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«El PP inició el proyecto de recepción del barrio y el PSOE lo está ignorando»

Los vecinos de la barriada Federico García Lorca exigen la puesta en marcha del proyecto del Ministerio de Fomento para disminuir los ruidos de la SE-30, que están afectando a la salud de ellos

«El PP inició el proyecto de recepción del barrio y el PSOE lo está ignorando»
CRISTINA AGUILAR JAENES Sevilla - Actualizado: Guardado en: Actualidad

Las 330 viviendas de Federico García Lorca nunca han estado exentas de polémicas. Pero con el paso del tiempo y la falta de voluntad política, como así lo consideran los vecinos, esa controversia se ha transformado en crispación y hastío. Aunque en una ocasión, sólo una, vieron una pequeña luz al final del tedioso e inaccesible túnel en el que se ha convertido la recepción de las zonas abiertas de la barriada. Fue en la anterior legislatura, cuando el delegado del distrito Cerro-Amate, José Miguel Luque, movió los hilos para que esta zona, después de 35 años, tuviera los servicios básicos del Ayuntamiento sin obstáculos burocráticos. Un trabajo que quedó paralizado con el cambio de gobierno. «El PP avanzó muchísimo en la recepción del barrio, algo que el PSOE está ignorando por completo», señala Joaquín Sarmiento, presidente de la entidad vecinal.

Aunque para entender esta compleja historia habría que remontarse a 1980, cuando el antiguo Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (MOPU) comenzó a entregar los primeros pisos a matrimonios jóvenes que habían solicitando una vivienda de protección oficial y a familias que provenían de Polígono Sur, Tres Barrios y San Pablo. Todo parecía normal hasta que Urbesur, la promotora de la barriada, abandonó la construcción sin rematar las zonas comunes y algunos locales comerciales. Los vecinos ignoraban entonces la calificación que realmente había adquirido la barriada: privada de titularidad pública.

«Siempre nos ha costado muchísimo conseguir algo. Luchamos durante diez años para tener alumbrado en las calles; o las manifestaciones que realizamos para que pusieran una valla de protección ante el intenso tráfico de la carretera Su Eminencia», recuerda Manuel Sánchez, secretario de la asociación de vecinos. Y añade Concepción Giráldez, vicepresidenta de la intercomunidad: «Jamás supimos que el Ayuntamiento consideraba esta zona como privada. En nuestras escrituras constan los metros cuadrados del piso y la cuota de participación que cada vecino tiene de los soportales, el resto de los terrenos no nos constan. Además, la barriada siempre ha estado abierta y sus zonas comunes las utilizamos nosotros y también gente de los barrios limítrofes».

Se percataron de cuál era la situación exacta cuando en los primeros presupuestos participativos, con Paula Garvín (IU) como delegada, propusieron una pista de fútbol. «Nos la concedieron, pero no pusieron una valla de protección. Al reclamarla nos dijeron que no podían ponerla porque los terrenos no eran públicos. Nos quedamos asombrados». Los vecinos, entonces, empezaron a reclamar al Ayuntamiento la recepción de la barriada alegando la imposibilidad económica de hacer frente al mantenimiento de los espacios abiertos. No obstante, hasta la llegada al distrito del delegado popular José Miguel Luque, «no se movió un papel», apostilla Sarmiento.

La solución

En las primeras reuniones, las Administraciones municipal y autonómica asumieron que la titularidad de los terrenos era de la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía (AVRA). En este sentido, conservan documentos en los que AVRA, a fecha de noviembre de 2013, se compromete a ceder la recepción de la barriada a la Gerencia de Urbanismo. Sin embargo, durante la última cita con la agencia andaluza se puso sobre la mesa otro obstáculo: el titular de los terrenos era Urbesur, tal y como reza en el Registro de la Propiedad. Así, mientras se iniciaban los trámites burocráticos para resolver este nuevo escollo, Luque, en marzo de 2015, propuso un convenio de colaboración entre la asociación de vecinos, la intercomunidad y el Ayuntamiento para dotar a la barriada de los servicios básicos. Pero cuando estaban a punto de firmar el acuerdo, las elecciones paralizaron el proceso.

«En la primera reunión que tuvimos con el nuevo delegado de Cerro-Amate, Juan Manuel Flores, le expusimos el tema y dijo que lo intentaría resolver lo antes posible. De eso hace ya año y medio. Entre tanto, el deterioro del barrio es más que evidente», manifiesta Arnaldo José Ferrera, vocal de la entidad vecinal.

Otro gran problema con el que cuentan los vecinos es el ruido que genera la autovía SE-30 a su paso por Federico García Lorca, que afecta sobre todo a los bloques 1 y 2. Aseguran que son muchos los que sufren ansiedad, estrés e insomnio debido al ensordecedor ruido que se cuela por sus ventanas. Hartos de esta situación, varios vecinos trasladaron a la Junta de Andalucía y al Defensor del Pueblo esta situación. La Consejería de Medio Ambiente, por su parte, llevó a cabo durante el mes de enero de este año una inspección sobre la contaminación acústica en la vivienda de una vecina. El resultado fue que, en base a las mediciones obtenidas durante veinte días, se concluyó que no se cumplía la calidad acústica para el día y la noche, según los términos del Decreto 6/2012 de Protección contra la Contaminación Acústica. Seguidamente, Medio Ambiente trasladó los resultados del informe a Demarcación de Carreteras del Estado en Andalucía Occidental.

El 16 de febrero de 2016, y tras las denuncias puestas en el Defensor del Pueblo, el Ministerio de Fomento ordenó la redacción del proyecto 32-SE-50065, para el «extendido de una capa de rodadura fonoabsorbente entre los puntos kilométricos 3,5 y 5, con un presupuesto de 241.638,38 euros». Dicha orden también incluía dos propuestas más: la de reducir a 80 kilómetros por hora la velocidad en este tramo de vía -que actualmente ya se ha establecido- y la de instalar un radar de control. «Las placas a 80 para reducir la velocidad no han disminuido lo más mínimo el ruido en las casas. Hay personas enfermas por esta causa, no sabemos a qué más van a esperar», dice Juan Olmo, vicepresidente de la asociación de vecinos.

Cubiertas de amianto

Por último, los vecinos alertan de que las cubiertas de los bloques son de uralita, por lo que piden a la AVRA que ponga en marcha la rehabilitación de los edificios para cambiarlas, «al estar deterioradas, parcheadas y ajadas», por otras de material distinto «que no perjudique la salud. Está comprobado que el amianto de la uralita puede provocar enfermedades del aparato respiratorio», concluye Manuel Sánchez.

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