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Segundo jefe de la Policía Local ante el juez en apenas dos años

El superintendente Gabriel Nevado recorre el mismo pasillo judicial que su antecesor por una denuncia de acoso laboral que esgrime un oficial

El jefe de la Policía intenta esquivar a las cámaras que le aguardaban a la entrada del juzgado
El jefe de la Policía intenta esquivar a las cámaras que le aguardaban a la entrada del juzgado - Juan José Úbeda
SILVIA TUBIO - @latubio Sevilla - Actualizado: Guardado en: Actualidad

La cúpula de la Policía Local de Sevilla está bajo sospecha. El superintendente Gabriel Nevado comparecía ayer ante la jueza del Instrucción 17 por una denuncia de acoso laboral que pesa sobre él. Un oficial le acusa de haberle relegado de sus funciones para reubicarlo en un destino sin contenido, ni herramientas para trabajar. Dos años antes, su antecesor en el cargo Juan José García se colocaba en la misma tesitura judicial al comparecer como imputado –ahora se denomina investigado– por el caso del amaño de las oposiciones de 2012. Hoy García espera fecha y hora para sentarse en el banquillo tras confirmarse su procesamiento.

Pero los problemas judiciales no se circunscriben sólo a la parte más alta del escalafón en el Cuerpo. Desde 2009 se han abierto investigaciones judiciales sobre delitos de corrupción en el seno de la Policía Local que han acabado salpicando a más de medio centenar de agentes. La cifra no es representativa de una plantilla compuesta por 1.150 funcionarios. Sin embargo, estos escándalos resuenan con más fuerza cuando se trata de trabajadores públicos que velan por el cumplimiento de las normas.

La filtración de los exámenes para favorecer a familiares de miembros del cuerpo en una oposición; el cobro de dietas falsas por la asistencia a juicios o el presunto lucro personal de algunos agentes al quedarse con el importe de tasas de transporte que no llegaban a las arcas municipales son las últimas tramas destapadas que han mancillado la imagen del cuerpo.

El episodio vivido ayer en los juzgados del Prado es una grieta más en el prestigio del Cuerpo al apuntar en este caso directamente al máximo responsable operativo de la Policía. Esto podría explicar la actitud esquiva que mantuvo Gabriel Nevado ante los medios, escondiéndose literalmente de las cámaras para evitar que captaran su imagen como investigado a la entrada y la salida del edificio judicial.

Más de medio centenar de agentes están señalados en procedimientos judiciales por delitos de corrupción

Con más de una hora de retraso de la hora prevista (10.10 horas), comenzaba la declaración del superintendente quien defendió que el traslado del oficial fue una orden que dio dentro de sus competencias, que se debía a una simple reorganización interna y que no había intención alguna de menoscabar su integridad moral ni de ejercer algún tipo de «mobbing laboral».

El oficial pasó del edificio del Ayuntamiento al puesto de guardia de la sede central de la Policía en la Ranilla. Un nuevo cometido que según Nevado era incluso de mayor importancia porque tenía que velar por la seguridad de unas instalaciones donde trabajan centenares de funcionarios públicos.

El abogado del denunciante, José Luis Buenestado, le preguntó por los motivos que le llevaron a elegir a su cliente ya que había dos agentes con el mismo rango (la víctima y un compañero) en el servicio de seguridad del Ayuntamiento. «Dice que se decantó por el que tenía menos antigüedad cuando se puede demostrar que mi cliente tiene más trienios».

Ándese con cuidado

Este periódico se puso en contacto con la presunta víctima, que está de baja psicológica. Relata cómo el día después de ser condecorado por su hoja de servicios en noviembre del año pasado le dieron «una orden verbal». Un superior le informaba que debía cambiar de destino y no le dieron ninguna indicación más. Despojado de sus funciones de mando afirma que no podía soportar que «todos los compañeros» le preguntaran a diario a qué se debía el castigo de su reubicación «en la puerta del edificio de la Ranilla sin saber qué debía hacer».

La puntilla llegó el sábado de Feria, cuando Nevado le recriminó que estuviera sentado en la puerta de la sede central. «Le dije que eso es lo que yo quería saber qué hacía allí y me respondió: usted se está equivocando conmigo, ándese con cuidado». Un encontronazo que reconoció el superintendente pero que matizó en cuanto al sentido de sus palabras.

No es la primera vez que se cruzan denuncias por supuesto acoso en el seno de la Policía Local. La Justicia tenía que mediar antes de verano para evitar el traslado forzoso de los antiguos integrantes del Gepol (grupo de asuntos internos) a destinos donde iban a quedar bajo las órdenes de los agentes que previamente habían investigado dentro de la trama de las oposiciones que acabó con más de cuarenta imputados. El Gepol fue quien destapó las trampas en la oposición.

En julio la Fiscalía denunciaba a tres miembros del Cuerpo por supuestas amenazas a un miembro del Gepol y a su esposa. Dos de los denunciantes están procesados en la causa de la filtración de las oposiciones. El Ministerio Público calificaba los supuestos episodios sufridos por la pareja de «represalia por su actuación profesional».

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