TRIBUNALES

Los psiquiatras ratifican que el acusado del crimen de San Diego sufría un trastorno mental «muy grave»

La esquizofrenia paranoide que padece «no es transitoria» y provoca «un deterioro global de su personalidad»

Los psiquiatras consideran que el acusado es una persona con «un juicio de la realidad alterado»
Los psiquiatras consideran que el acusado es una persona con «un juicio de la realidad alterado» - JESÚS SPÍNOLA

Los psiquiatras del Instituto de Medicina Legal (IML) de Sevilla que examinaron al acusado de matar de 42 puñaladas a su tía el día 7 de mayo de 2015 en la barriada sevillana de San Diego han asegurado este martes que, en el momento de los hechos y dada la esquizofrenia paranoide que sufre, tenía afectada de forma «grave y casi muy grave» su capacidad de conocer y su voluntad.

Durante su comparecencia en la segunda jornada del juicio con jurado popular que se celebra en la Audiencia Provincial de Sevilla, los psiquiatras han ratificado el informe de 11 de junio de 2015 donde llevaron a cabo un análisis del estado mental del acusado, al que han definido como «una persona con un estado mental de bastantes años de evolución, con nula conciencia de su enfermedad y falta de adherencia al tratamiento».

En este sentido, han asegurado que José G.O. sufre un trastorno mental que le provocan mermas y limitaciones «muy importantes» en su capacidad de entender y en su voluntad. «Es una persona con una actividad delirante y con un juicio de la realidad alterado», ya que «su realidad es la que él vive» y la interpreta, de este modo, «a su manera».

Tras indicar que el acusado llegó a estar ingresado hasta en dos ocasiones en un hospital a consecuencia de sus problemas mentales en los años 2002 y 2003, los psiquiatras han puesto de manifiesto que el trastorno mental que sufre, que «no es transitorio», provoca «un deterioro global de su personalidad».

El viudo: «Mi esposa era quien lo cuidaba»

Este martes también ha declarado como testigo el marido de la víctima, quien ha relatado cómo se enteró de lo ocurrido y ha señalado que su esposa era quien cuidaba del imputado. «Era una especie de tutora» del acusado, con el que la relación era «problemática» por el trastorno que padece.

«Era la única persona de la familia que se ocupaba de él, el resto de la familia no le atendía», ha subrayado el marido de la fallecida, quien considera que el trastorno que sufre el acusado, para quien la Fiscalía pide 15 años de cárcel, «le llevó a pensar que mi mujer era la responsable de la situación» de su perro, al que hubo que sacrificar tras ser atropellado.

El marido de la víctima ha afirmado que «siempre ha habido problemas» con José, quien «ha tenido muchos episodios de altercados y de agresividad con la familia».

Una hermana de la víctima, imputada

En el juicio, también está siendo juzgada una hermana de la víctima para quien la Fiscalía pide dos años de prisión por un delito de omisión del deber de impedir delitos o promover su persecución, ya que, días antes de los hechos, el acusado «le manifestó de forma inequívoca su clara intención de acabar con la vida de su tía», una circunstancia que la imputada no habría denunciado.

En este sentido, el marido de la finada ha dicho que la relación de la imputada con su mujer «era terrible», ya que la primera «le llamaba por teléfono, le amenazaba, le insultaba, le dejaba notas en el buzón y le acosaba», una situación que no ha dudado en definir de «terrorismo psicológico».

Asimismo, ha asegurado que, varios días antes del crimen, la acusada llamó por teléfono a su mujer, pero ésta no atendió la llamada, mientras que también ha indicado que la imputada, igualmente, llamó a un cuñado suyo y le dijo, «sin identificarse», que su sobrino «le había dicho que iba a matar» a su mujer.

En su declaración en el juicio, el acusado admitió que acabó con la vida de su tía, de 48 años e identificada como Carmen Gómez, porque ésta había «matado» a una perra de su propiedad, y se mostró arrepentido de haber cometido el crimen.

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