Sociedad

Una de cada tres personas en el mundo viven en un país sin libertad religiosa

El cristianismo sigue siendo la religión más perseguida del planeta

 Iglesia en la localidad siria de Malula tras el paso de Daesh
 Iglesia en la localidad siria de Malula tras el paso de Daesh - ABC

El derecho a la libertad religiosa es un bien preciado pero escaso. Una de cada tres personas en el mundo viven en un país en el que no existe este derecho fundamental. El Islam extremista es la principal amenaza y causa de persecución. Tanto es así que uno de cada cinco países han sufrido ataques islamistas radicales entre junio de 2014 y junio de 2016. Entre ellos al menos cinco son de Europa Occidental y 17 de África. Estas son algunas de las principales conclusiones del informe Libertad Religiosa en el Mundo 2016, presentado simultáneamente este martes en 20 países por Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN).

«Nos gustaría dar buenas noticias pero este informe revela un empeoramiento serio de la situación en cuanto al número de países afectados y a la intensidad de los ataques que sufren», indicó el presidente de AIN España, Javier Menéndez Ros.

El informe, que se realiza cada dos años, clasifica a los países entre aquellos en donde se discrimina por causa de la fe y aquellos en los que hay persecución, incluso hasta la muerte, por seguir una religión. De los 196 países analizados, en 38 de ellos (20%) se producen graves violaciones contra la libertad religiosa, de los cuales en 23 se sufre persecución y en 15 hay discriminación.

Entre los 23 países clasificados como países de persecución, en once de ellos, la situación de la libertad religiosa ha empeorado en los últimos años. Y en los siete países donde la persecución es mayor, los problemas «son tan agudos que apenas pueden empeorar: Afganistán, Arabia Saudí, Corea del Norte, Irak, Nigeria, Siria y Somalia», advierte el documento.

«Hiperextremismo islamista»

Contrariamente a lo que se cree, los estados no son los principales violadores de este derecho fundamental, sino las organizaciones fundamentalistas o terroristas. En concreto, el radicalismo islámico vulnera la libertad religiosa en 24 países, los estados autoritarios en seis (China, Vietnam, Corea del Norte, Eritrea, Turkmenistán, Uzbekistán), y los nacionalismos y otros grupos fundamentalistas en ocho países (Brimania, India, Azerbaiyán, Bután, Kazajastán, Bután, Laos, Tajikistán y Ucrania).

Respecto a la amenaza del radicalismo islámico, el estudio señala en los últimos dos años estamos asistiendo a un nuevo fenómeno de violencia sin precedentes calificadocomo «hiperextremismo islamista». Uno de los principales objetivos de esta ideología islámica terrorista, según señala el informe, es «la eliminación de las comunidades religiosas de su patria ancestral mediante un proceso de éxodo masivo inducido».

El cristianismo además sigue siendo la religión más perseguida del mundo. De hecho 334 millones de cristianos (uno de cada seis) viven en países con persecución religiosa. «Los ataques perpetrados contra las minorías religiosas en Oriente Medio nos han hecho conscientes de la pretensión de aniquilación total de la libertad religiosa en esta región del mundo», aseguró el arzobispo greco-católico melquita de Homs (Siria), Jean Abdou Arbach, durante la presentación del informe. Pese a que no hay cifras claras de cristianos asesinados por su fe en Siria, solo en la diócesis de Homs han muerto 420 cristianos a causa de la guerra.

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