«Mi adicción al sexo me destrozó la vida»: una madre cuenta su dura experiencia

Rebecca Barker, de 37 años, reconoce haber perdido el control de su vida tras dar a luz a su tercer hijo

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«En el peor de los casos, incluso tener relaciones sexuales cinco veces al día no era suficiente», explica a BBC Rebecca Barker, madre de tres hijos, sobre la compulsión que llegó a su vida en 2014 y arruinó su relación.

Su adicción significaba que constantemente le estaba pidiendo sexo a su pareja. «Era literalmente lo primero que pensaba cuando despertaba, simplemente no podía dejarlo», dice Rebecca de 37 años y originaria de Tadcaster en North Yorkshire.

«Sentía que todo me lo recordaba. Creo que estaba relacionado con mi depresión y la falta de serotonina. Sentía que todo mi cuerpo lo deseaba. Me convertí en una eremita, me quedé en casa porque me daba vergüenza pensar que era todo el mundo sabía lo que pensaba. Aunque nadie podía leerme la mente, todavía me resultaba muy incómodo estar cerca de otras personas».

La adicción de Barker causó serios problemas en su relación. Aunque su pareja disfrutó de la atención al principio, después se hizo insuperable para él.

«Al principio estaba de acuerdo, pero hacia el final no podía entenderlo en absoluto. Después de unos meses comenzó a plantear preguntas sobre por qué y de dónde venía. Me acusó de tener una aventura, pensó que debía haberme sentido culpable y por eso quería tener sexo con él».

En noviembre de 2014, Barker «necesitó un descanso» de la relación y se fue a vivir con su madre. «Cuando me fui, le dije a mi compañero que necesitaba mejorar. Él me dejó ir, luego la relación se rompió muy rápido después de eso».

«Yo estaba bajo el cuidado de un psiquiatra en ese momento, ella seguía diciendo que cambiaría mi medicación, pero nunca dijo que había grupos de apoyo ni nada». Rebecca fue diagnosticada con depresión en 2012 después del nacimiento de su tercer hijo. En 2014 se intensificó: cambió de trabajo, se separó de su compañero y se mudó a Francia.

«Hice muchos cambios de estilo de vida para superar la depresión y la adicción y para mí eso ha funcionado», dijo.

La experiencia de Rebecca queda enmarcada en la futura aprobación por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), esperada para mayo de 2019, del 'Trastorno del comportamiento sexual compulsivo' como enfermedad.