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Legumbres, drones, cyborgs y una jaula... la ciencia en Sevilla también es divertida

La Noche Europea de los Investigadores sumó más de 60 actividades

Drones exhibidos en la Noche Euiropea de los Investigadores
Drones exhibidos en la Noche Euiropea de los Investigadores - VANESSA GÓMEZ

Por quinto año consecutivo Sevilla se unió a la celebración de la Noche Europea de los Investigadores, un evento promovido por la Unión Europea para acercar la ciencia a la ciudadanía. Hubo en torno a 60 actividades en toda la ciudad, y uno de sus focos fue la Plaza Nueva donde miles de personas se acercaron a las carpas allí instaladas, algunos sabiendo bien a lo que iban, otros se quedaban ante las interesantes aventuras que les descubrían científicos, profesores, estudiantes y voluntarios que, de forma muy didáctica, explicaban avances o descubrimientos científicos.

Entre las actividades de ellas, un puesto en el que el director de Fablab Sevilla, José Pérez de Lama, y el técnico Juan Carlos Pérez, conseguían despertar la curiosidad de los más pequeños con algunas de las impresoras en 3D realizadas en este taller de la Escuela Superior de Arquitectura abierto a todo el que tenga una idea y quiera desarrollarla. Entre otras, mostraban una maqueta de la Catedral para invidentes hechas con esas máquinas y en la que los más pequeños, tapados los ojos con antifaces, dirigían curiosos sus manos ante las explicaciones.

Muy cerca, técnicos del área municipal de Salud impartían el taller, «Leguminízate», dirigido, sobre todo, a los niños para que mientras elaboraban divertidas recetas descubriesen la importancia de tomar legumbres y verduras. También las legumbres eran protagonista de otro taller donde miembros de la asociación Caminos y Ciencia demostraban que no sólo son importantes a nivel nutricional sino también medioambiental ya que ayudan a fijar el nitrógeno en la tierra y con ello no se necesita recurrir tanto a fertilizantes.

Entre lo más llamativo de la actividad desarrollada en la Plaza Nueva estaban dos drones colocados en la zona central, un pequeño helicóptero y un multicóptero desarrollados por el Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales (Catec). El primero se utiliza en agricultura de precisión; el otro, puede usarse para inspeccionar estructuras o colocar sensores en ellas.

Muy cerca de ellos, una estructura de acero también llamaba la atención: era una jaula de Faraday, un sistema básico para los aviones, instalada por la Facultad de Física donde algunos no dudaron en entrar y comprobar cómo aisla de cualquier carga eléctrica.

La jornada dio para mucho más, se habló de cyborgs y química, de enfermedades raras, de aceite de oliva, abejas y hasta se jugó con matemáticas porque la ciencia puede hacerse muy divertida.

El año pasado este evento logró atraer a unas 12.000 personas; en esta edición, donde hubo más actividades dirigidas a niños y se cuenta con el servicio de lenguaje de signos, se esperaba superar los 15.000.

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