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La Macarena clama una solución al conflicto de los indigentes

El PP dice que hay una «carga» de sin techo junto al Hogar de San Fernando y el Pumarejo

Un grupo de hombres se reúnen en la plaza del Pumarejo
Un grupo de hombres se reúnen en la plaza del Pumarejo - ROCÍO RUZ
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El portavoz del PP en el Ayuntamiento de Sevilla, Beltrán Pérez, alertó ayer del «grave problema de convivencia y de seguridad» existente en la Macarena -algo que llevará al Pleno municipal y a la Junta Municipal de Distrito (JMD)- al tiempo que ha exigido al gobierno del socialista Juan Espadas que recupere el dispositivo que, según aseguró, había durante el mandato de Juan Ignacio Zoido (PP), lo que permitía que «en el Pumarejo, el entorno del Parlamento, del Hogar San Fernando y del Hotel Macarena todos los servicios municipales se volcaran para hacer las calles más habitables, más seguras y evitando la alteración de la vida de los vecinos».

Pérez considera que la Macarena vive un «grave problema de conflicto en las calles, de seguridad, de limpieza y de convivencia, debido a la carga de solidaridad que tiene esta zona en cuanto al número de plazas destinadas a atender a personas sin hogar». Según aseveró, «tras el abandono por parte del Ayuntamiento y la falta de control y de efectividad de esos servicios municipales, se están produciendo violencia e inseguridad, situaciones intolerables de falta de limpieza, de consumo de todo tipo de sustancias en la calle y de prácticas en la calle especialmente ofensivas a la vista de los más pequeños y es un infierno».

Tras abordar esta situación con unos 40 vecinos, Pérez denunció que esta zona tiene una «especial carga» de plazas para personas sin hogar, quienes «cuando se hace de día y salen de los centros están deambulando por las calles». «La falta de control por parte del Ayuntamiento está llegando a tal punto que el comportamiento de estas personas o de muchas de ellas sea intolerable desde el punto de vista de la convivencia ciudadana», criticó, asegurando que se está convirtiendo en «una zona inhabitable».

Pérez reiteró que los servicios municipales deben prestar una especial atención a esta zona de la Macarena en asuntos relativos a limpieza, servicios sociales y Policía Local. Igualmente, demandó a la Subdelegación del Gobierno una mayor presencia de la Policía Nacional, para garantizar un marco equilibrado de convivencia.

El portavoz popular exigió al Ayuntamiento «rotundidad» y que recupere el «dispositivo de control de servicios municipales en la zona», con más policías, planes especiales y de choque de limpieza y desinfección por parte de Lipasam «para hacer las calles más habitables, más seguras y evitando todos los problemas que hay por encima o que están alterando la vida de estos vecinos». El portavoz popular insistió en que los vecinos atestiguan que «todos los días hay un conflicto o un altercado con personas que están bajo el efecto de las drogas o de otras sustancias. Espero que no tengamos que lamentar algún día alguna desgracia porque otras serán las consecuencias y las medidas que tomaremos».

Una convivencia estable

Pérez afirmó que no va a parar hasta que el Ayuntamiento «haga lo que tiene que hacer, que es garantizar un marco de convivencia estable, equilibrado y seguro, en el que las familias puedan vivir en paz, los comerciantes trabajar tranquilos y la ciudad pueda ofrecer solidaridad a las personas sin hogar».

Vicente Molina, uno de los vecinos afectados, asegura que la situación es «insostenible». «La acera del Parlamento -afirmó- está impoluta, pero hay una limpieza de Lipasam algo anormal, ya que las calles de alrededor están infestadas de orines y de heces de todas estas personas, que sí tienen derecho a que la sociedad le ayude pero que se están cargando todo el barrio de la Macarena». Asimismo, añadió que hay zonas en que los precios de las viviendas «están bajando un 50 por ciento porque los residentes se están marchando».

Otra vecina, Susana Infante, señaló que se producen concentraciones de personas bebiendo y orinando en la calle «e incluso practicando sexo», por lo que mantiene que «la convivencia es insostenible», algo que también comparte Esperanza Roldán, quien asegura que a su hijo le han «llegado a amenazar por un cigarro» o a ella «por decirles que no tenía dinero para darles».

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