La presidenta del Gobierno balear, Francina Armengol
La presidenta del Gobierno balear, Francina Armengol - Efe

Armengol dice que «ninguna plaza sanitaria quedará sin cubrir» en Baleares a pesar de la exigencia del catalán

La presidenta del Gobierno balear defiende que el polémico decreto se aplicará de forma flexible y el PP anuncia que lo derogará si gobierna a partir de 2019

PalmaActualizado:

La presidenta del Gobierno balear, la socialista Francina Armengol, ha afirmado este martes en el Parlamento regional que «ninguna plaza sanitaria quedará sin cubrir por ninguna razón lingüística» en Baleares a pesar de la exigencia del catalán. Armengol ha respondido de ese modo a la portavoz del PP en la Cámara autonómica, Margalida Prohens, que en el pleno celebrado este martes le había formulado la siguiente pregunta: «¿Considera que la fuga de médicos y profesionales sanitarios es buena para la sanidad pública de las Islas Baleares?». Según los populares, dicha marcha —anunciada ya por diversos médicos foráneos— se debería al futuro decreto que fija el catalán como un requisito para poder presentarse a unas oposiciones en la Comunidad.

Cabe recordar que el Ejecutivo balear aprobará en las próximas semanas ese controvertido decreto. Sólo es necesario que con anterioridad el Consejo Consultivo le dé su beneplácito. La futura norma establece que la lengua catalana será un requisito para los auxiliares, enfermeros y médicos que se presenten a oposiciones. Los auxiliares deberán acreditar el nivel B1 —básico—, mientras que médicos y enfermeros deberán tener el nivel B2 —avanzado— para poder optar a una plaza en la sanidad pública.

Armengol ha acusado esta mañana al PP de hacer «demagogia» sobre esa cuestión, porque estaría dejando entrever que dejarán de prestarse determinados servicios por falta de facultativos que dominen la lengua catalana. La presidenta ha reiterado, en ese sentido, que el citado decreto se aplicará de manera flexible en los casos en que no se puedan cubrir inicialmente las plazas ofertadas por no cumplir los aspirantes con el requisito del catalán.

Por su parte, Prohens ha criticado la «deriva radical» del Ejecutivo de Armengol y ha anunciado que en caso de que el PP vuelva a gobernar en la Comunidad a partir de 2019, el polémico decreto será derogado.

En cualquier caso, el futuro decreto fija, es cierto, varias excepciones. Una de ellas establece que cuando haya menos aspirantes que plazas a cubrir, no se exigirá el conocimiento del catalán. De hecho, incluso antes de la aprobación de esta nueva norma se están aplicando ya excepciones en Baleares con respecto a la exigencia de la lengua catalana. Así, los once médicos que han decidido presentarse a la convocatoria para cubrir ocho plazas en el servicio de Urgencias del Hospital de Can Misses, en Ibiza, no tendrán que saber catalán para poder optar a alguna de esas plazas.

La decisión ha sido tomada por el director general del IB-Salut, Juli Fuster, quien la pasada semana redactó una resolución provisional, avalada por un informe jurídico, en la que se asegura que el requisito del catalán «queda excluido en esta convocatoria». La peculiaridad de la reciente convocatoria en el Hospital de Can Misses es que había en la misma más profesionales que querían presentarse —once— que vacantes ofertadas —ocho— en el servicio de Urgencias.

En un primer momento, se había excluido de esta convocatoria a los médicos que carecían del título de catalán, pero poco después el IB-Salut envió la citada resolución provisional. En este contexto, cabe recordar que en los casos en que un profesional foráneo consiga una plaza fija en cualquier centro sanitario público de Baleares, dispondrá luego de dos años para acreditar los conocimientos de catalán requeridos ahora en el Archipiélago.

Hasta el momento se han opuesto también a la exigencia del catalán el Sindicato Médico de Baleares (Simebal) y el Sindicato de Enfermería (Satse) del Archipiélago, mayoritarios en el sector. Ambos sindicatos anunciaron el pasado 17 de noviembre que impugnarían el mencionado decreto, pues consideran que la nueva norma dificultará la llegada de especialistas del resto de España a las Islas. Simebal y Satse defienden que el dominio de la lengua catalana sea sólo un mérito y no un requisito, al entender que debería primarse la atención sanitaria por encima del posible conocimiento o no del catalán.