Paseo de Europa del barrio de Los Bermejales
Paseo de Europa del barrio de Los Bermejales - JESÚS SPÍNOLA

No se tramitan visados en suelos de viviendas de protección oficial en Sevilla capital desde 2013

La construcción de viviendas en superficies libres está impulsando el sector inmobiliario en la ciudad

SEVILLAActualizado:

El Colegio de Arquitectos de Sevilla sólo ha tramitado en suelos de Sevilla capital visados para 688 metros cuadrados de viviendas de protección oficial (VPO) en los últimos seis años. Este número corresponde a los visados expedidos únicamente en 2013, dentro del periodo comprendido entre 2012 y 2017. En el resto de años los arquitectos colegiados no certificaron ningún visado para este tipo de vivienda.

Estas cifras han sido duramente criticadas por la decana del Colegio de Arquitectos de Sevilla, Cristina Murillo, quien afirmó que «la baja renta per cápita de la capital obliga a los sevillanos a demandar viviendas protegidas (VPO) y que no se construyen en la ciudad en número suficiente, por lo que tienen que marcharse a vivir a municipios limítrofes como Mairena, Bormujos, Dos Hermanas o Alcalá de Guadaíra». Cristina Murillo recordó que la Empresa Municipal de la Vivienda, Emvisesa, cifra en 30.000 las solicitudes de demanda de vivienda de este tipo en la capital, «por lo que la situación se puede considerar de extrema necesidad», subrayó.

Según indicó, «a los problemas de falta de financiación durante la crisis y al paro todavía existente, se añade un problema del suelo en Sevilla para destinarlo a este tipo de vivienda». «La Ley Andaluza del Suelo -continuó- obliga a que en las operaciones urbanísticas al menos el 30% de las viviendas sea para VPO; sin embargo, los suelos del Plan General de Ordenación Urbana de 2006 están en gran medida aún sin desarrollar, tanto en zonas urbanas como en suelos urbanizables y las exigencias con relación a las infraestructuras necesarias son en la actualidad inviables para los promotores, públicos y privados».

Cristina Murillo argumentó que «el alto coste de urbanización hace que la ejecución sea imposible económicamente, y así, en una ciudad que no puede pagar el coste de urbanización de las viviendas protegidas se tienen que subir el de la vivienda libre ya que ésta paga la diferencia y así estamos, con el precio final de la vivienda muy por encima del mercado que inviabiliza la puesta en servicio y construcción».

Dos Hermanas casi duplica a la capital

La decana del Colegio de Arquitectos comparó el bajo número de visados en viviendas libres, no protegidas, destinadas para edificaciones de nueva planta en la capital respecto a localidades como Dos Hermanas.

En este sentido, aseguró que resulta «intolerable», que los visados emitidos para viviendas en el municipio nazareno dupliquen a los de Sevilla. Así, precisó que «frente a los 74.871 metros cuadrados visados y tramitados el año pasado en Sevilla capital, el número de metros cuadrados visados ascendió a 108.252 metros cuadrados en Dos Hermanas que, sumados a los 25.069 cursados en suelos de VPO, casi duplican a los expedidos en la capital».

A su juicio, «que una ciudad de unos 700.000 habitantes tenga unas infraestructuras del año 1987 no es de recibo». «La ciudad lleva parada mucho tiempo. Necesita un crecimiento sostenible y de calidad y se está quedando atrás respecto a otras ciudades como Málaga, donde en 2017 el Colegio de Arquitectos malagueño tramitó visados para 142.000 metros cuadrados en suelos finalistas», indicó.

Asimismo, recordó que «desde el año 2006 se ha ejecutado poco el nuevo plan y además no se ha adaptado a las modificaciones del año 2012 de la Ley del suelo andaluza, que hubieran podido solucionar algunos de los problemas actuales». En su opinión, es necesario actualizar algunos criterios y propiciar el desarrollo de planes parciales y planes de reforma para conseguir más suelo disponible para construir viviendas en lugar de tanto para oficinas y terciario que no son necesarios actualmente.

«Una ciudad competitiva»

Cristina Murillo insistió en que es necesario impulsar la urbanización de los suelos para que Sevilla se convierta en «una ciudad competitiva» con respecto a otros municipios vecinos como Dos Hermanas o Mairena, y reiteró en que el sector mobiliario, que ahora está teniendo un nuevo crecimiento, «ha agotado el suelo procedente del PGOU anterior, el del 1987».

Una muestra del auge del sector inmobiliario en suelos de la ciudad destinados a viviendas libres es que los visados tramitados por el Colegio de Arquitectos en estos suelos se ha multiplicado por diez, al pasar de visados expedidos para 7.398 metros cuadrados en 2012 a 74.871 metros cuadrados en el año 2017.

A este respecto, Juan Aguilera, gerente de la patronal de la construcción y promoción de Sevilla, Gaesco, mostró su satisfacción porque «la evolución del sector inmobiliario es muy positiva». Según detalló refiriéndose a los últimos datos disponibles del Ministerio de Fomento correspondientes al primer trimestre de 2017, las viviendas iniciadas en la provincia de Sevilla ascendió a 745, lo que superan a las 399 terminadas en el mismo periodo. «Esto evidencia el crecimiento del sector, ya que se construyen más viviendas que las que se terminan».

Rafael Aguilera reiteró que «hemos dejado atrás la crisis de forma clara». Según explicó, «en la provincia de Sevilla la vivienda libre está impulsando el crecimiento del sector. Sin embargo, los pisos protegidos están en caída libre porque el Ministerio de Fomento y la Junta de Andalucía suprimieron las ayudas a los compradores. Los jóvenes son los más afectados, por lo que es necesario un nuevo plan que les facilite tener una casa en propiedad».

Aguilera matizó que el crecimiento del sector inmobiliario en la capital «es más lento que en algunos municipios del área metropolitana. En el caso de Dos Hermanas hizo sus deberes de gestión urbanística en los años de la crisis». «Sin emabrgo, -añadió- el dinero que los promotores adelantaron para el desarrollo urbanístico de la ciudad de Sevilla, que superó los 400 millones de euros, el exalcalde socialista Alfredo Sánchez Monteseirín se lo gastó en las setas de la Encarnación y en el carril bici».