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La odisea de votar en el referéndum sobre la Feria de Abril de Sevilla, contada en «primera persona»

Tanto la participación por internet como el voto presencial han supuesto un verdadero caos en sus primeras horas

La odisea de votar en el referéndum sobre la Feria de Abril de Sevilla, contada en «primera persona»
A. MARROCO | EDUARDO BARBA - abcdesevilla Sevilla - Actualizado: Guardado en: Actualidad

Tras meses preparando el hito que pretendía ser el referéndum sobre la Feria de Abril, las primeras horas de la consulta ciudadana puesta en marcha por el Ayuntamiento de Sevilla desde este lunes están suponiendo un verdadero caos técnico incapaz de dar respuesta al masivo interés por participar de los vecinos, tanto a través de la plataforma digital como mediante el voto directo en las sedes de los distritos.

El portal web, colapsado a primera hora

Entre los problemas más recurrentes e importantes que ha experimentado ABC a la hora de realizar la votación «online» se encuentran el colapso del portal web del Ayuntamiento (sevilla.org), así como la gran demora en la recepción de las claves necesarias para poder tramitar el voto, lejos del tiempo de espera de entre 3 y 5 minutos de los que advierte el portal.

Según ha podido saber ABC a partir de fuentes municipales, estas incidencias han estado motivadas por la «altísima demanda» de participación que «ha coincidido con el inicio del proceso» a las 9.00 horas de este lunes. Por ello, desde el Ayuntamiento de Sevilla han querido llamar a la calma ante el hecho que «aún queden cinco días para participar» y han recordado que también se puede realizar de manera presencial en los distritos.

«Nos jugamos la credibilidad y promoción de los mecanismos de participación ciudadana», considera Particia Sevilla

De estos problemas se ha hecho eco el grupo municipal de Participa Sevilla, quien ha denunciado a través de un comunicado los problemas para participar en la consulta de la Feria. «Hoy era un día muy importante para empezar a fomentar las votaciones para decidir en temas importantes de la ciudad y el Ayuntamiento no ha estado a la altura necesaria», ha manifestado su portavoz en el Ayuntamiento, Susana Serrano, que también ha calificado como algo «frívolo» ya que existen muchas otras cuestiones de las que preguntar o haber preguntado sobre la necesidad o no de ampliar el número de casetas en la feria.

Pese a ello, Participa –grupo vinculado a Podemos–, ha destacado que si los problemas para votar «son el resultado de una gran respuesta de la ciudadanía nos alegra», aunque ha matizado que más bien cree que ha sido una falta de previsión municipal la que ha provocado este colapso en la red. «No es nada trivial», ha asegurado Serrano, ya que «si queremos fomentar la participación ciudadana y las consultas no se puede fallar en el apartado técnico a la hora de realizarlo». «No solo nos jugamos esta consulta, sino la credibilidad y promoción de este tipo de mecanismos de participación en el futuro», ha concluido.

Por el momento, los técnicos del Ayuntamiento de Sevilla están trabajando para solventar las incidencias informáticas. Aún no hay datos concretos sobre la demanda de participación ni sobre el número concreto de sevillanos que sí ha podido completar su voto.

La odisea de votar en persona

Si el método a través de internet ha resultado un fiasco en la primera jornada del referéndum para elegir el modelo de Feria de Abril, no lo es menos el sistema presencial, la votación física en cualquiera de las sedes de los once distritos de la ciudad. Falta de información, lentitud, confusión y carga adicional de trabajo para funcionarios sin instruir, con la consiguiente demora están siendo las características de la jornada inaugural del que es el primer proceso participativo de esta índole en la historia de Sevilla, promovido por el gobierno municipal socialista.

En las sedes de los distritos no hay carteles ni información alguna sobre el sufragio

Lo primero que salta a la vista a un ciudadano a la llegada a la oficina de un distrito cualquiera de la capital es la ausencia absoluta de carteles indicativos de dónde o cómo se vota. No hay información alguna del referéndum ni en los tablones de anuncio ni en las paredes ni pegadas con adhesivo a las ventanillas, como sí ocurre con los cursillos, actividades de toda índole, asuntos del empadronamiento, etc. Ni siquiera el panel táctil en el que debe sacarse el número correspondiente para el turno existe la opción ni aparece señalado nada sobre la votación ferial. Por ello, y por simple descarte, quien se persone ante esa pantalla para solicitar turno de atención sólo puede acabar escogiendo la pestaña de «información Ayuntamiento», tan genérica y ambigua como todo lo que rodea al sufragio. Escoger esa opción (puesto que por sentido común se rechazan otras como «Emasesa», «Tussam» o «Padrón») supone tener que esperar para ser atendido en la ventanilla general de registro y, por consiguiente, tener delante en el turno a no menos de una veintena de personas.

Si preso de la desesperación o la prisa, a alguien se le ocurre preguntar en las ventanillas diversas al personal del distrito, llega la estupefacción al comprobar el desconocimiento que los empleados públicos tienen del proceso. El que más se acerca al término «ayudar» se limita a buscar un dossier que se les ha entregado para repasar las instrucciones y volver a mandar al usuario a la ventanilla inicial, la general, para que allí se le recojan los datos y se compruebe que está empadronado en Sevilla y en ese distrito en concreto para que después se le pueda enviar un código al teléfono móvil con cuatro dígitos. Con esa clave numérica –que obliga al ciudadano a tener un móvil para poder votar, por cierto– y el número del DNI se puede luego realizar la votación mediante una pantalla, si no hay problemas con un servicio informático que suele darlos.

Al menos una hora de espera para el voto directo

Para que ese proceso culmine, además, el ciudadano que pretanda votar necesita esperar su turno sujeto a la relación habitual de números que se entregan, con lo que el plazo de espera no suele ser inferior a una hora al tener que hacer todo ese trabajo adicional la misma persona que atiende a los usuarios ordinarios, ajenos por completo al referéndum de los farolillos. Si el paciente ciudadano osa a preguntar a quien trabaja al otro lado de la ventanilla, la respuesta no transmite más que malestar de los funcionarios por haber tenido que asumir una función más en su horario habitual de trabajo «No sé cuánto hay que esperar, sólo sé que yo tengo que estar aquí hasta las tres», refieren en tono desabrido.

Pocos, muy pocos, tienen el tiempo y la paciencia suficiente para aguantar en las oficinas municipales el tiempo suficiente. De hecho, prácticamente ninguno de los presentes en la sede del distrito ha acudido a la votación de la Feria, como admiten los estresados funcionarios. Apenas varias personas sueltas a lo largo de toda la mañana. La amplia mayoría han estado en las oficinas para asuntos vinculados al padrón, para cursillos o, sencillamente, para padir trabajo. Algunos aún tienen prioridades.

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