El joven sevillano Miguel Carcaño, condenado por el asesinato de Marta del Castillo
El joven sevillano Miguel Carcaño, condenado por el asesinato de Marta del Castillo - ABC
Tribunales

Nueve años sin Marta del Castillo: la pena de prisión permanente de la Miguel Carcaño se libró

Con la actual Ley, el asesino de la joven sevillana pudo tener una condena más dura por un caso del que, aún sin cuerpo, quedan incógnitas por despejar

SEVILLAActualizado:

Miguel Carcaño tuvo suerte. Pese a que hoy, nueve años después de que asesinara a Marta del Castillo los restos de la joven siguen sin aparecer y la familia no ha podido saber cual fue su paradero ni enterrarla, las consecuencias penales para él podrían haber sido peores si los hechos se hubieran producido unos años después. Según confirman fuentes judiciales, podría haber sido más grave para él porque cuando el asesino de la joven sevillana perpetró su crimen (la mató de un golpe con el cenicero según la versión que consta en la sentencia) no existía aún la prisión permanente revisable, que ahora está de actualidad en medio de un debate sobre su posible revisión.

De hecho, el fiscal que llevó el caso durante la instrucción y que participó en el juicio, Luis Martín Robredo, admite que con la actual ley en la mano, Carcaño hubiera salido peor parado. Y no duda de que le hubiera correspondido una pena de prisión permanente revisable. «Es la pena legal si los hechos hubieran ocurrido después de la reforma de julio de 2015. No hay otras opciones legales, el delito hubiera sido castigado con pena de prisión permanente revisable», aclara el fiscal.

Hay que recordar que el Ministerio Público no sólo acusó a Miguel Carcaño de asesinato, sino también de dos delitos de agresión sexual y uno contra la integridad moral con lo que, en total, solicitaba 52 años de prisión. Finalmente los jueces lo dejaron en 20 que posteriormente serían aumentados por el Tribunal Supremo a 21 y quedó libre de la violación que le habían acusado y que él mismo en una de sus cambiantes versiones había reconocido para luego desmentir. Por eso puede decirse que Carcaño tuvo suerte.

En esa línea, el juez de la Audiencia de Sevilla y miembro del Foro Judicial Independiente Conrado Gallardo, también considera «probable» que Miguel Carcaño hubiera acabado con una pena más grave con el actual Código Penal. «Tenemos una legislación benévola y lo estamos viendo continuamente», dice el magistrado que deja claro que «hay casos que no admiten reinserción».

Hoy el asesino de Marta del Castillo sigue en prisión en la cárcel de Herrera de la Mancha cumpliendo su condena. No se comunica con sus abogadas desde hace aproximadamente dos años, según confirma su letrada Paloma Pérez Sendino, y no ha solicitado ningún permiso. Al menos que haya trascendido. Sigue penando mientras la familia de su víctima ha revivido su tragedia con el fatídico desenlace de Diana Quer. Un caso con el que muchos establecen paralelismos.

Las diferencias con «El chicle»

Sin embargo, las diferencias entre ambos procedimientos son notables. La más importante es que la tragedia de la familia de Quer ha tenido, al menos, el consuelo de encontrar los restos de la joven. En el caso de Marta no hay rastro nueve años después pese a que las búsquedas que se hicieron fueron numerosas.

Pero ese no es el único dato que fuentes judiciales consideran un hecho diferencial entre ambas historias. Además de que la chica madrileña fue secuestrada (algo que no ocurrió con Marta), en la investigación de la joven sevillana consiguieron que Carcaño confesara el crimen aunque no dijera donde está el cuerpo, algo que si reveló «El Chicle». Y en el caso de Marta además se consiguió una condena firme sin haber encontrado los restos de Marta del Castillo.

«La sangre de Marta en la sudadera de Miguel fue la que llevó a la detención y a la confesión», recuerdan fuentes de la investigación que se formulan otra pregunta sin respuestas: ¿Sería posible una condena del autor de la muerte de Diana Quer si no se hubiera encontrado su cuerpo?».

De hecho, fuentes de la investigación insisten en que Miguel Carcaño sólo admitió el crimen ante la evidencia de la prueba de la sangre, algo que fue crucial en la instrucción y posterior juicio. En cualquier caso, hay otro dato fundamental para diferenciar ambos casos: la Policía, que llevó a cabo la investigación en Sevilla nunca logró que el asesino confeso fuera colaborador. No consiguió una sola confesión fiable ya que ninguna versión tuvo resultados para encontrar a Marta. Sin embargo, la Guardia Civil, encargada de las pesquisas en el caso de Diana Quer, logró «sacarle» a «El Chicle» el paradero del cuerpo.

«La Constitución habla de rehabilitación y la prisión permanente revisable la elimina»

Es la «espina» de una investigación que según la abogada que ejerció la acusación particular en nombre de la familia, Inmaculada Torres, pudo acabar con una condena de prisión permanente revisable. «Creo que en su caso sería aplicable porque ella era menor de edad y porque no se ha encontrado el cuerpo. Él tuvo suerte porque no existía esa pena y no se podía pedir», dice Torres que, en cualquier caso, duda de cual hubiera sido finalmente el veredicto del tribunal ya que, como recuerda, «hay un sector de la Justicia que está en contra de esa pena».

Sin ir más lejos, Joaquín Yust, juez de lo Penal y vicepresidente de la Asociación Profesional de la Magistratura en Andalucía Occidental, recuerda que hay muchos «casos escabrosos» que merecen penas muy duras pero no cree que sea la solución. «Hemos seguido agravando las penas y siguen dándose casos de este tipo», explica el magistrado al que no le gusta esta figura.

«No podemos estar esperando que las personas se mueran en la cárcel. Pueden merecer una condena muy dura pero cuando se legisla debe ser con carácter general». Por ello Yust recuerda que existe una «legislación severa» y que la solución no puede ser dejar permanentemente en la cárcel a nadie ya que «la Constitución habla de rehabilitación y la prisión permanente revisable la elimina».

En cualquier caso, la familia de Marta, que hace unos días acudió al funeral de Diana Quer, sigue esperanzada en que la pieza que aún mantienen abierta el juzgado de instrucción número 4 por si apareciera un indicio, se reactive con nuevas pistas. Es una investigación que la Policía nunca ha dado por cerrada pese a que todas las búsquedas fueron infructuosas: las del río, las del contenedor, las distintas excavaciones. Ninguna dio fruto.

Lo que sigue estando claro para algunos juristas es que hubo fallos y que, como dice el juez Conrado Gallardo, el hecho de que se aplicara la Ley del Menor, tampoco favoreció pues hubo dos juicios. «La Ley del Menor debería hacer excepciones cuando se trata de delitos graves», afirma el magistrado. La acusación particular también lo tiene claro: «Reconocemos la labor que hizo la Policía buscando el cuerpo por toda Sevilla», dice Inmaculada Torres. Pese a ello la letrada insiste en que hubo fallos y contradicciones. Por el hecho de que hubiera dos juicios, por las prisas que había para acabar o porque faltaron testimonios y pruebas que pudieron ser cruciales. ¿Se hubiera llegado a otro resultado con la legislación actual? Nueve años después, no hay respuesta a esa cuestión.