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«Tenemos un potencial biológico para vivir hasta 125 años»

El experto en genética José Ignacio Lao advierte de que se tendría que revisar la edad de jubilación

«Tenemos un potencial biológico para vivir hasta 125 años»
AMALIA F. LÉRIDA Sevilla - Actualizado: Guardado en: Actualidad

Cómo alargar la vida estando sano es una de las aspiraciones de la Humanidad en la que la ciencia médica trabaja sin decsanso para hacerla posible. En el congreso sobre envejecimiento que este fin de semana se celebra en Sevilla el experto en genética José Ignacio Lao dará algunas claves a tener en cuenta: el estrés oxidativo, que desencadena los problema de salud y el sistema de protección antioxidante. Dice que el test de genética ayuda a prevenir y que cada día viviremos más y mejor por lo que habría que replantearse la edad de jubilación ya que estamos preparados para llegar a los 125 años.

Explica que el estrés oxidativo es el desequilibrio que se da en el organismo cuando falla la capacidad para neutralizar los tóxicos que se forman por la oxidación a la que estamos expuestos al depender del oxígeno para vivir. En esta situación literalmente nos «oxidamos» como le ocurre a una manzana cortada al estar expuesta varios días al oxígeno ambiental.

No menos importante es la protección antioxidante que puede ser, según explica, interna o la podemos reforzar aumentando fuentes de antioxidantes externos. Por ejemplo, los flavonoides que nos aportan las frutas y verduras o las catequinas y polifenoles del té verde. Entre las poblaciones longevas, destacando los centenarios, se ha detectado que los sistemas biológicos (innatos) de protección antioxidante suelen ser más eficaces funcionalmente. Además, al estudiar sus hábitos muchos investigadores han encontrado un alto consumo de frutas, vegetales e infusiones que aportan antioxidantes externos.

Lao destaca que la longevidad depende de la genética pero también de factores modificables. Los más importantes son la dieta baja en azúcares e hidratos de carbono en general, rica en grasas de tipo poliinsaturadas y monoinsaturadas, bajas en proteína de origen animal, ricas en verduras-frutas donde predomine la variedad de color; la actividad física, sencillamente andar; la ausencia de hábitos tóxicos como alcoholismo, tabaco y drogas incluyendo la polimedicación indiscriminada e intentar lidiar con el estrés psicológico desterrando el pesimismo. «O sea, la receta de a mal tiempo buena cara, siempre que sea posible», apostilla.

Detalla algunas ventajas del test de genética, el cual, según señala, es un estudio con el que hacemos un plan integral de prevención de complicaciones de salud vascular a todos los niveles, no sólo cardio, sino también cerebral y de circulación en general. También prevención de problemas óseos y articulares, de trastornos hormonales que puedan derivar en complicaciones ginecológicas o afectar la salud prostática; aprender a mejorar nuestra capacidad cognitiva, nuestro humor y calidad del sueño o prevenir algunos tipos de cáncer aumentando nuestra capacidad para neutralizar las toxinas que puedan dar lugar a su aparición.

Por ahora el testo sólo se está introduciendo en centros privados. Candidatos somos todos, no hay personas a las que no sea recomendable, pues no es un proceso invasivo y no hay contraindicaciones. Prevenir es menos costoso que curar, pero por ahora los sistemas sanitarios dependen de presupuestos que se destinan según prioridades a resolver problemas de más urgencia.

Cuando se le pregunta si puede el sistema sanitario sostener el gasto de tantos mayores contesta que es el gran dilema de las sociedades actuales.

«No obstante, si se lograra que podamos llegar a los 70 años con la misma calidad de vida que se tenga a menor edad, lo que se tendría que revisar sería la edad de jubilación puesto que al aumentar la capacidad de rendimiento, la vida laboral se puede alargar perfectamente puesto que el organismo de una persona de 70 años, en este futuro que estamos intentando alcanzar, equivaldría al de una de 40 ó 50 años. Hay que garantizar recursos para esta proporción creciente de ciudadanos que superen los 80 años. Deben hacerse reformas empezando por entender que la edad cronológica dejará de ser determinante a la hora de definir cuándo nos jubilamos», declara.

Porque si nos cuidamos y la Naturaleza «según los estudiosos clásicos tenemos un potencial biológico para unos 120 ó 125 años. Los más optimistas sueñan con la inmortalidad».

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