NUEVOS COMERCIOS

Así se tuesta y se vende el auténtico café colombiano en pleno centro de Sevilla

«El tinto de Huila», en el mercado del Arenal, es el único establecimiento de la ciudad que muele y distribuye grano traído de Colombia

Las encargadas de la tienda de café, junto a la tostadora - RAÚL DOBLADO

Un intenso olor a café se cuela entre los aromas habituales a pescado y especias que recorren las cuatro calles del mercado del Arenal. A café de verdad. Potente. Siguiendo la pista del olfato se llega rápidamente al origen del gratificante efluvio. La coqueta máquina de tostar y moler está funcionando en «El tinto de Huila», uno de los puestos de nuevo cuño que han venido a resucitar esta céntrica plaza sevillana y que tiene el mérito de ser el único establecimiento de la ciudad que vende café auténticamente colombiano. Tinto, como es conocido ese grano puro. Y del Huila, departamento andino famoso precisamente por la calidad del producto. De allí lo traen y en el mostrador del Arenal tal cual, verde, donde se tuesta y luego se muele para venderse a 3,90 euros el paquete de 250 gramos. No se dispensan mayores pues la parte que se quedaría más al fondo del envoltorio perdería parte de su enorme calidad.

La tienda, que acaba de cumplir tres años de actividad, fue puesta en marcha por el colombiano Sneider Rivera, alma máter de la aventura empresarial por sus profundos conocimientos de la materia prima, y el andaluz Carlos Lerma, quienes aprovecharon los arrendamientos más baratos por tratarse de una concesión administrativa municipal para impulsar un negocio innovador a base de buen café y de la cultura del mismo. El primero, eso sí, regresó a su país una vez implantó la idea y echó a andar el negocio en la capital andaluza, siendo Lerma quien regenta en solitario el establecimiento con la ayuda de una empleada, Eva Castaños. Con mucho trabajo, la tienda –que no cafetería— va creciendo. Además de la labor estrictamente comercial, esta firma colabora con la ONG Farmacéuticos Sin Fronteras vendiendo objetos pintados a mano.

Se trata de una cafetería gourmet (donde el producto es para llevar pero no para tomar allí a pesar de las tentaciones y la costumbre sevillana de tomar algo cuando se atisba una barra) en la que también se venden productos confeccionados a base de café, como velas aromáticas, cosméticos –la llamada «cafeterapia»--, tazas o hasta cuadros con motivos vinculados a este cultivo. «Se trata de difundir la amplia cultura del café –explica el propietario--, por eso le hemos añadido al nombre de la tienda eso de “Arte y Café”. Estamos hablando de la segunda bebida más consumida en el mundo después del agua, con una inmensa tradición en medio planeta y con muchos amantes también en Andalucía. La cultura del café es enorme y desde nuestro puesto, modestamente, queremos difundirla».

Un producto «fresco»

Además de la procedencia colombiana de su grano, «El tinto de Huila» puede presumir de dos peculiaridades que le dan un valor añadido a su producto. Una, que el café se trae verde de Suramérica y se tuesta y muele en el mismo puesto, en el mismísimo mostrador, de forma absolutamente artesanal, con una máquina tradicional muy alejada de la industria actual. Y dos, que la molienda se ajusta a cada tipo de cafetera del cliente que llega a comprar, con un polvo más fino o más grueso en función de la misma para sacar el máximo partido al sabor. «El planteamiento es ese -comenta Lerma-, un producto personalizado y, sobre todo, “fresco”. Que la gente venga a comprar café “fresco”, recién tostado, sobre la marcha, del día, como hace con el pan o el pescado».

Trabajan sobre todo la especie cafetera «arábiga», la de mayor calidad, aunque ofrecen también otras. Y no sólo café colombiano sino de los mejores focos de producción, como Brasil, México, Costa Rica, Etiopía o Indonesia. «Hay mucha variedad –señala Lerma-. De donde apenas se trae es de nuestro propio país, porque aquí la producción es muy escasa y costosa, ya que se centra básicamente en Canarias por las condiciones de altura y humedad que se encuentran en algunas zonas de estas islas. Eso lo hace prácticamente inasequible».

El responsable de este vanguardista comercio admite el hecho de estar dentro del mercado «tiene también sus pegas, porque todavía los hábitos están instalados en el horario de los puestos tradicionales y eso provoca que por la tarde haya mucho menos ambiente. Cuando llega el invierno, sobre todo, por la tarde y cuando cae la noche hay días en que da pena estar por aquí del escaso ambiente. Este mercado tiene aún mucho margen de mejora y bastantes cosas por explotar, lamentablemente, aunque esperemos que poco a poco esas opciones crezcan, los modos de la gente cambien». En este sentido, Lerma hace ver que «El tinto de Huila» tiene ahora mismo «más negocio fuera que dentro del mercado». De hecho, entre los clientes de esta firma –además de algunos bares y restaurantes que han apostado por una visión más gourmet del negocio- está el propio Consulado de Colombia en Sevilla, que adquiere su producto más conocido para sus trabajadores y también para las recepciones que celebran en su sede de la avenida de La Palmera.

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