Aprovechan el funeral de la víctima de un incendio en Portugal para robar en su casa

Asciende a nueve el número de muertos por la explosión de una estufa de leña en una asociación recreativa cerca de Oporto

LisboaActualizado:

Se estaba celebrando el funeral de Vítor Coimbra, uno de los nueve fallecidos en el incendio registrado en Vila Nova da Rainha (unos 167 kilómetros al sur de Oporto) por la explosión de una estufa de leña, cuando alguien decidió que era el ‘momento adecuado’ para entrar a robar en casa de la víctima.

Una de las hijas del hombre muerto, Dora, se encontraba en la Iglesia de los Molelos y, cuando regresó al domicilio familiar, descubrió que faltaban 800 euros y toda la casa estaba patas arriba.

El suceso ha causado indignación en Portugal debido a la premeditada mala fe de quien perpetró la sustracción en la vivienda de uno de los vecinos que solía frecuentar la Asociación Cultural, Recreativa y Humanitaria de la zona de Tondela, lugar donde las llamas prendieron fuego en la noche del sábado 13 de enero, al tiempo que los asistentes veían el partido Sporting Braga-Benfica en la televisión.

Entre lágrimas, la hija declaró en la radio local: «Esto es un crimen después del accidente. Por eso, todos en la familia estamos muy tristes. Cuando llegué, la puerta de la habitación de mis padres estaba abierta de par en par, al contrario de lo que suele ser habitual».

Muy probablemente, el ladrón conocía a la víctima y sabía que todo el pueblo se encontraba velando al difunto. Los habitantes de Vila Nova da Rainha creen incluso que podía haber estado en la iglesia dando el pésame a la familia.

No es la primera vez que ocurre un hecho similar en el país vecino, por lo que numerosos portugueses recomiendan a quienes tengan previsto ausentarse de sus casas para ir a un funeral que tomen la precaución de que alguien del entorno permanezca en el domicilio, por si acaso.

La explosión de una estufa

Inicialmente, ocho personas perdieron la vida y otras 38 resultaron heridas en el siniestro. Pero, a mediados de esta semana, la cifra de decesos se incrementó, a causa de que una de las 15 víctimas en situación grave no pudo sobrevivir. Ya lo había advertido la Autoridad Nacional de Protección Civil: el balance se podía incrementar, en vista de que la avalancha desatada convirtió el local en un infierno y más de uno resultó aplastado por los que trataban de huir.

Tres helicópteros del Instituto Nacional de Emergencias (INEM) y unos 200 efectivos se desplazaron con rapidez al lugar de los hechos, que acontecieron en un lugar donde se reúne la gente del barrio para pasar el tiempo y disfrutar de la compañía de sus vecinos.

Así, la tragedia sucedió cuando varias personas jugaban en el piso superior al póker, mientras que en el de abajo se reunían otros ciudadanos para ver la retransmisión de un choque de la Liga portuguesa.

Faltaban solo 10 minutos para las 21.00 horas (22.00 en España) del 13 de enero en el momento en que se produjo la deflagración, que desató un estruendo y atrajo inmediatamente a diversos habitantes de la zona de Tondela.

La cubierta del edificio se vino abajo y ahí comenzaron a producirse las escenas de pánico. Afortunadamente, no era de grandes dimensiones el incendio, por lo que pudo ser controlado una hora después.

José Gomes, alcalde de Tondela, el municipio al que pertenece Vila Nova da Rainha, ofreció poco después un emocionado testimonio acerca de las circunstancias que rodearon el suceso. «El fuego generó rápidamente condiciones críticas. La gente trató de salir en desbandada y muchos de ellos sufrieron entonces heridas de cierta consideración».

«Las personas se atropellaban unas a otras en su intento por escapar. Yo rompí el cristal de una ventana para poder entrar en el local y prestar auxilio a la gente que podía», declaró un vecino a una cadena local de televisión.

El presidente de la República portuguesa, Marcelo Rebelo de Sousa, se mostró conmocionado tras viajar al enclave para visitar a los afectados y reconfortar a los familiares.

Todavía está en curso la investigación pertinente con el fin de aclarar cómo se originaron las llamas, y resulta que las primeras conclusiones apuntan a que la asociación recreativa no disponía de extintores para hacer frente a este tipo de situaciones.