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Los mejores chistes de Paco Gandía

El humorista sevillano tendrá una calle en el centro de la ciudad. Un momento perfecto para recordar sus «casos verídicos»

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El niño y los garbanzos

Probablemente el chiste más conocido del humorista de la puerta Osario. La interminable historia del parado que por fin trabaja y decide darle bien de comer a su hijo por primera vez. Un niño que no comía caliente desde que se calló de boca en la estufa o desde que su madre le dio el pecho al sol.

La suegra muerta

El chiste de la suegra muerta o «lo barato sale caro». Como todas las actuaciones de Gandía, lo interesante no está en el final -que de hecho deriva en otro chiste distinto-, sino en cómo cuenta de forma interminable una conversación de dos amigos sobre la muerte de una suegra.

El cólico de gambas

Un chiste que empieza con el cólico de una suegra por comer gambas («¿Dónde vas? A por más gambas»), evoluciona en una defensa de lo andaluz y una crónica de viajes de dos andaluces en Alaska, donde los gorriones llevan abrigo.

Un gran entierro en Sevilla

Otra de las historias verídicas de Paco Gandía. Cómo han cambiado las cosas en los sepelios de España. Ya cualquiera se entierra como los ricos, razona el humorista. Y se arranca con el chiste del sevillano que se fue a trabajar a Estados Unidos y debe volver a España, enfermo de muerte.

Historias verídicas

Los casos verídicos de Paco Gandía. De su amigo Juan de vacaciones al amigo que se compra un piso con un inquilinos. Gandía aseguraba que él no contaba chistes sino historias reales, aunque algo exageradas.

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