Sociedad

Argentina hace un «casting» para elegir a un equipo que matará a 100.000 castores y que evitará el exterminio de sus bosques

Llevan allí desde 1946 pero han sido catalogados como «especie exótica invasora». Son los castores que arrasan con todo lo que tienen delante. Están en Tierra del Fuego la provincia más austral de la Argentina

Así quedan los árboles en Tierra del Fuego tras el paso de los castores
Así quedan los árboles en Tierra del Fuego tras el paso de los castores - Captura de Youtube
ABC Madrid - Actualizado: Guardado en:

Llevan allí desde 1946 pero han sido catalogados como «especie exótica invasora». Son los castores que arrasan con todo lo que tienen delante. Están en Tierra del Fuego, la provincia más austral de la Argentina. Se cuenta ahora unos 100.000 y dado que acaban con árboles e incluso con puentes que van a las pistas de esquí e inundan rutas han decidido terminar con ellos para siempre.

En 1946, trajeron 20 castores de Canadá con la idea de fomentar la industria de las pieles. Pero acá, los castores no se encontraron ni con osos ni con lobos, los depredadores que tenían allá, y empezaron a multiplicarse y a expandirse», cuenta al diario argentino «Clarín» el biólogo Adrián Schiavini, investigador del Conicet y a cargo de la Estrategia Nacional sobre Especies Exóticas Invasoras.

El daño, es equivalente a dos veces la Ciudad de Buenos Aires. Al diario argentino, le cuenta Erio Curto, director de Áreas Protegidas de Tierra del Fuego que el castor destruye árboles de 150 años de vida que no vuelven a crecer. Son los llamados «roble de Tierra del Fuego» o lenga: «Estos troncos delgados y grises, estáticos y con el agua al cuello, son los brazos en alto de los árboles que murieron ahogados cuando los castores alteraron la escena: voltearon árboles de ribera, provocaron el desborde de los arroyos, inundaron todo».

No funcionó con la caza

Si bien se intentó eliminarlos a través de la caza, se dieron cuenta que no era suficiente ya que los cazadores no se metían en las «entrañas» del campo y los castores seguían multiplicándose.

Por eso, ahora optaron por un «casting». Se entrenará a varias personas hasta quedarse con un total de 10 entre gente de campo, guías de montaña, otros capaces de aguntar en helicóptero en los bosques y quedarse varios días con temperaturas bajo cero, cazándolos y registrando todo, hasta que no quede ninguno.

Chile hará lo mismo: es la primera vez que dos países van a trabajar juntos para frenar el avance de la invasión. El plan será implementado por la FAO, un organismo especializado de la ONU.

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