Sociedad

Alemania acusa a Bélgica y Holanda de falta de transparencia en la «crisis de los huevos»

Funcionarios alemanes viajarán a estos países para «hacerse in situ una idea sobre las investigaciones»

Vista de una máquina que transporta los huevos contaminados para desecharlos en una granja avícola
Vista de una máquina que transporta los huevos contaminados para desecharlos en una granja avícola - EFE
ROSALÍA SÁNCHEZ Bruselas - Actualizado: Guardado en: Sociedad

El ministro alemán de Agricultura, Hermann Schmidt, sugirió ayer que Bélgica y Holanda podrían haber actuado con mayor rapidez y transparencia en la crisis alimentaria a la que la prensa alemana se refiere desde la semana pasada como «crisis de los huevos». «La velocidad y la amplitud de la información por parte de Bélgica y Holanda es mejorable», ha dicho, tras haber cursado la solicitud de información «rápida y transparente».

Tras la retirada de millones de huevos procedentes de estos países de supermercados alemanes, el ministro considera que «se puede descartar casi con total probabilidad» que aún haya en las tiendas huevos contaminados con fipronily ha recordado que el empleo de este pesticida contra el ácaro rojo, directamente sobre animales destinados al consumo humano, está prohibido a nivel europeo, subrayando que es «altamente criminal» haberlo incluido en una mezcla para este uso.

El Gobierno alemán ha extendido los análisis por fipronil a todos los productos elaborados a base de huevo, de salsas a pasta, pasando por multitud de postres. Además enviará funcionarios a Bélgica y Holanda, donde han sido sacrificadas más de 300.000 gallinas en los últimos tres días, para supervisar allí las investigaciones oficiales. «Esto significa que funcionarios alemanes viajarán tanto a Utrecht en Holanda como a Bélgica para hacerse in situ una idea sobre las investigaciones para que podamos reaccionar más rápido», ha explicado el ministro.

Schmidt ha evitado precisar si alguna granja alemana se ha servido de este insecticida, que se usa desde los años 90 como pulguicida en mascotas y cebos para hormigas y que está prohibido sin embargo por la legislación de la Unión Europea para las gallinas. Rociado sobre los gallineros como método de desinfección, habría sido absorbido por las gallina a través de la piel y las vías respiratorias, de modo que la sustancia se habría acumulado en las células que intervienen en la formación de la yema, los folículos.

Todas las sospechas apuntan a la empresa holandesa especializada en desinfección de granjas ChickFriend, y su proveedor belga Poultry-Vision, pero la prensa alemana deja abierta la posibilidad de que haya remesas de huevos contaminados procedentes de granjas nacionales y las grandes cadenas de supermercados han procedido a la destrucción de unos diez millones de huevos.

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