Personal sanitario atiende a un enfermo de ébola
Personal sanitario atiende a un enfermo de ébola

¿Debemos estar preocupados por el nuevo brote de ébola?

En República Democrática del Congo hay 34 casos bajo sospecha y se han confirmado ya 18 muertes

MADRIDActualizado:

«Estamos preparados para el peor de los escenarios», declaró el director del Programa de Gestión de Situaciones de Urgencia, Peter Salama respecto a la declaración de un nuevo brote de ébola en República Democráctica del Congo.

El brote se declaró el pasado martes en Bikoro, provincia de Équateur, en el oeste de República Democráctica del Congo (y en la frontera con la República del Congo). La declaración se produjo después de que se confirmaran dos casos en laboratorio. En total, según la OMS, desde el 4 de abril al 11 de mayo se registraron 34 casos (dos confirmados, 18 probables y 14 sospechosos). De ese total, se contabilizaron 18 muertes. El problema con Bikoro es que, con una población de 163.000 habitantes, solo cuenta con tres hospitales y 19 centros de salud con funcionalidad limitada. Además, es una zona remota con dificultad de acceso por carretera y en la que la gente suele desplazarse por el río Congo.

Es precisamente esta situación la que preocupa: «Hay dos asuntos preocupantes: existen sospechas de que este brote lleva más tiempo de lo estipulado, hay informaciones que apuntan a que podría haber casos desde enero y el otro problema es que, aunque es una zona remota y mal comunicada, está muy cerca de un gran río. Eso hace pensar que pudo haber desplazamientos de personas infectadas», señaló José Ramón Arribas, coordinador de la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel del Hospital La Paz. «Puede que el brote se contenga, pero hay que estar atentos», añadió.

La OMS considera que el riesgo global de propagación del ébola a nivel nacional es elevado. El organismo decretó el estado de alerta en nueve países vecinos y señaló que el riesgo es especialmente alto en la República Centroafricana y en la República del Congo por su proximidad al río Congo.

Sin embargo, pese a la preocupación, Arribas defiende que se ha aprendido mucho desde el terrible brote de 2014 en África occidental (que afectó primero a Guinea Conakry y después se propagó a través de las fronteras terrestres a Sierra Leona y Liberia) y se saldó con 11.300 muertes y más de 28.000 casos. «Hay más conocimiento de la enfermedad y quiero pensar que la respuesta internacional será mejor». Pero las esperanzas están puestas, sobre todo, en la vacuna que se usó tardíamente cuando se decretó el último brote, calificado por la OMS como «el más extenso y complejo desde que se descubrió el virus en 1976». El Gobierno de la República Democrática del Congo dio ayer luz verde a su empleo. «La vacuna tiene una eficacia elevada, aunque no del cien por cien porque el tamaño del estudio que se hizo no fue grande, pero no le hace daño al ser humano y usa el género ebolavirus Zaire, que es el que afecta», explicó Arribas. La vacuna, VSV-ebola, contiene un virus porcino inocuo para el ser humano y sirve de «transporte». A este virus se le quita «una parte» y se le pone «otra» del ébola (glicoproteína). Como resultado, el ser humano genera anticuerpos e impide el desarrollo de la enfermedad.

149 españoles

Según datos de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo facilitados a ABC, en el país hay 149 españoles registrados como cooperantes, personal de organizaciones internacional o misioneros. Hay tres religiosas de la orden de las Hijas de la Caridad en la zona de Mbandaka, cerca de Bikoro, informó a Efe una portavoz de las Obras Misionales Pontificias, quien aseguró que se encuentran en «perfecto estado». En el hipotético caso de una repatriación, como ocurrió en el anterior brote con los misioneros Miguel Pajares y Manuel García Viejo, Arribas asegura que entonces «no había unidades de aislamiento y ahora tenemos siete en España, además de más conocimiento y entrenamiento».