Entrada a la Sala Cantarera, que forma parte del Palacio Gótico del Real Alcázar
Entrada a la Sala Cantarera, que forma parte del Palacio Gótico del Real Alcázar - ROCÍO RUZ

El Real Alcázar mantiene cerrado parte del Palacio Gótico

La Sala Cantarera, con azulejos del siglo XVI encargados por Felipe II, se utiliza como almacén

SEVILLAActualizado:

Aunque se anunció que la Sala Cantarera del Real Alcázar abriría como sala expositiva, permanece cerrada a cal y canto para los turistas. No se puede visitar, entre otras cosas, porque se usa como almacén. En estos momentos la sala guarda las cuatro sargas de Gustavo Bacarisas que se han retirado para que las restaure el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IPPH).

En 2015, siendo Juan Ignacio Zoido alcalde de Sevilla, se anunció la habilitación del la Sala Cantarera del Palacio Gótico como espacio expositivo. Acogió ese año una muestra de tesoros bibliográfico pero desde entonces está cerrada, a pesar de que cuenta con una fantástica azulejería lisa del siglo XVI, obra del artista Cristóbal de Augusta, encargada por Felipe II para decorar las cuatro naves del Palacio Gótico. Alguna fuentes indican que Las Cantigas de Santa María, compuestas bajo el mandato de Alfonso X el Sabio, fueron escritas en esas estancias, ya que el rey de Castilla y León las uso para alojar a intelectuales de la época.

Azulejos con vendas de protección

Azulejos del siglo XVI, obra de Cristobal de Augusta, protegidos por vendas
Azulejos del siglo XVI, obra de Cristobal de Augusta, protegidos por vendas-ROCÍO RUZ

Por otra parte, la dirección del Alcázar continúa poniendo parches en la restauración del Alcázar, ya que algunos paños de azulejos situados en los zócalos de la planta baja del Palacio Gótico tienen sobrepuestos vendas para su protección. Se trata nada menos que de azulejos del siglo XVI obra de Cristóbal de Augusto, encargados por Felipe II para decorar las cuatro naves del Palacio Gótico.

El Real Alcázar ha sacado a licitación la restauración de los alicatados de la planta baja del Palacio Mudéjar, pero no del Palacio Gótico. ABC denunció en 2016 la situación de los azulejos del palacio de Pedro I y no ha sido hasta 2017 cuando se ha sacado a licitación su conservación. Se trata de azulejos afectados por la humedad por capilaridad, que ha hecho que pierdan su adherencia, corriendo el peligro de desprenderse. Su conservación ha salido a concurso por 42.000 euros.

Por otra parte, el Real Alcázar anunció que los tapices de Gustavo Bacarisas, que mostraban incluso agujeros, iban a restaurarse a la vista de los visitantes. Una empresa realizó una intervención de emergencia en una de las telas durante unos días, pero después la Sala Cantarera donde están las sargas cerraron y el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico se las llevará para ser restauradas.

Polémica gestión

La gestión del Alcázar, que muestra sargas en mal estado de conservación, jaramagos en los tejados y pozos ciegos que rezuman aguas residuales en los jardines cuando se disparan las visitas, ha generado gran polémica dentro del Patronato. El monumento es una máquina de hacer dinero y actualmente acumula un superávit de 15 millones de euros, a pesar de lo cual subirá dos euros la entrada de 10 euros para invertir más en la seguridad del monumento, donde incluso se han llevado un trozo de yesería, sin que hasta el momento se haya descubierto al autor o autores de la sustracción.