«LA POLITIZACIÓN DE LOS CARGOS DIRECTIVOS ES UN CÁNCER»

«En la sanidad pública si no eres de la cuerda te pueden dar las uvas antes de ascender»

El Colegio de Medicos de Sevilla entregó la medalla de Colegiado de Honor a Jesús Loscertales Abril

Jesús Loscertales es un prestigioso cirujano que ve «muy mal » la sanidad pública
Jesús Loscertales es un prestigioso cirujano que ve «muy mal » la sanidad pública - JOSÉ GALIANA
AMALIA F.LÉRIDA Sevilla - Actualizado: Guardado en: Actualidad

El Colegio de Médicos de Sevilla ha entregado la medalla de Colegiado de Honor al profesor Jesús Loscertales Abril, distinción con la que rinde homenaje a este profesional por su amplio y brillante currículum profesional y académico. De dilatada trayectoria, es especialista en Cirugía General y Aparato Digestivo y pionero de la cirugía toracoscópica en España, Europa y Latinoamérica con el desarrollo de técnicas novedosas.

Loscertales ha declarado que ahora que está retirado, desde su atalaya, ve la sanidad pública mal. «A todo el mundo se le llena la boca diciendo que el sistema público de salud es muy bueno y yo creo, como otros muchos compañeros, que es muy malo, lo que ocurre es que se salva porque hay buenos profesionales, cada vez menos, que lavan la cara del sistema. No se pueden escudar solo en los trasplantes, ya que hay miles de problemas a los que no presta atención. No puede ser bueno un sistema que tiene a los pacientes, con problemas que no esperan como el cáncer, o que son muy dolorosos e invalidantes y que alteran la calidad de vida del enfermo, esperando meses para una prueba diagnóstica, a veces simple», señala.

Asegura que va a la «autodestrucción» con tantos recortes del SAS porque tiene un cáncer, aparte de los recortes, que es la «politización de los cargos directivos, que lleva a la politización de todo».

Según señala, «los gerentes de los hospitales no son profesionales sino médicos de cualquier especialidad, colegas de partido, sin experiencia alguna en gestión. Los profesionales, en general, tienen cada vez menos estímulos, y no me refiero solo al económico que es nulo, sino de promoción profesional, ya que si no eres de la cuerda te pueden dar las uvas antes de ascender».

No deja atrás las Unidades de Gestión Clínica «un invento del ínclito anterior gerente del SAS, para sustituir o eliminar a los jefes de servicio, que eran bastante independientes de los gestores, y poner en su lugar coordinadores nombrados a dedo y removibles, especificando en la creación de las citadas unidades que se evitará poner a jefes de servicio (algunos catedráticos), que quedarían así relegados a segundones bajo el coordinador, sujeto éste a la voluntad del gerente, con lo que han hecho un terrible daño a la estructura hospitalaria clásica de los servicios como es en todo el mundo civilizado».

«Estas unidades se están cargando los hospitales y han convertido a los responsables de las mismas en médicos dedicados a rellenar papeles, gestionar un dinero que no les dan y estar sujeto a sanciones, especialmente económicas, si no tienen contentos al gerente. Cualquier cosa, menos ejercer su especialidad y así progresan los que menos trabajan en Medicina y más papeles gestionan», asevera.

En cuanto a la medicina privada la califica como un complemento que cubre muchas lagunas con igual o más calidad que ella.

Ya terminaron los tiempos en que se decía «la Seguridad Social tiene más y mejores medios porque en la privada muchas veces los medios son mejores, más modernos y se realizan en ellos las pruebas mas rápido y con más calidad que en la pública».

Añade que existe, por otra parte, «una persecución a los médicos que trabajan en la privada, hasta el punto de que no se puede ascender de facultativo especialista de área, el primer escalón del escalafón, si no se tiene dedicación exclusiva y se trabaja por lo privado. Es cierto que cada vez hay más camas en la privada y siempre están llenas. Por algo será».

A la pregunta de cómo ve la docencia de Medicina hoy día «usted que ha sido siempre un profesor modélico y polémico» contesta que «yo no voy a juzgarme como profesor, pero siempre traté de ser justo y dedicado a la docencia y a mis alumnos y enfermos y, si alguien me consideró polémico, fue por mi inconformismo ante la deriva hacia la autodestrucción y la vulgaridad que vi que tomaba la Universidad».

«A mi juicio, y el de otros muchos compañeros, la docencia en la Universidad está ahora catastrófica, ya que la han convertido en un colegio de Primaria, como ya dije cuando me jubilé. Cada día son más los catedráticos y profesores titulares que se jubilan en cuanto pueden, por hartazgo de problemas sin solución, sin agotar el tiempo, como hice yo, hasta los 70 años y un poco más», relata Loscertales.

Recalca que eso de que «ésta es la generación mejor preparada de la historia» es un «puro camelo».

«Al menos en Medicina, los estudiantes carecen de interés por el conocimiento de la profesión, no van al hospital a ver enfermos, que es un extraordinario método de aprendizaje, y se limitan a aprobar pasándose apuntes, para llegar a hacer el examen MIR, que es lo único que les interesa. Desconocen, en su gran mayoría, qué es estudiar por un libro. Un profesor que exija lo tiene hoy muy duro y está siempre expuesto a llamadas de atención, cuando no a sanciones, abiertas o encubiertas».

Lamenta que la figura del médico esté desacreditada y dice que «así los directivos tienen más fácil el gobierno de gente desmotivada».

Critica el poco tiempo que tiene hoy día los médicos para ver a los enfermos y explica que «ver a un paciente requiere primero escucharlo, luego explorarlo y después explicarle su problema y aconsejarle, no solo pedir pruebas exploratorias que encarecen la medicina enormemente y que a veces ni son necesarias».

Aunque ahora se hable de urgencias masificadas y listas de espera interminables, afirma que eso ha existido siempre.

«Yo me acuerdo que para recortar la lista de espera de los cánceres de pulmón de tres meses a quince días tuve que pelear con la dirección y llegar a la amenaza, que cumplí, de no hacer partes operatorios y derivar a los pacientes a otros hospitales, dándoles una carta explicativa del problema para que se la enseñaran al director, con objeto de no hacerme cómplice de dejar pasar la oportunidad de operar a los pacientes al transcurrir el tiempo, lo cual dio un resultado inmediato. Un par de pacientes fueron a la Dirección con la carta a pedir explicaciones al director», termina Jesús Loscertales Abril.

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