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Ingresa en prisión el presunto parricida de San Pablo

El juez lo investiga por un delito de asesinato con el agravante de parentesco

Los periodistas graban la entrada del bloque donde se ubica la vivienda, escenario del crimen
Los periodistas graban la entrada del bloque donde se ubica la vivienda, escenario del crimen - Raúl Doblado
SILVIA TUBIO - @latubio Sevilla - Actualizado: Guardado en: Actualidad

El hombre de 37 años, detenido el pasado martes por apuñalar presuntamente a su padre en el transcurso de una discusión familiar, fue enviado esta tarde a la cárcel. La Policía Nacional lo ponía a disposición judicial pasadas las cinco y media de la tarde. La autoridad judicial ordenaba el ingreso en prisión comunicada y sin fianza por un presunto delito de asesinato con el agravante de parentesco.

En esta ocasión, un furgón de la Policía introdujo hasta el interior del edificio judicial al detenido E. J. D. H. que pudo esquivar así a los cámaras y los fotógrafos que hacían guardia en la entrada. Según confirmaron fuentes familiares a ABC, el presunto homicida estaba bajo tratamiento psiquiátrico; una circunstancia que ha podido ser decisiva para que los agentes hayan sido especialmente celosos con la protección de la imagen del sospechoso.

El grupo de homicidios del Cuerpo Nacional concluía en el día de ayer el atestado con la incorporación de las últimas diligencias, entre ellas la declaración de algunos vecinos, testigos indirectos de lo ocurrido.

La droga como trasfondo

Sobre las cinco de la mañana del pasado martes se desencadenaba la tragedia en una vivienda de la calle Gitanillo de Triana, en el polígono San Pablo. Un hombre de 37 años apuñalaba a su padre, de 56 años, tras una fuerte pelea. El agresor, que sufre una fuerte adicción a la droga, le pidió dinero a su padre, quien se negó en esta ocasión. La víctima recibió varias puñaladas en el abdomen y murió desangrada en el domicilio familiar.

Algunos vecinos relataron a los periodistas que el detenido salió a la calle con un cuchillo en la mano, llegando a llenar incluso los vehículos de su entorno de sangre, tras lo que volvió a entrar en el edificio y comenzó a tirar ropa por las escaleras del inmueble. A primera hora de la mañana eran aún visibles los restos de sangre en la puerta de entrada del bloque, donde el parricida habría apoyado sus manos.

Una hermana de la víctima confirmaba a este periódico la misma mañana del crimen que su sobrino estaba en tratamiento psiquiátrico desde hace años y que estaba siendo tratado por la fundación Proyecto Hombre. «Estamos desesperados, porque esto es una ruina», señalaba.

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