Trabajos de reconstrucción de las zonas devastadas por el terremoto
Trabajos de reconstrucción de las zonas devastadas por el terremoto - ABC

«Mi antiguo edificio está en riesgo de colapsar»: la nula recuperación de México tras el seísmo del 19 de septiembre

Dos meses después de la tragedia, los mexicanos no perciben que se lleve a cabo una reconstrucción efectiva

Corresponsal en MéxicoActualizado:

«El terremoto se llevó una parte de mi vida. Tuve que abandonar el apartamento en el que vivía desde hace seis años por los daños que sufrió. Perdí mi hogar, mi pasado». Así describe Ana el impacto que tuvo en su vida el seísmo del pasado 19 de septiembre, una catástrofe en la que perecieron 369 personas en todo México, una cifra que supera las 400 víctimas si además se le suman las víctimas del otro temblor que ocurrió justo una semana antes en Oaxaca, al sur.

A dos meses después de la tragedia, los mexicanos apenas ven que haya una reconstrucción efectiva de las estructuras dañadas que garanticen la seguridad de los ciudadanos. «Mi antiguo edificio tiene daños estructurales y está en riesgo de colapsar. Pero no fue hasta la semana pasada que Protección Civil lo precintó para prohibir la entrada. Ahora van a empezar a repararlo», asegura Ana, de unos 30 años, quien explica que no volverá a su antigua casa por muchos papeles que le enseñen diciendo que la estructura esta perfecta. No se fía ni de Protección Civil, ni de la alcaldía ni de nadie.

Y es que los terremotos han expuesto los dos mayores males que sufre el país: corrupción e impunidad. Una corrupción evidente, debido a muchas edificaciones no deberían haberse derrumbado si hubieran contado con las certificaciones adecuadas. Y una impunidad flagrante ya que apenas hay unas tres personas detenidas por mala praxis en la construcción de inmuebles que sufrieron graves daños.

Daños en edificios

Juan Carlos y Marta son dos arquitectos españoles afincados en México desde hace 5 años. Y tras el terremoto se dedicaron a recorrer las calles de la capital para ayudar a las personas para saber qué tipo de daños tenían sus edificios. «Vimos algo más de 40 edificios y la mayoría mostraban daños en la fachada. Estructuralmente hemos visto un par que están bastante perjudicados», afirma Marta Omedas. Dos meses después, el avance que han visto en la reconstrucción es nulo.

«Los acabados sueltos son un peligro porque con un poco de viento, o con otro terremoto, se le puede caer un azulejo en la cabeza a alguien», explica Juan Carlos Sainz. Y es que una de las claves para entender la lenta reconstrucción es que el futuro del edificio depende de los dueños, que tienen que correr con los costos ya sea de reparación o de demolición, unas cantidades elevadas que no siempre todos los vecinos tienen ganas de afrontar. Y se deciden, el tiempo pasa. «Muchos vecinos nos dicen que las reparaciones están siendo lentas por los seguros, que vienen, estudian el edificio, analizan… y ya han pasado dos meses», agrega Juan Carlos.

«Aunque me dieran 50 certificados diciendo que mi ex casa lo aguanta todo, no volvería a vivir ahí”, afirma Patricia, una señora de 60 años que también se vio obligada a abandonar el apartamento en el que llevaba 26 años viviendo debido al terremoto. Patricia describe el destrozo de su casa tras el sismo era «como si hubiera entrado un huracán» y afirma que actualmente sólo hay personas viviendo en dos apartamentos de los doce que conformaban el inmueble. «El estado del edificio a día de hoy es todavía terrible y siento que con otro terremoto podría venirse abajo. A mí me da mucho miedo volver», comenta.

Ayudas del Gobierno

Sobre los esfuerzos de reconstrucción, la mexicana dice que por parte de la sociedad civil ve que el trabajo está siendo excelente. Pero en cambio ve que la ayuda de la parte oficial está llegando «a cucharadas chiquitas». De hecho, los ciudadanos de la capital que han sido damnificados no tienen claro qué tipos de ayudas se les está dando desde la Gobernación -la alcaldía-, que está realizando un pésimo trabajo de comunicación. Durante toda esta semana, ABC ha tratado de lograr una entrevista con algún funcionario de la Gobernación qué explique qué se está haciendo para reconstruir la capital y qué ayudas se están dando. La petición no ha obtenido respuesta por parte de las autoridades.

Y sí el proceso de reparación está siendo lento en la Ciudad de México, una megalópolis de más de 20 millones de personas, fuera de la capital está siendo a paso de tortuga. Varios de los pueblos que fueron afectados en los céntricos estados de Morelos y Puebla, tienen pequeñas poblaciones y están ubicados en zonas remotas; lo que dificulta la llegada de ayuda. Y es que como la Ciudad de México fue bastante impactada por el movimiento telúrico, la necesidad en muchos de estos pueblos ha quedado eclipsada y fuera de las cámaras de las televisiones.

Ni siquiera en Jojutla en Morelos, un pueblo donde murieron 73 personas, ha llegado la ayuda que el presidente Peña Nieto prometió durante una visita al municipio, según denuncian los vecinos a medios locales. Es más, es ahora, casi dos meses después del temblor, cuando el Gobierno acaba de anunciar esta semana un paquete de casi 9 millones de dólares para reconstruir Jojutla.

Reconstrucción

«Hay un retraso en la ayuda en estos pueblos tan retirados. Pasas por lugares donde se derrumbaron edificios y no ha habido ningún avance», dice Roberto Luna, uno de los socios del restaurante Pinche Gringo BBQ que inició una campaña de financiación colectiva en Estados Unidos para financiar la construcción de refugios temporales para los damnificados en casi una decena de pueblos al sur de la capital.

«Conseguimos unos 10.000 dólares para comprar materiales de construcción. Y, por ahora, hemos construido 54 refugios», dice Roberto sobre un trabajo que planean seguir realizando y que han llevado a cabo gracias a la Brigada Panteritas, formada por estudiantes universitarios, y el Dr. Felipe Durán. «Son zonas sumamente pobres y la atención de las autoridades no está siendo la que debería. Y es que ahora empieza lo difícil porque la gente empieza a olvidar el problema», lamenta.