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La noria de Sevilla: siete razones para un fracaso

Los fallos del proyecto han motivado que la promotora no haya cumplido ni de lejos sus expectativas de negocio

La concejal Carmen Castreño durante la inauguración de la Noria de Sevilla, en junio de 2015
La concejal Carmen Castreño durante la inauguración de la Noria de Sevilla, en junio de 2015
M. PELÁEZ Sevilla - Actualizado: Guardado en: Actualidad

Han bastado quince meses para que la la empresa que instaló una noria en el muelle de las Delicias plegase velas y devolviese al Puerto de Sevilla las llaves del proyecto. El consejo de administración del Puerto someterá a votación el martes la renuncia de la empresa El Mirador de Sevilla a la concesión, y si se acepta, la noria empezará a desmontarse dentro de dos semanas.

¿Qué ha fallado en un proyecto que pretendía encontrar un hueco sólido en la oferta lúdica de la ciudad? En la breve trayectoria de esta atracción se advierten al menos seis errores muy significativos:

1. Mala ubicación

La noria se implantó en le muelle de las Delicias, una zona que se pretendía revitalizar como espacio recreativo y de ocio para extender por esa margen del río el mapa turístico de la ciudad. Sin embargo, el emplazamiento está muy alejado del casco histórico, lo que conlleva dos circunstancias fatales: a los turistas se les hace incómodo acceder a pie, ya que el desplazamiento exige un buen paseo, y además desde lo alto de la noria apenas se puede ver nada de la Sevilla monumental. Apenas se divisa el Puerto, Capitanía, el barrio de Los Remedios y el skyline del centro. En Málaga hay instalada una noria similar que funciona con éxito, pero se encuentra ubicada mucho más cerca del centro de la capital.

2. Falta de altura

La noria mide 40 metros, una altura demasiado escasa para convertirse en referente turístico. No se trata de imitar los 135 metros de altura del London Eye de Londres, pero sí al menos alcanzar los 65 metros de la noria Monumental de Barcelona, que lleva funcionando con éxito desde 2002 en la ciudad condal. Incluso la noria de la Feria de Sevilla supera la altura de la atracción del muelle de las Delicias.

3. Previsiones exigentes

Los cálculos de la empresa El Mirador de Sevilla sobrepasaban el más entusiasta de los optimismos. El plan de negocio preveía 350.000 usuarios el primer año y 400.00 el segundo, lo que implica un millar largo de visitantes al día. La atracción sólo ha recibido 60.000 visitantes en su primer año, lo que demuestra el grave error de cálculo a la hora de trazar los números del negocio.

4. Precios muy elevados

Subir a la noria de Sevilla no era barato. La entrada costaba 7,50 euros, mientras que los niños menores de cuatro años sólo pagaban un euro. De esta forma, a una pareja con dos niños le costaba 30 euros subir a esta atracción en la que se daba vueltas durante entre diez y quince minutos.

5. Fracaso del Acuario

Desde el primer momento se sabía que la suerte de la noria iba a estar ligada a la del Acuario, principal reclamo del muelle de las Delicias. Los promotores confiaban en que si el primero lograba atraer al público, la mera inercia garantizaría un número de usuarios estable y consolidado. Sin embargo, el Acuario tampoco ha cumplido sus expectativas, registrando muchas menos visitas de las previstas.

6. Zona infradesarrollada

No todas las culpas son achacables a los empresarios. Lo cierto es que la apuesta del Ayuntamiento por el muelle de las Delicias se ha quedado a medias, ya que no se ha dotado a la zona de elementos imprescindibles para incorporar este área al itinerario lúdico de los sevillanos. Mal comunicada, la zona solo cuenta con el acuario, la noria y una discreta oferta de restauración; un calendario estable de eventos y otras dotaciones hubieran hecho el camino más fácil para los promotores.

7. Atracción ferial

Los responsables de la noria no valoraron un hándicap cultural: el sevillano vincula esta atracción con la Feria de abril. Este concepto estacional de la atracción ya se pudo comprobar con la noria instalada en el Prado de San Sebastián, que tampoco logró seducir al público. No es descabellado decir que a los sevillanos les gusta la noria como atractivo ferial, y que una vez al año, con ocasión de la Feria de abril, tienen suficiente.

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