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La obra de la calle Amor de Dios ahoga a los comerciantes

Desde el 13 de junio el entorno de la céntrica calle está cortada al tráfico y, casi, al tránsito de peatones

Apenas se ven operarios trabajando en las obras - A. MENCOS
La calle Amor de Dios está cortada hasta la intersección con García de Tassara - A. MENCOS
Los contenedores de escombros y para guardar el amterial obstaculizan la entrada a los comercios - A.M.
El tráfico se ha desviado por la calle Daoíz - A.M.
ANA MENCOS Sevilla - Actualizado: Guardado en: Actualidad

Bares cerrados, tiendas vacías y llenas de polvo, apenas se ven peatones por la zona, todo vallado y con la calzada y el acerado levantado. Ese es el panorama de que presentan las calles Santa María de Gracia, Tarifa, calle Amor de Dios, San Miguel y Javier Laso de la Vega. El 13 de junio comenzaron los cortes en la circulación de las calles, desde la Campana hasta la calle García de Tassara. Desde ese día no solo no se ven coches por la zona, apenas se ven viandantes y por su puesto las tiendas y lo bares vacíos.

Emasesa informó de las intervenciones que se iban a llevar acabo a través del canal habitual, una notificación por escrito que dejaban por debajo de la puerta o en el buzón de correo de los comercios y domicilios de la zona afectada, aunque algunos de los comercios afectados no recibieron información alguna, como son los casos de Camdem y Subterráneo, situados en la calle Javier Lasso de la Vega.

Cinco meses por delante de obras en los que caminar por la calle, e incluso, entrar en sus domicilios o lugares de trabajo se ha convertido en algo imposible en numerosas ocasiones. Hasta para cruzar de acera hay que dar rodeos. Según parece se van a cumplir los plazos, y tal y como ha asegurado el Ayuntamiento, durante el mes de noviembre estará todo listo. Muchos de los comerciantes creen que finalizarán antes del traslado del Gran Poder a la Catedral el próximo 4 de noviembre. La queja más común entre los propietarios de tiendas y bares de la zona ha sido el tiempo que están necesitando para acabar la obra, recalcando que el número de operarios trabajando es ridículo, por lo que acelerar los trabajos es imposible. Según Javier, empleado de la tienda de ropa Pan con Tomate, desde que cortaron la circulación en la calle hasta que levantaron el suelo para comenzar la intervención tardaron un mes y medio. Durante ese tiempo colocaron unas canalizaciones alternativas en altura, mientras se sustituye la red de abastecimiento y saneamiento y se instala el sistema de riego. Creen que si se hubiera hecho una mayor inversión en mano de obra se podría haber reducido la duración de los trabajos, y por lo tanto el tiempo de corte y las pérdidas habrían sido menores.

Sin turistas durante el verano

Los cortes de paso a peatones, cambios de recorrido y dificultad e imposibilidad para acceder con sillas de ruedas y carritos ha provocado la caída de las ventas en todos estos negocios, que a la habitual bajada de ingresos del verano han tenido que sumarle las pérdidas ocasionadas por la falta de paso de viandantes por la zona. Las tiendas de ropa y complementos como Camdem, en Javier Lasso de la Vega, o Pan con Tomate y Latimore, en Amor de Dios, salvan el verano muchas veces gracias a los turistas que al ver el pavimento levantado, o los contenedores de escombros preferían dar un rodeo y evitarlo que internarse en una zona que más bien parecía un circuito de motocross. Javier Marchena, empleado y hermano del dueño de las dos tiendas antes citadas, señala que las pérdidas han sido de miles de euros, estimando que unos 15 o 20 mil euros se han dejado de ganar. Además no han podido darle salida al todo stock de verano por lo que mantienen percheros con descuentos y agradecen que se mantengan las buenas temperaturas.

Los negocios más especializadas como Record Sevilla o Sevilla Ink, clásica tienda de discos la primera y estudio de tatuajes la segunda, se han salvado un poco de esta situación gracias a que tienen una clientela fija y fiel que va buscándolos concretamente a ellos.

Los bares son los que más han sufrido los inconvenientes de esta intervención de la empresa pública Emasesa. Algunos de los locales de hostelería de la calle han tenido que cerrar, son el caso del bar La Flor de Mayo, el Zeste o las Niñas. Otros, como Red House cerraron durante el mes de agosto y muchos días se ven obligados a cerrar más temprano de lo habitual.

Otro de los problemas con los que se encuentras los hosteleros es los sucesivos cortes de agua que impiden que puedan llevar a acabo su labor o algo tan básico como el funcionamiento correcto de los baños, algo que denuncia Elisa, encargada de Red House.

No hay servicio de recogida de residuos desde el inicio del corte

La limpieza es otro punto conflictivo, es imposible mantener los locales limpios con el polvo que genera la obra, incluso manteniendo las puertas cerradas no se libran de tener que pasar la escoba tres y cuatro veces al día. Y para colmo de males desde el día que se cortó la calle nadie de Lipasam pasa por allí. Antes de que empezasen a levantar el firme ya no pasaba ni un barrendero y ni que decir tiene el camión de recogida de basuras que no puede acceder a la zona desde el 13 de junio. Las tiendas que generan menos residuos se llevan sus bolsas de basura hasta un contenedor cercano. En la floristería Los Claveles estuvieron sacando sus propios contenedores, sorteando obstáculos hasta que comprobaron que cada día aparecían cada uno en una punta de la calle, desde entonces transportan los numerosos residuos hasta los contenedores de la Campana.

Además de los efectos en los comercios de las calles afectadas directamente por la obra, los efectos se hacen sentir en todo su entorno. La circulación por el centro, ya de por si dificil, se ha convertido en algo aún más complicado, los residentes en la zona de San Andrés, San Martín, Calle Feria han visto modificado su itinerario teniendo que utilizar el trayecto habilitado por la peatonal calle Daoíz, teniendo que cruzar La Campana, una de las zonas más frecuentadas por peatones y turistas además de las dos paradas de autobús que tiene. Este cambio en la circulación también ha afectado a Pichardo de la calle Daoíz, no porque el tránsito de peatones se reduzca si no por los riesgos para las personas que supone el paso constante de vehículos por una calle tradicionalmente peatonal. Pese a que al principio hay una señal que obliga a la reducción de la velocidad a 20 km/h y a dar prioridad al peatón, muchos vehículos no respetan la señalización, motivo por el cual han colocado barreras de contención cerca de los accesos a tiendas, hoteles y domicilios.

La obra avanza según lo estipulado en el contrato de adjudicación, según fuentes oficiales, y finalizará durante el mes de noviembre, momento en el que todo volverá a la normalidad, aunque algunos, como David, dependiente de Camdem, creen que la gente ya ha perdido la costumbre de pasar por la zona y nadie les asegura que el tráfico de clientes se recupere después de tantos meses.

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