El órgano de Santa Inés es uno de los más antiguos de Sevilla
El órgano de Santa Inés es uno de los más antiguos de Sevilla - FERMÍN CABANILLAS/EFE
PATRIMONIO

La Junta quiere llevarse el órgano de Santa Inés pero el restaurador dice que «no antes de que lo arregle»

Crean plataformas ciudadanas de apoyo a las monjas multadas con 170.000 euros por reparar el instrumento sin permiso

Esta sanción no se impuso en casos parecidos de Gilena, Alcalá del Río, Jerez y La Palma del Condado

SEVILLAActualizado:

La Junta pretende paralizar «inmediatamente» la restauración del órgano del convento de Santa Inés hasta que «en su caso, se conceda la autorización preceptiva por parte de la Consejería competente en materia de patrimonio histórico». Así lo dice el expediente sancionador que multa con 170.000 euros a las trece monjas del convento por permitir esa restauración sin permiso de la Consejería de Cultura, tal y como adelantó este domingo ABC.

El instrumento se encuentra desde enero en el taller de Jorge Anillo, situado en Alcalá del Río, que está realizando su restauración, en colaboración con Abraham Martínez, quien afirma que «no saldrá de allí hasta que esté restaurado, no antes de que lo arreglemos». Calcula que la parte musical lo estará en 10 ó 15 días y que el mueble estará a tiempo para que pueda volver a sonar en Nochebuena, como es la tradición recogida en la leyenda de Bécquer «Maese Pérez, el organista».

Este restaurador, que renunció a sus emolumentos y está haciendo su trabajo de forma altruista, lo que ha permitido en parte afrontar esta restauración, afirma que «se presentaron proyectos de restauración de importes entre 200.000 euros y 240.000 euros por diferentes empresas» y que «el organista de la catedral de Sevilla, D. José Enrique Ayarra le dijo personalmente a la priora que si no hacía la restauración la empresa que él designaba, Gerad Grenzing, que era la única en el mundo capaz de hacer tales trabajos, era mejor dejar que el órgano muriera lentamente hasta que no fuera posible recuperarlo».

Abraham Martínez afirma también «que cuando se desmontó y trasladó el instrumento al taller de restauración Jorge Anillo, la priora tuvo una llamada del Arzobispado en la que de parte del señor Ayarra exige la devolución inmediata del instrumento al convento, independientemente del estado y desmonte que se encontrase». La priora le respondió que estaría de vuelta en cuanto estuviera restaurado.

Monopolio de la Junta

«En todas las restauraciones de órgano que se han realizado en Andalucía —asegura Martínez— «nunca se han pedido los permisos «oportunos porque todos los párrocos saben del monopolio que lleva desarrollando e imponiéndose desde la Junta de Andalucía para que cualquier actuación de restauración de órganos esté asignada a una empresa concreta y que es de la total confianza profesional y económica de los mencionados, y nunca han tenido una multa por no presentar los requeridos permisos». Este restaurador cita los casos de Gilena, Alcalá del Río, Catedral de Jerez de la Frontera, Palma del Condado, etcétera.

Fuentes de la Fundación Alqvimia aseguran que «la Junta ha denegado en numerosas ocasiones a las monjas la actuación de empresa alguna no contratada o enviada directamente por la Junta para restaurar las partes ruinosas del inmueble, que desde hace 25 años sigue sin restaurarse aunque la Junta tenga un contrato de cesión de las actuales salas expositivas a cambio de restaurar todo el convento y sus muebles y obras de arte», aseguran.

Entre ellas, citan la última reparación de emergencia realizada en la entrada del convento, presupuestada por la Junta en cerca de 90.000 euros y que las monjas lograron hacer por menos de 20.000 euros y que obtuvo el visto bueno de Patrimonio.

Riesgos de una restauración

José Enrique Ayarra, organista de la Catedral, aseguró este domingo a ABC que «siempre he sido contrario a que un órgano emblemático e histórico como el de Santa Inés salga del lugar donde está porque fuera se pueden cambiar unos tubos por otros y entonces no sería una restauración sino un adulterio y el instrumento perdería categoría. Lo que le dije a la madre abadesa, y fue una opinión —aclara—, es que no me merecía ninguna confianza que Abraham Martínez, que fue alumno mío y al que aprecio y quiero mucho, se lo llevara fuera, porque no sé su capacidad en ese campo. No es recomendable es que el material de un órgano salga de la Iglesia. Yo sólo estoy pensando en los órganos».

Ayarra reconoce que el órgano necesitaba una restauración por su mal estado. De sus seiscientos tubos, sólo una tercera parte funcionaban correctamente. «Se puede pensar en dejarlo como era su origen, a final del siglo XVII, o dejarlo como se quedó en 1930, cuando se hizo una barbaridad porque se añadieron tubos y se rompió el mueble».

El organista de la Catedral asegura que el restaurador debería ser un profesional de la restauración «como Gerard Grenzing, que ha acreditado grandes trabajos y se especializó a en el órgano histórico español. Hizo la del Salvador, que es una maravilla —comenta—, pero sobre todo hizo la del mejor órgano de la Península en el Palacio de Oriente. Yo opino que si no hay dinero para repararlo en condiciones, lo mejor es dejarlo como está».

«Tal vez se lo pintaron muy bonito a la madre abadesa —añade—y no teniendo dinero comprendo lo que hizo por tratar de que el órgano se arreglara, pero ahora cómo va a pagar la multa», dice.

La noticia de esta sanción ha causado gran impacto en las redes sociales y un movimiento de apoyo y solidaridad con las religiosas. Fuentes de la Fundacion Alqvimia aseguran que se han creado varias plataformas ciudadanas de apoyo a las monjas y que conocidos abogados de la ciudad se han ofrecido desinteresadamente a llevar su defensa y asesorarlas legalmente. Las religiosas presentarán alegaciones a una multa «injusta y exorbitada» que no pueden pagar.