El huracán Irma, en una vista aérea, a su paso por las Islas Vírgenes
El huracán Irma, en una vista aérea, a su paso por las Islas Vírgenes - REUTERS

La amenaza de Irma: «devastar» Florida y otros estados del sureste de EE.UU.

Éxodo masivo en Miami ante la llegada del huracán

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Joaquín Duro es un español que lleva 22 años en Miami. Hoy es una de las decenas de miles de personas que han huido de Irma, el inmenso huracán que ha arrasado partes del Caribe y que amenaza con devastar Florida y otros estados del sureste de EE.UU. Duro fue previsor y escapó en coche el miércoles, con su mujer, sus cuatro hijos, dos perros y dos conejos.

El jueves llegó a Alabama, de donde es la familia de su mujer, tras una odisea en carretera. «En el 90% de las gasolineras no había combustible», explica a ABC por teléfono. Viajaban en carreteras secundarias, tratando de no dejar el depósito más bajo de la mitad, siempre a la caza de un surtidor de gasolina. «Había mucha gente, nervios, gente gritándose, peleas», dice sobre la lucha por encontrar combustible. Ayer, la situación en las carreteras de Florida era mucho peor. La evacuación obligada de amplias zonas costeras de los condados del sur del Estado y el éxodo masivo de quienes se niegan a someterse a la violencia de Irma convirtieron las principales autopistas en un embotellamiento perpetuo rumbo al Norte. Algunos preferían capear el huracán.

Es el caso de Eddie Miranda, propietario de un gimnasio de lucha en Coconut Creek, al norte de Miami, que se ha convertido en un refugio improvisado. «Estoy bastante seguro de que aguantará el embate de Irma», dice Miranda sobre su gimnasio, de reciente construcción, donde pasarán el huracán luchadores, entrenadores y sus familias. «Tenemos mucha agua, líquidos y comida. El problema es estar sin electricidad varios días».

Duro se acuerda del huracán Wilma, que impactó Florida con categoría 3, dejó su casa sin luz una semana. Hubo gente que estuvo un mes sin abastecimiento eléctrico. Para algunos, fuera de las zonas de evacuación, es peor tratar de huir. «Mi hermana ha decidido no salir de Miami», dice Duro. «Estamos viendo gente tirada en las autopistas, colas en el este. La única opción es tratar de ir hacia la costa oeste, aunque ahora parece que la ruta de Irma va más hacia ese lado».

Es imposible saber cuál será la trayectoria definitiva del huracán, que ayer se degradó ligeramente a categoría 4, con vientos sostenidos de 250 kilómetros por hora. Pero que se salve Florida, donde se espera que llegue mañana por la mañana, sería un milagro. Ayer las previsiones meteorológicas trazaban una ruta que atravesaba el estado en dirección a otras zonas del Sureste de EE.UU., con un huracán con una anchura mayor que todo el territorio de Florida.

La evacuación de las zonas amenazadas podría ser la mayor de la historia de EE.UU. Los condados de la punta sur de Florida -Miami-Dade, Broward y Palm Beach- suman seis millones de personas. La evacuación obligatoria afectaba a 650.000 personas. El abastecimiento de gasolina para aquellos que trataban de huir era uno de los grandes desafíos. Decenas de camiones cisternas viajaban con escolta policial a las gasolineras y las autoridades permitieron el atraque temporal de barcos extranjeros para abastecer de más combustible a Florida.

Las autoridades no ahorraron epítetos apocalípticos para concienciar a la población de la grave amenaza que supone Irma. «Es una amenaza que va a devastar EE.UU., ya sea Florida u otros estados del sureste», advirtió ayer Brock Long, director de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA, en sus siglas en inglés). «Nadie ha pasado por lo que va a ocurrir en Florida», añadió. “No esperéis a salir», requirió el gobernador del estado, Rick Scott, a quienes están en zonas de evacuación obligatoria. “Hacedlo ahora, el problema es cuando la gente lo hace tarde”.

La Cámara de Representantes aprobó el aumento de fondos para el FEMA que había impulsado el Senado la víspera dentro de la extensión del techo de gasto, ante una situación en la que la agencia federal estaba sin dinero para asistir a los afectados por la tormenta Harvey en Texas y ante el potencial poder destructor de Irma. Los cinco ex presidentes vivos de EE.UU. -Jimmy Carter, George H.W. Bush, Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama- crearon una plataforma para recaudar dinero para paliar estas catástrofes naturales.

Mientras tanto, Irma avanzaba ayer entre la costa norte de Cuba -de donde se evacuó a parte de la población- y el archipiélago de Bahamas, donde se temía que provocara inundaciones de hasta seis metros de altura. El saldo de víctimas mortales al cierre de esta edición era de 23, y las peores noticias quizá estén por llegar: otro huracán, José, alcanzó ayer categoría 4 y amenazaba de nuevo zonas como las Islas Vírgenes, que acaban de ser devastadas por Irma.