POLÍTICA

Así es la tela de araña empresarial de Blas Ballesteros

El socialista y su círculo de confianza controlan un amplio elenco de compañías. Acaba de ser nombrado gerente del Consorcio Provincial de Aguas de la Diputación

Ballesteros, en una comparecencia como cónsul de Brasil
Ballesteros, en una comparecencia como cónsul de Brasil - KAKO RANGEL

Desde su irrupción en la política institucional en el primer mandato como alcalde de Alfredo Sánchez Monteseirín, Blas Ballesteros ha tenido muchos vaivenes públicos que casi siempre han estado envueltos en la polémica. Su habilidad para enlazar nombramientos en las administraciones ha levantado incluso recelos entre los propios militantes socialistas. Pero Ballesteros, bien relacionado siempre con los altos mandos del partido, no ha sucumbido jamás a las críticas. Ha saltado de cargo en cargo sin atender nunca a las quejas que llegan de su propio entorno político al tiempo que se ha ido labrando una red de contactos que le permite estar siempre en el escaparate. Pero además de su destreza para la concatenación de sueldos públicos, este socialista ha ido ampliando sus negocios en los últimos años mientras alternaba su puesto como cónsul honorario de Brasil y como asesor de Emasesa, de donde fue despedido por Juan Ignacio Zoido y no pudo volver a pesar de denunciar la destitución en los tribunales, ya que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) concluyó que no acudía al trabajo y su labor se limitaba a hacer llamadas telefónicas.

La actividad empresarial Blas Ballesteros, que según los datos del Registro Mercantil le ha reportado ingresos bastante significativos en la última década, tiene su punto de partida en su etapa como vicepresidente ejecutivo de la Fundación para el Progreso de Andalucía, un organismo afín al PSOE al que ahora se le reclaman, entre otras cosas, 2,7 millones de euros de subvenciones otorgadas por la Junta de Andalucía para cursos de formación. Ballesteros ya tuvo un conflicto en su etapa allí porque la agencia de viajes Távora denunció el impago de más de 40.000 euros en viajes del socialista a destinos como Sao Paulo, Manaos, Santiago de Chile, Marrakech, San Sebastián o Bilbao junto a Francisco Álvaro, presidente de Invercaria.

En aquella fundación Ballesteros contaba con Mario César Falero como tesorero, Enrique Soria —su cuñado— como secretario y Jesús Pelayo y José García como empleados. En el domicilio personal del exconcejal está registrada la empresa Estudios Jurídicos Híspalis, mientras que en el de su cuñado y el del Consulado de Brasil están Bbras Consulting e Iustitia Cives. En estas sociedades comienza a trabajar como administrativo el exempleado de la fundación Jesús Pelayo, mientras que José García se convirtió en su conductor, según han confirmado a este periódico fuentes del propio PSOE. A su vez, en el Consulado tenía como empleada a Caroline de Souza.

Hasta el 21 de julio de 2009, Ballesteros fue administrador único de Estudios Jurídicos Híspalis. En ese momento el cargo en la empresa pasó a manos de Mario César Falero, su antiguo tesorero en la fundación. El exconcejal había sido contratado por el Ayuntamiento de Sevilla. En esta empresa, en la que él figura en el Registro como socio desde el 5 de agosto de 2008, tienen también participaciones Jesús Pelayo y su cuñado, Soria, que es el administrador desde mayo de 2012. En la relación de cargos empresariales, Ballesteros ya no aparece.

Su conductor, su cuñado...

Por su parte, en Bbras Consulting el administrador es José García —su conductor que fichó de la citada fundación— y como apoderado Jesús Pelayo —el administrativo de Estudios Jurídicos—. Y en tercer lugar, Iustitia Cives, anteriormente denominada BBS & Jav Letrados, tiene como administrador de nuevo a Enrique Soria y como apoderada a la empleada del Consulado de Brasil Caroline de Souza.

Además de estas sociedades, controladas bien directamente por Ballesteros, bien por su círculo de confianza, el exconcejal de los años de Monteseirín también apoderó las empresas Asta, Central de Biomasa Lebrija, Central de Biomasa Sierra Nevada y Forestalia Renovables mientras estaba trabajando, por designación política, en Aljarafesa.

Estas relaciones empresariales, que constan en los registros públicos, han levantado muchos recelos en los últimos años entre sus compañeros de partido, que incluso deslizan que en algunos casos podrían incurrir en una incompatibilidad, razón por la que aseguran que quienes constan siempre son otras personas de su confianza. Lo cierto es que Ballesteros tampoco ha ocultado nunca sus negocios, que cumplen todos los requisitos legales y para los que está facultado. Pero entre los socialistas ya se usa esta información para preguntar en el partido por qué se le tiene siempre tanta consideración institucional si económicamente no parece tener problemas.

La contratación en el Consorcio de Aguas de la Diputación ha sido la gota que ha colmado el vaso. El presidente, Fernando Rodríguez Villalobos, asegura que se convocó un concurso al que sólo se presentó en tiempo y forma Blas Ballesteros, pero su designación sigue levantando dudas porque las bases exigen que el puesto se le otorgue a un funcionario, condición que el exedil no cumple. Villalobos se escuda en que hay un informe del secretario provincial que aclara que también puede optar a este cargo un licenciado en Derecho. Pero los partidos de la oposición han pedido en bloque que se aclare el expediente y que se vuelva a sacar a concurso la plaza para evitar que quede en manos de este polémico político, que percibirá por esta labor 68.900 euros al año, más que el alcalde de Sevilla, por ejemplo.

«Traje a medida»

Ciudadanos denuncia incluso que este puesto ha sido «un traje a medida» diseñado especialmente para él. Y distintos socialistas de peso han mostrado su malestar internamente por esta cuestión. Muchos señalan a sus empresas y recuerdan que la Embajada de Brasil en Madrid lo destituyó el pasado mes de abril como cónsul honorario en Sevilla porque compatibilizaba este cargo con un puesto de asesor en la Diputación —anterior al del Consorcio de Aguas—, algo que está completamente prohibido.

Para rematar este círculo de relaciones, su cuñado y administrador de varias empresas en las que el socialista fue socio, fue vicecónsul de Brasil hasta 2011 y actualmente preside la Institución Empresarial Brasil-Andalucía. Un entramado que ya no ven con buenos ojos ni los suyos, que han visto a Blas Ballesteros pasar por el Ayuntamiento, Aljarafesa, la Fundación DeSevilla, Emasesa, el Servicio Supramunicipal de la Diputación y ahora el Consorcio de Aguas mientras sus negocios personales iban viento en popa gracias a sus exempleados en la Fundación para el Progreso de Andalucía y a sus familiares.

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