéré insta a los negociadores en Marrakech a que aumenten cuanto antes la ambición de las promesas realizadas en París.

El análisis del Global Carbon Project también muestra que aunque las emisiones se hayan estabilizado, la concentración de CO2 en la atmósfera no deja de aumentar. La explicación está en que parte de las emisiones de CO2 son absorbidas por los océanos y los bosques, pero las temperaturas al alza de 2015 y 2016, empujadas por el fenómeno de El Niño, han provocado caídas en la capacidad de los bosques para hacer de sumideros de carbono.

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