SEVILLA

¿Qué hay que hacer para quitarse los tatuajes?

Seis de cada diez personas que se tatúan la piel se arrepienten a los cinco años y deciden quitárselo. Los dermatólogos aconsejan acudir a centros médicos especializados

¿Qué hay que hacer para quitarse los tatuajes?
ROCÍO MONTERO Sevilla - Actualizado: Guardado en: Actualidad

Los tatuajes sobre la piel son tan antiguos como la humanidad. El deseo de grabar algo en la piel ya fue comprobado en momias primitivas hace varios miles de años. En ciertas civilizaciones africanas es una distinción social. Esta tendencia del ser humano se ha perpetuado hasta la actualidad. Se estima que uno de cada cuatro jóvenes de entre 19 y 29 años tiene algún tatuaje. Por el contrario, seis de cada diez personas que se hacen un tatuaje se arrepienten y deciden quitárselo cinco años después.

El numero de personas que quiere borrarse un «tattoo» ha aumentado tanto que se han multiplicado los centros especializados en su eliminación. El deseo de borrar los recuerdos del pasado teñidos en la piel se conoce ya como efecto Melanie Griffith, aunque no siempre esté relacionado con una ruptura sentimental.

Julián Conejo-Mir, director-jefe de Servicio de la Unidad de Gestión Clínica de Dermatología del Hospital Virgen del Rocío, explica que los jóvenes de la denominada generación «Y» o «millenials» —que ahora tienen entre 16 y 30 años—, tienen una filosofía de vida que incluye depilarse, mostrarse musculoso, ademas de mostrar extensos y visibles tatuajes. «Los ídolos de esta generación «Y» —asegura— son los deportistas de élite, que casi todos enseñan piel musculosa, pero llena de tatuajes. Imitándolos, los jóvenes se han lanzado en masa a ver quién tiene más piel cubierta de mensajes, letras y figuras de animales o mitológicas, de colores diversos, hasta el punto que algunos tienen mas del 80% de su superficie corporal llena de tatuajes».

Además, el tatuaje significa un momento especial de la vida, un sentimiento o algo que le ha gustado en el momento de realizarlo, apunta el jefe de servicio de la Unidad de Dermatología del hospital Virgen Macarena, David Moreno. Sin embargo, con los años estos gustos, sentimientos o circunstancias de la personas que tienen tatuada su piel cambian radicalmente y sienten o necesitan por motivos de trabajo borrarlos de forma rápida y urgente.

Julián Conejo-Mir asegura que «hasta hace 15 años, la eliminación de tatuajes era muy difícil, ya que el pigmento negro o de color se introducía en las capas profundas de la dermis. Sin embargo, desde el año 2.000 la forma mas efectiva es mediante láser».

Tanto David Moreno como Julián Conejo-Mir, jefe de servicio de la Unidad de Dermatología del hospital Virgen del Rocío, reiteran que el láser que emplee un dermatólogo especialista para eliminar un tatuaje debe ser de un tipo especial denominado «Q-Switched». Este láser emite luz en nano o picosegundos, y no deja cicatriz.

«Si los tatuajes son pequeños, de dos o tres centímetros, con el uso del láser adecuado no queda señal alguna en la piel después de seis u ocho sesiones. Para eliminar un tatuaje más extenso, de cinco centímetros, por ejemplo, hay que emplear entre 12 y 18 sesiones, separadas por uno o dos meses en cada sesión. Es decir, se necesita más de un año para borrarlo», añade Moreno.

No obstante, Conejo-Mir puntualiza que si el tamaño del tatuaje es grande y cubre todo el brazo, media espalda o muslo, «quitarlo es inviable en la práctica, ya que hay que emplear muchas sesiones, mucho tiempo y bastante dinero. Entonces se produce el problema. Si una persona quiere borrarse un tatuaje de gran tamaño comprueba que no es tan fácil de quitarlo con láser como le han podido decir cuando se ha tatuado la piel. Así, lo que hacen es modificar el tatuaje, repintarlo o redecorarlo, haciéndolo todavía mayor. Con lo cual es un círculo vicioso preocupante, por lo que hay que advertirlo antes de realizarlo».

El láser actúa fragmentando las partículas de pigmento en otras de tamaño mucho más pequeño que permiten que el organismo las reabsorba y las elimine posteriormente a través del drenaje linfático.

Los colores más fáciles de eliminar son los azules, grises y negros. Los más difíciles, en cambio, son los amarillos y verdes. Pigmentos como el rojo o naranja suelen provocar reacciones de rechazo. Por otro lado, es aconsejable evitar tatuar sobre lunares, ya que si el lunar resulta un tumor, es difícil diagnosticarlo.

Los dermatólogos recomiendan que cuando se hace un tatuaje hay que tener en cuenta que la tinta que se inyecta tiene un colorante y sustancias metálicas en suspensión. El riesgo es que la persona sea alérgica a los colorantes. En este caso -subraya David Moreno- la dermatitis o alergia será muy evidente, con dolor, inflamación e incluso úlceras mientras el pigmento esté en la piel. En ocasiones se opta por utilizar la henna negra como alternativa a los tatuajes, no obstante ésta puede provocar también reacciones alérgicas, por lo que no es del todo recomendable.

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