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Calentamiento global

Las emisiones de CO2 alcanzan un nuevo récord después de tres años estancadas

Las renovables crecen a un ritmo del 14% anual, pero no es suficiente

MadridActualizado:

Estamos en el mismo punto en que lo dejamos en París, ni un paso adelante. Las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2) –tanto las procedentes de la quema de combustibles fósiles y la industria, como las del sector residencial, transporte y agricultura- alcanzarán a finales de este año los 41.000 millones de toneladas de CO2, igualando el récord alcanzado a finales de 2015, cuando en la capital francesa se adoptaba el primer acuerdo mundial de lucha contra el cambio climático.

Después de tres años de estancamiento, y eso a pesar del crecimiento de la economía, se llegó a pensar en que las emisiones podrían haber tocado techo, pero la previsión para este año es que sólo las emisiones procedentes de la quema de combustibles fósiles y la industria alcancen las 37 gigatoneladas de CO2, lo que supone un incremento del 2% con respecto al año anterior.

Así se desprende del Global Carbon Project (GCP), un análisis que compila los datos de institutos de investigación de todo el mundo y la Universidad de East Anglia (Reino Unido), y que se publica simultáneamente en las revistas Nature Climate Change y Environmental Research Letters. «El tiempo se nos escapa para conseguir contener el aumento de la temperatura media global en 2ºC sobre el nivel preindustrial», afirma Corinne Le Quéré, investigadora principal del estudio y directora del Centro Tyndall de la Universidad de East Anglia.

Eventos extremos

«Este año hemos visto cómo el cambio climático puede amplificar los impactos de huracanes con lluvias más intensas, un nivel del mar más elevado y condiciones más cálidas en los océanos que favorecen tormentas más poderosas. Ésta es una ventana hacia el futuro. Necesitamos alcanzar un pico en las emisiones en los próximos años para reducirlas rápidamente después y poder enfrentar así el cambio climático y limitar sus impactos», dice Le Quéré.

Los datos apuntan a China –cuyas emisiones representan un 28%- como el causante de este nuevo aumento en las emisiones globales. «Después de dos años cayendo, sus emisiones crecerán un 3,5%. El uso de carbón, la principal fuente de combustible en China, puede aumentar en un 3% debido al mayor crecimiento de la producción industrial y la menor generación de energía hidroeléctrica por un descenso en las lluvias», explica Glen Peters, investigador senior del Centro Internacional de Investigaciones Climáticas y Ambientales en Oslo.

Estados Unidos, por su parte, reducirá sus emisiones en un 0,4%, si bien es un descenso modesto e inferior al ritmo al que bajaron en la década anterior (1,2% anual). La caída de las emisiones en Estados Unidos se debe a un descenso del uso del gas natural, que fue compensada por un aumento en la generación hidroeléctrica (del 12% con respecto al año anterior) debido a las inusuales grandes nevadas que se dieron en el oeste del país. No obstante, por primera vez en cinco años hubo un repunte (del 0,5%) en el uso del petróleo.

También levemente se prevé que caigan las emisiones de la Unión Europea, sólo un 0,2% en comparación con el ritmo de los últimos diez años (2,2% anual), mientras que la India mejora sus cifras y sus emisiones sólo crecerán un 2%, frente a más del 6% anual durante la pasada década.

Las cifras de The Global Carbon Project revelan que los mayores emisores son China, Estados Unidos, la UE-28, India, Rusia, Japón, Alemania, Irán, Arabia Saudí, Corea del Sur y Canadá. Lo cierto es que solo 22 países, que representan el 20% de las emisiones globales, redujeron entre 2007 y 2016 sus emisiones al mismo tiempo que aumentaba su PIB. Aunque en los últimos cinco años las renovables están creciendo a un ritmo del 14% anual, esto no es suficiente aún para que tengan un impacto significativo en las emisiones globales.

Descarbonizar la economía

«No hay lugar para la complacencia», dice Peters. Y es que estos datos demuestran que se necesitan mayores esfuerzos para asegurar que las emisiones no regresan a una senda de crecimiento. No obstante, los investigadores que han trabajado en este análisis confían en que las emisiones globales no van a volver a crecer al ritmo del 3% anual que marcó la década de los 2000. Es más probable, dice el análisis, que las emisiones se estabilicen o tengan un crecimiento suave, teniendo en cuenta los compromisos de recorte realizados por los países en el Acuerdo de París.

Para ponernos en la senda para que la temperatura no aumente 2ºC con respecto al nivel preindustrial, «las emisiones tendrían que empezar ya a caer a un ritmo del 1% anual», explica Josep Canadell, director ejecutivo del Global Carbon Project. Por tanto, los responsables de los gobiernos que hasta el próximo día 17 están reunidos en Bonn (Alemania) en la Cumbre del Clima deben trabajar para aumentar la ambición de sus promesas de recorte y empezar cuanto antes la transición hacia una economía baja en carbono. Si no, la Organización Meteorológica Mundial ya ha advertido que los fenómenos meteorológicos extremos marcarán el nuevo clima.