ABC

Se elevan a 5 los muertos y a 46 los afectados por un grave brote de legionela en Lisboa

Alarma en Portugal porque el primer caso se detectó el 27 de octubre y la enfermedad no deja de extenderse

Corresponsal en LisboaActualizado:

Un virulento brote de legionela afecta ya a 46 personas en Lisboa, con cinco muertos confirmados y una creciente preocupación de las autoridades sanitarias. La quinta víctima por la grave neumonía es una mujer de 76 años, de acuerdo con la confirmación realizada por la Dirección General de la Salud.

El Hospital San Francisco Javier, ubicado en la zona noble de Restelo (entre Ajuda y Belém), se ha convertido en el foco en cuestión. O, mejor dicho, se trata de cuatro puntos contaminantes: dos torres de refrigeración y dos tanques de abastecimiento de agua.

Allí se ha localizado la bacteria, cuya primera presencia se detectó el pasado 27 de octubre. Un panorama que ha ido a más y que vivió a comienzos de la semana pasada su momento álgido en cuanto a la alarma pública desatada. Porque fue el lunes 6 de noviembre cuando se registraron las dos primeras víctimas mortales.

Hasta ese instante, la dirección del hospital se encontraba confiada en haber controlado el brote, pero lo cierto es que no ha sido así. Los casos van en aumento: de los 23 que salieron a la luz inicialmente se ha pasó a los 41 de hace unos días y a los 46 de hoy, incluso aunque nueve personas han obtenido el alta médica.

Siguiendo la estela de la inquietud popular al respecto, hasta el presidente de la República de Portugal, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, tomó cartas en el asunto y no dudó en pedir que se realice una investigación lo más exhaustiva posible.

Las pesquisas continúan su curso, dirigidas por el Instituto Ricardo Jorge, de titularidad pública y especializado en este tipo de cometidos.

Las infecciones respiratorias graves que causa la legionela afectan con acusada beligerancia a los pacientes más debilitados o con bajas defensas, como así está ocurriendo en la capital portuguesa.

La cuestión presenta tintes oscuros porque, en una mayoría de los casos, los enfermos sufrían con anterioridad alguna dolencia de carácter crónico.

La mayor parte de las muertes producidas corresponden a hombres o mujeres con más de 70 años, que estaban hospitalizados en diferentes puntos del centro sanitario.

Irrumpen en el velatorio por los cuerpos

Lo más insólito del caso es que las dos víctimas iniciales de esta clase de neumonía dieron pie a una situación fuera de lo común: unos técnicos enviados por la Fiscalía irrumpieron en pleno velatorio para llevarse los cuerpos e iniciar de forma rápida los trámites de la autopsia.

Las familias quedaron en estado de «shock» al ver cómo el traslado se hacía en semejantes circunstancias y afirmaron haber sentido cómo se quebraba su luto de manera arbitraria. Sobre todo, porque la operación podía haberse efectuado solo unas horas antes, en el hospital, y no se habría llegado a una escena de tal calibre.

Entre el brote en sí y los hechos que rodearon a la autopsia, no faltan las voces políticas que solicitan la dimisión del ministro de Sanidad, Adalberto Campos Fernandes, a quien se le acumulan los problemas sobre la mesa después de la huelga de enfermeros y ahora de médicos.

La opinión pública lusa no olvida que, tres años atrás, una erupción de legionela sembró la alarma en Vila Franca de Xira, en los alrededores de Lisboa. Entonces murieron 12 personas y se registraron hasta 400 casos. Aquel recuerdo sobrevuela actualmente los rincones del Hospital San Francisco Javier que han dado origen a una eclosión de la enfermedad, temida especialmente entre los usuarios del Sistema Nacional de Salud con más edad.

Para colmo, se acaba de identificar un brote de legionela en Mangualde, en el distrito de Viseu, foco de una erupción el año pasado y que ahora vuelve a saltar al primer plano por el mismo motivo.