Cumbre de Marrakech

La Cumbre del Clima redefine los líderes climáticos

Los «pesos pesados» de las naciones en desarrollo dicen que el Acuerdo de París es «irreversible»

La secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, Patricia Espinosa, (i) , el ministro de Exteriores, Salaheddine Mezouar (C), y la embajadora de Buena Voluntad del Consejo de Europa Bianca Jagger (d)
La secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, Patricia Espinosa, (i) , el ministro de Exteriores, Salaheddine Mezouar (C), y la embajadora de Buena Voluntad del Consejo de Europa Bianca Jagger (d) - Reuters
Araceli Acosta - @Araceli_Acosta_ Enviada Especial A Marrakech - Actualizado: Guardado en:

Si para algo está sirviendo la Cumbre del Clima es para constatar que la acción climática es imparable y quién es quién en el nuevo orden climático resultante tras las elecciones de Estados Unidos. A la espera de lo que la futura Administración Trump haga en materia de cambio climático, los países y las empresas han dejado claro que la transición hacia un modelo bajo en carbono es imparable e irreversible. China mostró su voluntad férrea de seguir adelante desde el día siguiente de las elecciones estadounidenses. Hasta Arabia Saudí, país petrolero que históricamente mantenía en vilo hasta el final el resultado de muchas de estas citas climáticas, ha defendido con ahínco en Marrakech el tratado climático.

Pero por si quedaba alguna duda en el maremagnum de declaraciones de estos días, a última hora del jueves, los «pesos pesados» de los países en vías de desarrollo, China, India, Brasil y Sudáfrica, reunidos en el llamado grupo «BASIC», presentaron una declaración conjunta en la que insisten en lo «irreversible» de los compromisos climáticos y apuntan cuál va a ser a partir de ahora la dinámica: «No puede haber intentos de renegociar» ningún término del Acuerdo de París, que entró en vigor el pasado 4 de noviembre. Una frase que se interpreta como un mensaje a la que será la nueva Administración estadounidense.

La declaración de estos cuatro países fue leída por sus representantes en rueda de prensa. De forma contundente expresaron que «no puede haber un paso atrás por parte de países desarrollados» e insistieron en que se trata de «un camino irreversible» para toda la comunidad internacional. No obstante, mantienen la mano abierta a Trump. En este sentido, el enviado especial de cambio climático de China, Xie Zhenhua, dijo que la transición a una economía baja en carbono «es una tendencia global, una de esas cosas que ya no se pueden cambiar», si bien dijo que su país seguirá «colaborando» con Estados Unidos y con toda la comunidad internacional. Y en una entrevista con la agencia Efe, el ministro de Medio Ambiente, Bosques y Cambio Climático de India, Anil Madhav Dave, pidió «cautela» para ver qué hace Trump una vez llegue a la Casa Blanca y haga «una comunicación oficial en este sentido».

La UE pierde fuelle

Con colaboración o sin ella, el orden climático internacional se ha desbaratado y los actores protagonistas de la negociación climática internacional están cambiando. La UE, que parecía que iba a intentar liderar este proceso ocupando el hueco de Estados Unidos y resucitando su «High Ambition Coalition», por ahora no lo ha hecho, y mantiene una postura menos ambiciosa que la de algunos de sus socios, como Francia o Alemania. Este último ya ha presentado una hoja de ruta para descarbonizarse a 2050; o Suecia, que promete ser neutral en emisiones en 2045. Canadá y México también han presentado estrategias ambiciosas a largo plazo.

El propio comisario europeo de Energía y Acción Climática, Miguel Arias Cañete, reconoció a este diario que no prepararán una senda de descarbonización a 2050 al menos hasta 2018, año en que ya contarán con estudios de impacto económico y social y con las guías que ese año publicará el Panel de Expertos de Cambio Climático (IPCC).

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