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El calor disminuye la productividad económica de los países

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La temperatura y, por lo tanto, el cambio climático pueden afectar a la productividad económica de un país. Así se desprende de un estudio que publica la revista «Nature», que analiza la relación entre la productividad económica global y la temperatura. El estudio revela que la productividad económica inicialmente crece al aumentar la temperatura promedio anual, pero tiene un límite, que se sitúa en los 13ºC, a partir de ahí la productividad va disminuyendo a medida que la temperatura aumenta.

Ya estamos experimentando los impactos económicos del cambio climáticoolas de calor, por ejemplo, que están aumentando los costes relacionados con la salud y absentismo de los empleados, así como la reducción de los rendimientos de los cultivos–. Pero los intentos de calcular el coste de unas temperaturas más cálidas habían arrojado resultados contradictorios en cuanto al acoplamiento de la temperatura y la productividad económica tanto en el mercado individual (microeconomía) como en la economía en su conjunto (macro), y entre países ricos y pobres.

Marshall Burke, investigador del departamento de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Stanford (California) y autor principal del estudio, utilizó datos económicos de 166 países entre 1960 y 2010 para demostrar que la productividad económica general no es lineal (aumenta inicialmente, para luego disminuir a partir de un cierto punto) en relación con la temperatura en todos los países, con una productividad que decae bruscamente a altas temperaturas. La conclusión es que todo tipo de actividad económica en todo tipo de países está muy influenciada por los cambios en el clima global.

Los países serán un 77% más pobres

A partir del análisis de estos datos, los investigadores concluyen que la relación entre productividad y temperatura es aplicable a nivel mundial, se ha mantenido sin cambios desde 1960 y es válida tanto para la productividad de los sectores agrícolas y no agrícolas y para países ricos y pobres. Combinando estos datos con los modelos climáticos globales se proyectan posibles impactos futuros del calentamiento. Así, si no aplican medidas de mitigación la temperatura podría subir en 4,3ºC en 2100, y ese calentamiento ampliará la desigualdad de ingresos entre los países ricos y pobres, reducirá los ingresos globales medios en aproximadamente un 25% en 2100, y hará a los países un 77% más pobres (en términos per cápita) de lo que serían sin cambio climático.

Según explica en un comentario que acompaña al estudio Thomas Sterner, del departamento de Economía de la Universidad de Gothenburg, estas estimaciones equivalen a pérdidas económicas mucho mayores de lo que sugieren la mayoría de los modelos utilizados hasta el momento, suponiendo que no encontremos nuevas formas de adaptarnos a esos impactos, lo cual supone una razón de más para mitigar los daños ahora. «Mi sensación -afirma- es que sólo estamos empezando a comprender el gran daño que puede provocar un clima cambiante».