Pantalán destrozado en el muelle de Nueva York
Pantalán destrozado en el muelle de Nueva York - M. J. LÓPEZ OLMEDO
TURISMO

Los seis nuevos pantalanes del Río Guadalquivir en Sevilla, destrozados y sin vigilancia

Las instalaciones costaron 360.000 euros al Ayuntamiento y la Junta, y apenas llevan dos años funcionando

SEVILLAActualizado:

Los nuevos pantalanes que se han ido instalando en los últimos años en el Guadalquivir a su paso por Sevilla capital sufren ya un importante deterioro a pesar de que llevan muy escaso tiempo funcionando. Pese a ello, la imagen de casi todos es ya lamentable y sugieren no sólo vandalismo y falta de vigilancia sino también un inexistente mantenimiento. El proyecto para colocar los seis pantalanes estaba incluido en el Plan Turístico de Sevilla, esto es, bajo la tutela compartida de Junta de Andalucía y Ayuntamiento, pero las labores de conservación de estos elementos corresponden en exclusiva al segundo, concretamente al área de Planificación. Un simple paseo para repasar todos estas infraestructuras sirve para comprobar que ese trabajo no se está realizando; o al menos, no de la manera conveniente.

Estos dispositivos para la pesca fueron ubicados en el muelle de las Delicias, el muelle de Nueva York (en esta zona, un par), a los pies de Río Grande, en el tramo de Triana y bajo el Castillo de San Jorge. Sólo el primero mantiene aún cierta integridad. El vallado que protege las instalaciones está roto y con enormes agujeros en la mayor parte de los casos, con lo que se puede acceder a los mismos por los laterales. Muchas de las tablas que conforman los pantalanes de pesca, además, están ya destrozadas, con el peligro que esto conlleva para quienes acceden a los mismos. Lo están las laterales, que dan con el agua, y en algunos casos las de la propia plataforma central. Se han usado algunos tablones blancos improvisados para tapar de manera precaria alguno de los huecos.

En estas plataformas centrales, por otro lado, existen algunos focos, que en buena parte de los casos están también destrozados y, por supuesto, carecen ya de su función esencial; no hay luz. Lo que sí hay en abundancia son restos de basura y también pintadas de todo tipo, que cubren tanto los tablones como las puertas de acceso o las barandillas blancas. En alguno de los pantalanes, las pintadas ocupan todo el suelo central. Y por si estos fuera poco, varios de estos pantalanes están siendo usados como embarcaderos privados con mucha frecuencia y a la vista de cualquiera, especialmente los dos del muelle de Nueva York. La imagen que se ofrece, desde luego, dista bastante de esa excelencia turística que se pretende ofrecer en tiempos de afluencia masiva de visitantes a la capital andaluza.

Pero en paralelo a ese ámbito puramente estético, cabe resaltar la desastrosa rentabilidad de estas infraestructuras, que fueron costeadas con fondos del Plan Turístico (Ayuntamiento y Junta de Andalucía) y que han supuesto en los últimos años —llevan apenas dos o tres años instalados— una inversión de 360.000 euros, ya que se ha pagado por cada uno de los pantalanes algo más de 60.000 euros. De hecho, existe un importante malestar al respecto en la Administración autonómica, que también costea los pantalanes y donde no terminan de explicarse su rápido deterioro y el desdén municipal al respecto.

Desde el Ayuntamiento se anuncia, en este sentido, que existe un plan de mejora de estas instalaciones fluviales para el próximo año 2018, para el que aún no hay una cantidad concreta y definida pues se está a la espera de rematar los presupuestos y las cantidades que corresponderán a las políticas turísticas. De momento, la imagen que se ofrece es la de los destrozos.