El nieto del arquitecto Aníbal González conversa con el senador socialista José Caballos en venta Pilín
El nieto del arquitecto Aníbal González conversa con el senador socialista José Caballos en venta Pilín - ROCÍO RUZ

Un siglo de historia de Sevilla en la venta con más solera

La Venta Pilín, obra de Aníbal González, abrió sus puertas en 1918 de la mano de Feliciano González Pacheco «Pilín»

SEVILLAActualizado:

La venta Pilín forma parte de la historia de Sevilla. Ha pasado un siglo desde que Feliciano González Pacheco «Pilín», banderillero de Juan Belmonte, abriera la venta frente a la base aérea de Tablada. El origen de sus vigas no es otro que la gratitud. Feliciano ayudó al arquitecto regionalista Aníbal González a rescatar a los obreros heridos en un derrumbe de un barracón. Tras esta loable acción Aníbal González le ofreció dinero en agradecimiento, pero éste lo rechazó.

Al poco tiempo fue en busca del arquitecto para que le ayudara con el diseño de una venta que quería hacer y éste por fin encontró la manera de agradecerle aquella hazaña. Cien años después los seis hermanos González-Mazón Álvarez, Ventura, Antonio, Pilar, Feliciano, Mercedes y Pedro, nietos del fundador de la venta, continúan con la tradición de ofrecer la mejor gastronomía sevillana, ayudados ya por la cuarta generación familiar.

Arquitectura regionalista

Las agujas del reloj se pasean a otro ritmo en el interior de la venta Pilín, donde cuelgan fotografías de pabellones emblemáticos de la Exposición del 29, muchos de ellos derribados. La arquitectura regionalista predomina en sus vigas de madera y el originario mostrador. El ambiente taurino tampoco podía faltar en la venta más antigua de Sevilla.

El odontólogo y estomatólogo Aníbal González Serrano, uno de los 21 nietos que tuvo del arquitecto regionalista Aníbal González, afirma que «para la ciudad la venta Pilín es un signo el regionalismo sevillano más tradicional, no sólo por el diseño y decoración de sus jardines, sino por el recuerdo que tienen muchos sevillanos, que desde pequeños han pasado días agradables y familiares con los dueños de la venta».

«Para los descendientes de Aníbal González - añade- es también motivo de alegría, puesto que un edificio con su jardines realizados por mi abuelo y que cumple cien años es, sin duda, una manera de garantizar de que no va a desaparecer, al contrario que otros muchos inmuebles».

El secreto

Cuando se le pregunta a Feliciano González-Mazón, uno de los propietarios de la venta, cuál es el secreto de que el negocio lleve cien años abierto al público éste enfatiza: «Llevarse bien con los hermanos, mucho tesón, mimar a los clientes y mirar siempre hacia delante». Su hermana Mercedes es la maestra cocinera. De sus platos siguen saliendo los mismos aromas desde que la venta abriera en 1918. «Recetas de familia que se enseñan a través de la constancia y la crianza y cuyos ingredientes principales son el cariño y la paciencia», afirma Mercedes, hija de la chef de la Venta Pilín.

Son muchas las generaciones de sevillanos que siguen disfrutando de la comida y de hospitalidad de la venta Pilín. Es el caso del concejal del PP Rafael Belmonte, sobrino nieto del torero Juan Belmonte. El edil popular resalta que «en casa siempre tenemos presente con cariño a la venta Pilín. Un espacio que representa la capacidad de las personas del mundo taurino para afrontar las distintas etapas del desarrollo profesional y en el que se depositan las tradiciones de nuestra ciudad». Según recuerda, «clásicas son la noches de verano donde es un placer tomar unas tapas bajo las estrellas e incluso con algún Pavo Real que se acerca a la mesa, mientras hablamos con sus dueños con tranquilidad de toros, de historia o simplemente escuchamos sus anécdotas».