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Ingenieros sevillanos competirán con sus robots y drones en Abu Dabi

Un equipo de la Hispalense, Catec y la empresa GMV, entre los 31 del mundo que participarán en todos los retos de una competición mundial

Parte de los integrantes de este equipo andaluz
Parte de los integrantes de este equipo andaluz - ABC

Algunas de las principales universidades, institutos tecnológicos y centros de robótica del mundo forman parte del grupo de 31 equipos que han sido seleccionados para participar en los retos que propone una de las mayores competiciones internacionales de robótica aérea y terrestre, la conocida como MBZIRC (The Mohamed Bin Zayed International Robotics Challengue), organizada por la Universidad de Khalifa y que se celebrará el próximo mes de marzo en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos).

De esa treintena de equipos, uno de ellos está integrado por investigadores e ingenieros andaluces bajo el nombre de «Al-Robotics». En total, quince profesionales procedentes de la Universidad de Sevilla, el Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales (Fada-Catec), con sede en Aerópolis, y la empresa GMV; todos bajo la coordinación de Aníbal Ollero, catedrático de Robótica y Sistemas Aéreos no Tripulados de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Hispalense. Este equipo comparte el honor de ser el único español que estará presente en todos los retos que propone esta competición de alto nivel, en la que «Al-Robotics» ha sido, además, uno de los pocos que ha recibido financiación de la organización para medirse con el resto de equipos.

La alianza entre la Universidad de Sevilla y Fada-Catec no es nueva; de hecho, actualmente colaboran simultáneamente en un desafío europeo de robótica (European Robotics Challengues) con un proyecto de tecnología andaluza para el uso de drones en operaciones de apoyo a la fabricación y montaje junto con Airbus D&S. En Abu Dabi, en concreto, tendrán que hacer frente a tres desafíos o pruebas, como aterrizar un robot aéreo en un coche en movimiento de forma completamente autónoma; utilizar un robot terrestre no tripulado para localizar una zona de trabajo y realizar tareas de mantenimiento con un brazo robótico, así como usar tres robots aéreos que cooperen entre ellos de forma autónoma para detectar, localizar, recoger y depositar en lugares concretos objetos fijos y móviles. El desafío final combinará los tres retos planteados, de forma que los equipos participantes optarán a los 2 millones de dólares en premios que se concederán a los ganadores de los distintos ejercicios.

Aníbal Ollero no oculta la dificultad que entraña este certamen internacional, si bien valora la experiencia y la capacidad en diferentes tecnologías robóticas del equipo que coordina. «La de Abu Dabi responde a una clase de competición que no es la típica en su materia, pues requiere de una tecnología previa que no es fácil», explica este profesor, que lidera, a su vez, el grupo de investigación universitario más grande de España en el ámbito de la robótica, con más de setenta miembros, y «el único —dice— que coordina proyectos europeos en ese campo de actuación».

Robótica aérea

Impulsado por la Fundación Andaluza para el Desarrollo Aeroespacial (Fada), entidad presidida por la Consejería de Empleo, Empresa y Comercio a través de la agencia Idea, Catec viene trabajando desde hace ocho años en la mejora de la competitividad de las empresas del sector aeroespacial mediante la investigación científica, la transferencia tecnológica y los servicios avanzados. Para su jefe de división de Aviónica y Sistemas, Antidio Viguria, el trabajo que este centro viene realizando conjuntamente con el equipo de investigación de la Hispalense ha generado «un caldo de cultivo que ha hecho que Sevilla sea un polo importante, no sólo por la aeronáutica, sino también, y a nivel más tecnológico, en robótica aérea. Lo que pretendemos —dice— es que esa tecnología comience a influir en el tejido industrial andaluz».

Viguria, sevillano que estudió su carrera en la Escuela de Ingenieros y que, tras disfrutar una beca Fullbright en EE.UU., ha vuelto a su tierra, considera que competiciones como la de Abu Dabi suponen «un espaldarazo, pues te evalúa un panel de expertos y el hecho de que admitan la participación de tu equipo significa que estamos haciendo las cosas bien».

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