Sociedad

Aumentan los casos de muertes sospechosas en un hospital italiano

Un médico y su amante enfermera suministraron fármacos letales. Secuestradas más de 50 carpetas clínicas

Leonardo Cazzaniga y Laura Taroni
Leonardo Cazzaniga y Laura Taroni
ÁNGEL GÓMEZ FUENTES - abc_conocer Corresponsal En Roma - Actualizado: Guardado en:

Los nuevos datos que se revelan sobre la monstruosidad ocurrida en un hospital italiano conmocionan a los italianos. Aumentan los casos de muertes sospechosas en el hospital de Saronno, en la provincia de Varese, en la región de Lombardía, al norte de Italia. La policía investiga más de cincuenta carpetas clínicas de pacientes que podrían haber muerto por los fármacos letales suministrados por un médico y una enfermera, que era su amante, conocidos ya como la pareja diabólica. Leonardo Cazzaniga, 60 años, médico anestesista, y la enfermera Laura Taroni, 40 años, harán hoy en la cárcel su primera declaración, tras ser detenidos el marte con la acusación de homicidio voluntario. Las primeras informaciones sobre la investigación policial hablaban de cinco casos de muerte, entre 2012 y 2013, por un cóctel de fármacos suministrados a ancianos «que no valía la pena curar». Entre las víctimas está el marido de la enfermera, Massimo Guerra, muerto a los 46 años, tras ser envenenado lentamente con dosis de insulina, haciéndole creer que era diabético, y su propia madre, que se oponía a la relación con el médico anestesista. Según la investigación, las víctimas podrían ser muchas (se habla de 80 casos).

El anestesista Cazzaniga se creía «dios» y el «ángel de la muerte». En las conversaciones interceptadas por la policia, Laura Taroni llega a decir: «De vez en cuando tengo ganas de matar a alguien». La enfermera suministraba fármacos tambien al mayor de sus dos hijos, de 11 años. El niño le suplica en una conversación interceptada: «¿Me podrías dar menos gotas? Esta mañana no lograba levantarme de la cama».

La ministra, horrorizada

La ministra de Sanidad, Beatrice Lorenzín, se ha mostrado horrorizada: «Estoy conmocionada. Está fuera de toda imaginación que puedan suceder cosas semejantes dentro de un hospital», ha dicho la ministra. Aparte de que el caso tenga una dimensión psiquiátrica porque en las interceptaciones de las conversaciones entre Cazzaniga y Taroni parecen vivir con delirios de omnipotencia, llama poderosamente la atención la falta de responsabilidades éticas del hospital, donde todo el mundo estaba al corriente de la locura del médico y de la enfermera.

De hecho están siendo investigadas otras 14 personas, entre ellas algunos responsables del hospital con la acusación de omisión de denuncia. El caso se empezó a investigar cuando una enfermera, Cleia Leto, presentó una denuncia en la fiscalía. A partir de entonces se puso en evidencia que en el hospital de Saronno existía una especie de Josep Menguele y que algunos hombres y mujeres, ancianos en su mayoría, fueron víctimas de una monstruosidad.

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