TRIBUNALES

A prisión un conocido abogado por humillar a su esposa llamándola «puta cajera de supermercado»

El letrado que denunció al juez Serrano cumplirá una condena de 21 meses por insultar y denigrar a su entonces esposa

El abogado Íñigo Moreno Lara ha entrado en la prisión de Segovia
El abogado Íñigo Moreno Lara ha entrado en la prisión de Segovia - ABC

El abogado Íñigo Moreno Lara, de origen vasco pero arraigado en Sevilla –donde representó a la madre que denunció al juez Francisco Serrano por modificar el turno de custodia de un niño de 11 años de edad para garantizar su salida como paje en una cofradía de la 'Madrugá' sevillana– ha ingresado en prisión para cumplir una condena de 21 meses de cárcel por ofrecer un trato «humillante» y «denigrante» a su entonces esposa, a la que insultaba con frases como «puta cajera de supermercado» mientras gritaba y golpeaba objetos de la casa.

Fuentes del caso han informado a Europa Press de que el letrado, que cuenta con antecedentes penales por delitos de calumnias y desórdenes públicos, ha ingresado esta misma semana en la cárcel de Segovia para cumplir dicha condena una vez la misma ha sido declarada firme por la Audiencia Provincial de Sevilla.

Inicialmente, el juez de lo Penal número 1 de Sevilla condenó al letrado a seis meses de cárcel y el pago de una indemnización de 3.447,40 euros por un delito continuado contra la integridad moral tras ofrecer un trato «humillante» y «denigrante» a su entonces esposa, fallo que fue recurrido ante la Audiencia Provincial, que elevó a 21 meses de prisión la condena --firme desde enero de 2016--.

«¿Quién va a creer que eres una mujer maltratada si te he puesto un Mercedes a tu nombre?»

El letrado cuenta además con antecedentes por delitos de amenazas y desórdenes públicos, ya que en julio de 2014 el Juzgado de lo Penal número 6 de Sevilla le condenó al pago de una multa de 29.160 euros por seis delitos de calumnias y al abono de 4.320 euros por los desórdenes públicos.

Esta última sentencia, consultada por Europa Press, recoge que, durante la vista civil por su divorcio celebrada el 26 de junio de 2009, el acusado «impidió el normal desarrollo de la vista con su comportamiento, no atendiendo las continuas advertencias de la juez, que, en numerosas ocasiones, le solicitó que no interrumpiera a la otra parte o a la propia juez sustituta, con apercibimiento de que, en caso contrario, procedería a la suspensión de la vista» .

Cuando estaba en el uso de la palabra, el letrado «acusó a la letrada de la parte contraria de presentar documentos falsos, la llamó delincuente, interrumpió la proposición de prueba de la parte contraria y no paró de preguntar que cuando podía denunciar él», a lo que se suma que «dio diversos golpes con el puño en el estrado, acusó a la sala de haber realizado un contubernio para privarle de sus derechos, dijo estar siendo agredido al igual que los varones lo estaban siendo en España», y finalizó diciéndole a la juez que «pensaba interponer querella y solicitar responsabilidad disciplinaria» ante el CGPJ.

Propuso a su mujer simular ser una familia unida

Asimismo, y en la sentencia que ha motivado su ingreso en prisión, el juez considera probado que, a partir de 2006, cuando la víctima comentó al acusado su deseo de divorciarse, la convivencia «fue haciéndose cada vez más conflictiva» al no aceptar el imputado «la voluntad» de su entonces esposa, «llegando a proponerle que siguieran aparentando que eran una familia unida, aunque cada uno hiciese vida separada» .

Así, el acusado manifestó a la denunciante «de forma reiterada» que «eso iba a ser la ruina de la familia», diciéndole que «era una puta cajera de supermercado, que no era nadie, que no tenía ni idea de nada, que quien tenía dos carreras era él, que iba a terminar loca como su madre, que quién iba a creer que ella era una mujer maltratada teniendo un Mercedes a su nombre, y que la iba a dejar sin un duro» .

Lanzó el mando de la tele enfurecido tras una discusión con su esposa

En ocasiones, y entre los meses de mayo a julio de 2007, el condenado le decía estas cosas a su pareja por la noche, «cuando ella quería dormir, sentándose en el dormitorio en un sillón, en voz alta y sin dejar de hablar, obligándola a mantenerse despierta y escuchándole hasta las 2.00 o las 3.00 horas de la madrugada» .

El 2 de mayo de 2007, el letrado imputado mantuvo a su entonces mujer en el salón de la vivienda «sin permitirle salir de allí, quitándole un teléfono móvil que ella quiso utilizar para llamar a la Policía, no constando que causara daños al teléfono», según la sentencia.

«Enfurecido»

Además, la noche del 26 al 27 de julio de 2007, y al escuchar que su esposa le decía que ya le diría la fecha en la que él podría disfrutar de sus vacaciones con su hijo menor, el encausado «se enfureció» y le quitó de las manos el mando a distancia del televisor, que lanzó sobre el sofá, rebotando y cayendo al suelo, no constando que le ocasionara daños al mando.

La víctima, finalmente, presentó una demanda de divorcio, lo que motivó que el acusado le dijera que nunca le iba a conceder la disolución del matrimonio «porque él era abogado y se iba a dedicar a ello exclusivamente, ya que por su profesión conocía a todos los que tuvieran que ver con el mismo» .

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