Sociedad

La alerta de tsunami en Japón revive la pesadilla de 2011 en la costa de Fukushima

Evacuadas decenas de miles de personas tras un fuerte terremoto que, al final, solo provoca olas de un metro sin causar daños importantes

Imágenes en directo de la situación vivida en Japón
Imágenes en directo de la situación vivida en Japón - REUTERS

Japón ha vuelto a revivir esta madrugada la pesadilla del tsunami de 2011, que dejó más de 18.000 muertos y causó el accidente nuclear de Fukushima, el más grave de la historia junto al de Chernóbil.

Según informa la Agencia Meteorológica de Japón, un terremoto de magnitud 7,4, rebajado a 6,9 por el Servicio Geológico de Estados Unidos, ha hecho saltar la alerta de tsunami en esa misma costa nororiental de las prefecturas de Fukushima y Miyagi. Con su epicentro a unos diez kilómetros de profundidad, el seísmo tuvo lugar a las seis de la mañana (once de la noche, hora peninsular española) y hasta hizo temblar durante medio minuto los edificios de Tokio, a más de 200 kilómetros.

De inmediato, decenas de miles de personas fueron evacuadas en el litoral sacudido por el terremoto en previsión de la llegada de olas que, en principio, se calculaban de hasta tres metros. Finalmente, solo olas de entre sesenta centímetros y poco más de un metro llegaron a las costas niponas a primera hora de la mañana, por fortuna sin causar daños de importancia. A tenor de la televisión NHK, las más altas fueron de 140 centímetros en Sendai, una de las ciudades que más sufrió el tsunami de 2011. En Ishinomaki, otra localidad que fue barrida por aquella catástrofe, el agua alcanzó los 80 centímetros, mientras que en Soma llegó a los 90.

Según el Gobierno de Japón, un país especialmente preparado contra sus frecuentes terremotos, no ha habido fugas radiactivas en las dos centrales nucleares de Fukushima. Con tres de sus seis reactores fundidos desde la catástrofe de 2011, miles de trabajadores siguen limpiando y desmantelando la planta número 1, donde un nuevo tsunami podría tener consecuencias aún más devastadoras porque permanece destruida y el material radiactivo se acumula bajo los sarcófagos que cubren sus escombros. Aunque en la segunda central se ha interrumpido momentáneamente su sistema eléctrico de refrigeración, que fue el mismo problema que causó las explosiones en Fukushima 1 hace cinco años, luego se ha activado sin que la compañía eléctrica que la gestiona, Tepco, avisara de fugas radiactivas.

«No ha habido ningún problema», tranquilizó a la opinión pública el secretario jefe del Gabinete, Yoshihide Suga, quien compareció en una rueda de prensa televisada. Desde Buenos Aires, donde se encuentra de visita oficial, el primer ministro nipón, Shinzo Abe, ordenó tomar las medidas necesarias para atender a los residentes evacuados.

A la espera de que se comprueben los daños, que en principio parecen menores, solo cinco personas han resultado heridas levemente. La alerta roja por tsunami ya ha sido levantada, pero la costa nipona sigue con el miedo en el cuerpo porque la catástrofe de 2011 tuvo lugar días después de otro seísmo de estas magnitudes.

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