Conservación

Cerca de un millón de aves mueren cada año por colisión o electrocución en tendidos eléctricos

Nace la plataforma SOS Tendidos Eléctricos para alertar de una de las grandes amenazas para la biodiversidad española

Un buitre leonado,
Un buitre leonado, "achicharrado" por una descarga eléctrica hace unas semanas en Madrid
Araceli Acosta - @Araceli_Acosta_ Madrid - Actualizado: Guardado en:

Recibo en el móvil la fotografía de un buitre leonado «achicharrado» tras recibir una descarga en una línea eléctrica. Su electrocución provocó un incendio en la zona de Colmenar Viejo (Madrid) hace pocos días, según confirma Iván Rodríguez, agente forestal en la Comunidad de Madrid y miembro de la Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales (Aeafma). Otras veces la electrocución de aves es la causa de averías o cortes de luz que sufrimos en el hogar. Pueden parecer casos aislados, pero se estima que cada año mueren por electrocución o colisión con tendidos eléctricos cientos de miles de aves en nuestro país, muchas de ellas especies amenazadas.

Estos son datos de la recién presentada Plataforma SOS Tendidos Eléctricos -que agrupa a nueve entidades relacionadas con la conservación de la naturaleza-, aunque el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente «solo» reconoce la muerte anual de decenas de miles de aves por electrocución o colisión con estas infraestructuras.

Unas cifras que se quedan cortas, según esta plataforma, pero que ya llevaron a que en 2008 se aprobara un Real Decreto por el que se obligaba a tomar medidas para reducir los riesgos de electrocución y colisión en los tendidos eléctricos de alta tensión nuevos o los ya existentes que se encontraran en zonas de protección para la avifauna, aunque en este último caso solo eran obligatorias las medidas contra la electrocución.

No se han hecho los deberes

Además, se obligaba a las comunidades autónomas a declarar esas zonas de protección y a elaborar un listado de tendidos peligrosos. Solo cuatro autonomías (Andalucía, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Cataluña) han hecho estos deberes, aunque en todas las regiones se han corregido tendidos en estos años, si bien no al ritmo necesario. «La voluntariedad y el hecho de que estas mejoras en los tendidos se plantearon solo con cargo a impuestos -dice a ABC Nicolás López, técnico de conservación de SEO/BirdLife- explican que la corrección de estas infraestructuras no se haya desarrollado con la ambición y efectividad necesarias».

Mientras tanto, siguen muriendo aves, a un ritmo similar a lo que ocurre en otros países de nuestro entorno. Así, en Francia, un territorio con menor densidad de aves rapaces, que por su envergadura son las más afectadas, mueren por esta causa 1 millón de aves cada año y en Holanda, 900.000. El hecho de que estos países tengan una menor densidad de rapaces que el nuestro hace pensar a algunos expertos que en España el número de aves muertas en estas penosas circunstancias supera ampliamente el millón cada año.

Desde SOS Tendidos Eléctricos calculan que hay 3.500 kilómetros de líneas que habría que arreglar y 25.000 postes peligrosos, y reclaman que tanto administraciones como compañías eléctricas se impliquen en este problema que está mermando los esfuerzos de conservación que se hacen por otro lado. Y es que la electrocución en los tendidos eléctricos es la primera causa de mortalidad no natural de muchas especies amenazadas. Durante los últimos 15 años se estima que en España han muerto electrocutadas, como mínimo más de 200 águilas perdiceras y más de 120 águila imperiales. «Los tendidos son uno de los grandes agujeros negros de nuestra fauna y condicionan los esfuerzos de conservación que estamos haciendo y en los que nos estamos gastando mucho dinero», dice Luis Suárez, responsable de especies amenazadas de WWF España.

Denunciar por daños a la fauna

El problema de estas electrocuciones y colisiones ya está llegando a las Fiscalías de Medio Ambiente de muchas comunidades autónomas a partir de las denuncias de los agentes forestales y ambientales, explica Iván Rodríguez, de Aeafma. «Desde la entrada en vigor de la reforma del Código Penal, en julio de 2015, se puede denunciar a los que por imprudencia causen daños a la fauna, ya no hace falta que haya dolo. Ya hay casos en Fiscalía, y lo normal es que las compañías arreglen los tendidos o postes desde que se les comunica que han aparecido aves muertas en algunos de sus tendidos -hace unas semanas en Madrid en un solo tendido se hallaron 12 aves muertas, cigüeñas blancas y milanos la mayoría- pero lo ideal sería que éstas acometieran cuanto antes la corrección de sus infraestructuras, porque no se trata de convertir a golpe de denuncia cada torre de alta tensión en un "algarrobico"», afirma.

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