HISTORIA

Sevilla ayer y hoy: la plaza de San Francisco

Daba acceso al convento del mismo nombre y, en 1812, cambió su nomenclatura por la de «plaza de la Constitución». Ésta es su historia

Plaza mayor de Sevilla desde tiempos inmemoriales, la de San Francisco ha tenido cambios en su fisonomía pero no en la estructura, que incluso llegó a acoger corridas de toros por su forma trapezoidal.

La plaza de los mil nombres

Se conoce que desde el siglo XIII se denomina plaza de San Francisco al ser el acceso que había al convento del mismo nombre, situado en el espacio de la actual Plaza Nueva y el Ayuntamiento. Este topónimo se utilizó hasta el siglo XIX, cuando cambió de nombres de forma constante por los cambios políticos. La primera vez, en 1812, con la Constitución, recibiendo esta denominación. Dos años más tarde, con la Restauración del Absolutismo, fue rotulada con el nombre de Fernando VII pero, en 1820, el levantamiento de Riego hizo que se recuperara la nomenclatura de «plaza de la Constitución».

Tras el Trienio Constitucional, en 1833 recibe el nombre de Isabel II, pero dos años más tarde vuelve a rotularse «Constitución». El baile de denominaciones no acabó, y un año después, pasó a rotularse «plaza de la Constitución de Isabel II». Así se mantuvo hasta 1840, cuando el Ayuntamiento, de nuevo, le cambió el nombre quitándole la parte referente a la Reina.

Pasaron 33 años y, en 1873, con el levantamiento de la Primera República, sólo por un año se la llamó «Plaza de la Libertad», para volver al de la Constitución en 1874. Lo mismo ocurrió con el advenimiento de la II República, cuando se rotuló «plaza de la República», hasta que en 1936, el Franquismo le dio el nombre de «Falange Española». Así, hasta 1980, cuando oficialmente se le dio el nombre de «Plaza de San Francisco», recurriendo así a la denominación que popularmente siempre tuvo el lugar.

La fisonomía

La plaza conserva prácticamente la misma estructura desde la Baja Edad Media, ya que nunca fructificaron los intentos de ampliación. Así lo cuenta el libro «Diccionario histórico de las calles de Sevilla», que apunta que, al Oeste, se encuentran las Casas Capitulares. En la parte septentrional, a la salida de Sierpes, donde está el edificio Laredo, en el siglo XVIII se amplió tras el derribo de unas casas, espacio que fue alineado en el XX.

La zona Este de la plaza, por su parte, sí ha experimentado cambios en cuanto a las edificaciones, como se aprecia en la galería que acompaña a este reportaje. Según esta publicación de la Junta de Andalucía, en 1605 se propuso que al derribarse parte de la fachada de la Audiencia, que se alineara con el edificio frontero. Algo similar ocurrió en 1858, cuando la rectificación de la línea de la fachada entre Chicarreros y Hernando Colón hizo que se perdieran los soportales reconocibles en las fotografías en blanco y negro.

El lado que más cambió fue el meridional, reconstruido en 1833 por el asistente Arjona y, de nuevo, en 1920 con la construcción del Banco de España. Asimismo, en la confluencia del actual Banco de España con el Arquillo del Ayuntamiento quedó abierto tras el ensanchamiento de la actual Avenida de la Constitución.

La Pila del Pato en su ubicación original
La Pila del Pato en su ubicación original- ABC

La Pila del Pato y el agua

En 1416, el Rey ordenó que en la plaza se ubicara una fuente y, en 1539, se levantó un pilar (reconstruida en 1576) «insigne por su altura y galeano remate». Se situó en el lado más septentrional (donde hoy está la actual). Por culpa del vandalismo, acababa rota en pedazos de forma constante, por lo que fue sustituida en varias ocasiones hasta que, en 1850, cambió completamente.

La nueva fuente pasó a ser conocida como la «Pila del Pato», por la figura del cisne que la remata. La fuente se situó en 1872 en el centro de la plaza, rodeada por una verja, situando otras dos a ambos lados para el uso de los aguadores. Éste fue el inicio de los conocidos quioscos del agua en Sevilla.

Sin embargo, la Pila del Pato fue trasladada en 1881 a la Alameda de Hércules para pasar después a su actual ubicación de la plaza de San Leandro. De esta forma, la plaza de San Francisco quedó sin fuente durante un siglo, hasta que en 1979 se volvió a colocar una junto al Banco de España, que es la actual rematada por Mercurio.

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